Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

El desafío del Magdalena Centro

Pobladores de la zona central del gran río de Colombia adelantan iniciativas productivas con Redprodepaz. Los retos ahora serán frente a la construcción de hidroeléctricas, un puerto de carga y las vías 4G.

Susana Noguera Montoya

20 de agosto de 2015 - 09:59 p. m.
PUBLICIDAD

Durante diez años pobladores de Magdalena Centro se han organizado para promover proyectos de desarrollo social, cultural, económico y político en la región. Elena Tinoco Torres, habitante de Guaduas (Cundinamarca), está convencida de que la comunidad debe ser el centro del cambio social. Hace diez años era una mujer sin educación secundaria, “era una mujer sumisa, humillada, que me dejaba maltratar, y no había podido estudiar. Pero sentí un cambio cuando me ofrecieron capacitaciones en política y derechos humanos. En 2007 terminé el bachillerato y después hice un diplomado en formación política. Luego me volví replicadora de la educación sobre este tema en una escuela que abrimos en el municipio”, cuenta.

Para celebrar esta y otras experiencias exitosas, el Programa para el Desarrollo de la Paz en Magdalena Centro (PDPMC) convocó a pobladores, expertos, políticos y empresarios al municipio de Puerto Salgar (Cundinamarca). La ONG aprovechó su décimo aniversario para discutir el progreso que ha tenido la región, así como los desafíos que enfrentan los pobladores de 17 municipios junto a la zona central del río Magdalena, con los que la organización trabaja.

El proyecto del Magdalena Centro es una de las iniciativas de la Red Nacional de Programas Regionales de Desarrollo y Paz (Redprodepaz). Su objetivo es que los pobladores sean quienes analicen su situación y propongan proyectos productivos para lograr una mejor calidad de vida. “Queremos que haya circulación de aprendizajes para hacer una gestión conjunta. Empresarios, Gobierno y ciudadanía dando soluciones”, dice Gonzalo Murillo, coordinador nacional de la red.

Por esta razón, en el programa del Magdalena Centro, los ciudadanos que han sido víctimas, directas o indirectas, de la violencia se organizaron y crearon estrategias para un mayor desarrollo: construyeron escuelas políticas comunitarias y crearon organizaciones comerciales para generar mayor y mejor empleo. También comenzaron proyectos de protección y conservación de las cuencas de los ríos y de otros lugares vulnerables a los efectos de la pesca industrial o de la contaminación que recibe el río Magdalena.

Read more!

Líderes como Elena Tinoco han logrado que 400 pescadores artesanales se comprometan con el medio ambiente o la creación de la marca comercial Magdaleneando, que genera ganancias para 140 personas. También consiguieron que 2.700 pobladores se beneficien de la conservación de la cuenca del río Miel, ya que ahora separan y reciclan sus residuos y, además, preparan abonos orgánicos para la agricultura. “La comunidad ha logrado altos niveles de empoderamiento, la capacidad de la autogestión y una nueva forma de relacionarse que no está basada en la fuerza y en el conflicto, sino que busca caminos de formalidad y legalidad”, anota el padre Jorge Tovar, director del programa en el Magdalena Centro.

Ante el futuro de la región

La comunidad ya ha dado pasos para empoderarse y buscar opciones de desarrollo diferentes a las del conflicto, en una zona que no ha estado exenta de disputas entre grupos armados por el control del río Magdalena como corredor para el narcotráfico. Pero ahora sus procesos enfrentan nuevos retos titánicos, con los inicios de tres hidroeléctricas, las futuras vías 4G, la recuperación de la navegabilidad del río Magdalena, un puerto de carga en Puerto Salgar y el eventual acuerdo de paz.

Read more!

Ante todos estos proyectos, “lo que se nos viene es complicado, porque nos toca construir equidad. Es la única forma de traer paz. Debemos crear estrategias para llegar a un posconflicto de la manera más rápida y realista”, advierte Julián Gutiérrez, gobernador de Caldas.

Hay varios desafíos que debe acometer la región: la creación de empleos para la población, que se triplicaría en los siguientes 10 años, según los pronósticos del DANE, y lograr que los avances industriales no dañen el medio ambiente, así como crear estrategias para contrarrestar a las bandas criminales (bacrim), que son cada vez más visibles en la zona.

No ad for you

“Cuando el río Magdalena se haga navegable y se abra el puerto de carga en Puerto Salgar, habrá más empleos y la zona se volverá de vital importancia para todo el país”, afirma el gobernador de Caldas, quien insiste en que esta sería una iniciativa importante para generar el empleo que necesitará la futura población. Sin embargo, científicos del país han criticado el proyecto porque, aseguran, faltaron estudios rigurosos sobre el río y su alta sedimentación, por ejemplo, haría que la autopista fluvial fracasara.

Así, el PDPMC reconoce como un gran reto la conservación del medio ambiente. Para Nishry Zahgui, subdirector del programa, las obras de infraestructura que se gestan para el Magdalena Centro obligan a repensar cómo se preparará el territorio ante estos impactos y la nueva construcción de paz.

En este camino es vital continuar con la participación y el emprendimiento de la comunidad. Sin embargo, uno de los tropiezos que han encontrado los pobladores para promover sus iniciativas es la falta de participación de la Gobernación del departamento, como lo indica el padre Tovar. Además enfrentan una gran desorganización de la sociedad en los municipios que dificulta la planeación de proyectos. “Uno llega a municipios de Caldas y hay varias organizaciones ciudadanas activas, mientras que en los municipios de Cundinamarca encontramos que a duras penas funciona la Junta de Acción Comunal”, dice Tovar.

No ad for you

La seguridad es otro tema que preocupa. Muchos hablan de muestras de rearme en algunas zonas por medio de las bacrim. Y justamente el desafío que los líderes comunitarios reconocen es no dejarse vencer por el miedo ante estos grupos, sino continuar con su labor. En palabras de Zahgui, la población está más preparada para enfrentar los problemas del crimen organizado. “Hay muchos pobladores que se han empoderado. Los líderes tienen un pensamiento diferente esta vez. Tienen más resistencia ante ese espejismo del dinero fácil, que es la idea que venden las bacrim y la razón por la cual proliferan”, opina el subdirector de la ONG.

Aunque construir paz no es sencillo en un territorio donde confluyen varios actores armados, hay un grupo de personas que parecen determinadas a lograrlo. “Como conclusión, después de estos días de celebración tengo emociones encontradas. Tristeza, porque hay metas que se quedaron sin cumplir, y felicidad, por ver que hemos avanzado bastante. Claro que me siento orgullosa por todos los logros, pero también creo que todavía queda mucho por mejorar”, dice Tinoco.

No ad for you

Por Susana Noguera Montoya

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.