Al lado del frío mármol de las tumbas del Cementerio Central, de los epitafios dirigidos para el ocasional visitante, yacen los árboles, mudos testigos de la historia que pasa y termina en este lugar de Bogotá, donde descansan los restos de próceres nacionales, ex presidentes, políticos destacados y otros tantos que, para bien o para mal, hicieron parte del acontecer nacional de los últimos años y siglos.
Los árboles, además de figuras tutelares, guardianes eternos de las sepulturas, también tienen incrustada entre la dura corteza y la frondosidad de sus ramas parte de la historia que cuenta el Cementerio Central.
Con el objetivo de escuchar lo que tienen que contar los cipreses, los magnolios y las araucarias, el Instituto Distrital de Patrimonio organizó dos recorridos por del cementerio, centrados en los árboles de este emblemático sitio de la capital, los domingos 4 y 25 de este mes.
“Es la primera vez que se hace esto. Hemos hecho visitas guiadas en la noche a las que han asistido entre 300 y 400 personas, pero esta vez hacemos el recorrido de día para poder apreciar en todo sus esplendor los árboles. La idea es institucionalizar esta actividad y así poder llevarla a cabo más seguido para que todos los bogotanos tengan acceso al cementerio y a la historia detrás de los árboles en él”, explica Yolanda López, coordinadora del área de pedagogía del Instituto.
Por su parte, Germán Ferro, antropólogo e historiador, y quien oficiará como guía de los recorridos, afirma: “El objetivo es develar el vínculo que hay entre los árboles y los hombres, entre estos seres vivos y los hombres muertos que yacen en este lugar histórico. El Cementerio Central es un libro abierto en donde se puede leer la historia de la ciudad y una parte del país”.
La actividad comienza a las 11:30 a.m. y está planeada para que dure, aproximadamente, hora y media. “El cupo es para 30 personas y aún hay puesto. La inscripción se realiza por medio del correo electrónico siga.museobogota@gmail.com, al cual la persona interesada debe enviar su nombre, el teléfono, la localidad a la que pertenecen, la edad y el correo electrónico, si lo tiene”, afirma López.
“Los árboles hacen parte de la historia de la ciudad, ricos en simbolismo, más aún en un lugar como el Cementerio Central, en donde podemos ver cómo morimos y cómo vivimos”, concluye Ferro.