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El grupo USAR de Bomberos de Bogotá que busca vidas tras el sismo

El equipo especializado llegó con 60 bomberos y seis toneladas de equipos para apoyar las labores de búsqueda y rescate.

Camilo Tovar Puentes

12 de agosto de 2026 - 06:46 a. m.
AME8082. CALI (COLOMBIA), 11/08/2026.- Integrantes del cuerpo de Bomberos de Cali rescatan a Diana Troncoso, de 31 años, quien permaneció atrapada entre los escombros de un edificio colapsado en el barrio Torres del Limonar, tras el terremoto de magnitud 7,4, este martes en Cali (Colombia). EFE/ Ernesto Guzmán
Foto: EFE - ERNESTO GUZMÁN JR
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Carlos Esteban Rebolledo tiene 35 años y pasó varias horas atrapado bajo los restos de un edificio de seis pisos en una zona residencial de Cali y que colapsó por completo tras el temblor que sacudió al país la mañana del lunes 10 de agosto. Tras permanecer 20 horas inmóvil bajo toneladas de ruinas, la madrugada de este martes un equipo de Bomberos de Bogotá lo ubicó y lo sacó con vida . Lo que ocurrió no fue producto de la improvisación, sino de una capacidad que la capital viene construyendo desde 2017. Para este tipo de operaciones se creó el grupo de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) de Bomberos de Bogotá, un equipo especializado en localizar, estabilizar y extraer personas atrapadas en estructuras colapsadas o espacios reducidos.

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En contexto: Un poco de esperanza en medio de la destrucción: así fue el rescate de Diana en Cali

Su trabajo no comienza cuando ocurre una emergencia. El grupo opera bajo una metodología internacional establecida por Naciones Unidas y la comunidad INSARAG (Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate), que contempla desde la preparación y activación hasta la movilización, las operaciones y la posterior desmovilización. En una emergencia, sus integrantes pueden, incluso, apoyar la coordinación de recursos y las evaluaciones iniciales para establecer prioridades.

La experiencia explica la capacidad con la que el grupo llegó a Cali. Han participado en operaciones como el terremoto de Haití de 2010, donde rescató a una bebé de 22 días y a una mujer de 23 años; el colapso del edificio Space, en Medellín, en 2013 (no se había establecido, pero ya realizaban labores de alto perfil); el terremoto de Ecuador de 2016, donde ayudó a rescatar a un hombre de 65 años, y otras emergencias en Cartagena y México.

Para el sargento Yoel Bustamante, líder del grupo, ese es el momento que da sentido a todo el trabajo. “Sin afanes y aplicando todos los conocimientos que tenemos logramos el objetivo principal que es salvar vidas”, explica. La meta, dice, es que la persona salga bien, pero también que tenga “dignidad en su rescate”.

En 2018 recibió la acreditación nacional como Equipo Pesado COL-12, otorgada por la UNGRD y en 2026 obtuvo una nueva clasificación internacional. Es esa capacidad especializada la que ahora está desplegada en Cali, con 60 bomberos y seis toneladas de equipos, para enfrentar la emergencia. El saldo, el martes en la mañana, era de 95 fallecidos, 949 heridos, 239 personas reportadas como atrapadas y 86 rescatadas. También, 45 estructuras con colapso total o parcial y 93 edificios y viviendas con daños. Otra delegación de 43 uniformados, tres administrativos y un médico salió rumbo a Pereira.

Buscar entre los escombros

La señal de los perros es apenas el comienzo. Una vez se identifica un punto con una persona atrapada, entran en juego las demás especialidades. Los ingenieros estructurales evalúan la edificación (o los escombros) y determinan cuáles son las posibles rutas que pueden seguir los rescatistas. El equipo de materiales peligrosos revisa si hay fugas de gas u otros riesgos no evidentes que puedan complicar el operativo. Los rescatistas, por su parte, trabajan con sierras capaces de cortar concreto o mampostería e ingresan al punto cero.

Para asumir las búsquedas entre escombros, cuentan con una cámara que puede introducirse por pequeños espacios para intentar localizar señales de vida. En este caso, el tipo de colapso que encontraron en la estructura donde estaba Rebolledo hace que el trabajo sea delicado. Las placas están unas sobre otras y retirar una puede alterar las condiciones de las siguientes.

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“Hay partes que nos dejan trabajar. Hay otras que no, por el tema propio de la estructura que puede colapsar”, explica el sargento. Por eso cada sitio de operación tiene un responsable de seguridad. Si se presenta una réplica fuerte mientras los rescatistas están dentro de una edificación, una señal sonora ordena la evacuación inmediata.

Las comunicaciones también han sido una dificultad en las primeras horas de la emergencia, aunque comienzan a estabilizarse. Y existe otro factor: familiares y habitantes que no quieren abandonar algunas estructuras porque todavía esperan encontrar a sus seres queridos. “Es entendible. Tenemos un manejo especial en esos casos”, cuenta.

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Hay personas por encontrar

El rescate de Rebolledo no fue el final de la misión. En uno de los puntos donde trabajan actualmente, los rescatistas intentan llegar hasta otra persona que sigue atrapada bajo varias placas de concreto. El procedimiento avanza lentamente debido a la cantidad de material que hay en el punto en el que quedó atrapada. Al cierre de esta edición los bomberos continuaban perforando con prudencia y retirando los escombros sin ceder al afán. Todavía no existe un tiempo estimado para completar la extracción. “Nos demoramos lo que las condiciones permitan, siempre con la premura de hacerlo lo antes posible. Las primeras 72 horas nos enfocamos es en los vivos”, agrega el sargento.

Una vocación

El sargento Bustamante lleva 22 años en Bomberos de Bogotá y 12 dedicado a la búsqueda y rescate urbano. Ha participado en emergencias en Colombia y en operaciones internacionales en Ecuador, México y Venezuela. Sabe lo que significa trabajar durante horas en una estructura destruida. También, lo que significa despedirse de su familia antes de entrar a una emergencia. En Bogotá dejó a su esposa y a sus dos hijos de dos y nueve años. “Es duro despedirse. Pero también es fuerza”, reconoce.

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¿Cómo mantenerse equilibrado en medio de una tragedia? Después de cada jornada, su equipo tienen un espacio de descarga psicológica. Allí hablan de lo que encontraron en las operaciones y de las situaciones que pudieron afectarlos, como encontrar niños o familias que les recuerden a las propias. En sus años como rescatista ha vuelto a encontrarse con algunos de los sobrevivientes que ayudó a rescatar de montañas de escombros. En Haití rescató a una niña con la que mantuvo contacto durante un tiempo. En Venezuela, hace solo unos meses, rescató a un niño de nueve años. “Me gustaría saber cómo está y qué ha pasado con su vida después de la tragedia” .

En Cali, para el sargento y los otros 59 bomberos que llegaron desde Bogotá, esa escena que ocurrió esta madrugada es la noticia que esperan volver a dar a otras familias: Llegar hasta esa persona. Hacerlo sin prisa. Y sacarla con vida.

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