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El papel del espacio público en la resolución de conflictos como marco general y específicamente el estudio de Parque Tercer Milenio en Bogotá fue el tema en el que trabajaron entre el 26 de enero y el primero de febrero 50 estudiantes de maestría en arquitectura, diseño urbano y ciencias del hábitat de las Universidades Nacional de Colombia, Los Andes, La Salle en Bogotá y MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) de Cambridge, EE.UU. junto con nueve profesores de las mismas universidades. El trabajo académico contó con el apoyo de la Empresa de Renovación Urbana, interesada en conocer las propuestas adelantadas.
La construcción del Parque Tercer Milenio fue una iniciativa de la administración de Enrique Peñalosa (1998-2001) como parte del programa de parques que buscaba mejorar el déficit de espacio verde por habitante en Bogotá. La gestión y ejecución del Parque Tercer Milenio, estuvo a cargo de la naciente Empresa de Renovación Urbana. Los estudios previos al proyecto que incluyeron un censo y acompañamiento social permanente entre otros, permitieron entender en su momento que se trataba de una zona compleja, diversa y no homogénea que comprendía el área comercial de San Victorino, el barrio Santa Inés también denominado El Cartucho, con actividades de reciclaje y venta de drogas entre otras, y la presencia de habitantes de la calle, y el barrio residencial de San Bernardo. El diseño del parque es el resultado de un concurso de ideas y posteriormente un contrato de diseño con un equipo de destacados profesionales bogotanos.
En las visitas previas, los estudiantes pudieron constatar que actualmente el parque presenta gran actividad comercial (ventas callejeras informales) en el borde de la carrera décima y permanece vacío en el interior aún en los fines de semana. Reconocieron los problemas de seguridad de la zona, la gran actividad comercial de San Victorino y el privilegiado paisaje lejano de los cerros orientales.
El ejercicio buscaba entender el papel de este espacio público en relación con su contexto inmediato y con la ciudad e idear un mejor aprovechamiento tanto del espacio abierto como de los bordes. En este sentido, aunque pareciera ser una ventaja la inclusión de paradas de Transmilenio por la Carrera Decima y La Caracas, una de las principales reflexiones de los estudiantes estuvo relacionada con las características de estas avenidas en el centro de la ciudad. Por la necesidad de establecer canales exclusivos, las anchas vías funcionan como separadores entre el contexto circundante y el parque, es el caso de la conversión de la Calle Sexta en una vía rápida la cual separa el parque y el barrio San Bernardo. En este sentido, las propuestas consideraron la modificación de la sección de estas vías con el objetivo de favorecer la relación del peatón con el parque.
Los ejercicios presentados por los estudiantes a quienes se les solicitó ir más allá de presentar ideas y proponer estrategias de diseño, se refirieron en general a la necesidad de conectar los barrios residenciales, el Centro Histórico y la ciudad con el parque, repensar el espacio mismo del parque y los bordes. Fue tomada en consideración la compleja situación social de la zona así como los proyectos previstos para el sector.
Algunas de las propuestas evidenciaron el hecho de que el parque no es esencialmente recreativo y tampoco una plaza. Así, la historia de la conformación y las características urbanas de la zona, o el reconocimiento y puesta en valor de las actividades que se han dado en el área del parque dieron origen a parques temáticos/educativos relacionados con el agua en el primer caso, pues en el parque confluyen importantes ríos de la ciudad y con la actividad de reciclaje y la fitoreparación en el segundo caso. Estas instalaciones, a manera de equipamientos educativos y recreativos fueron localizadas en el interior del parque.
Otras de las ideas desarrolladas se refirieron al problema de la escala del parque. Conformando espacios de menor tamaño con mobiliario urbano o edificaciones con características espaciales y actividades precisas en toda el área del parque o en algunos puntos en particular, los estudiantes presentaron una alternativa a la distribución espacial actual del parque.
Un grupo de propuestas se refirieron a la posibilidad de potenciar la vocación comercial y de transferencia de sistemas de transporte público. También, se presentaron propuestas que consideraron el parque tercer Milenio como un remate de la zona cultural y educativa del Centro Histórico y la Avenida Jiménez. Finalmente se desarrollaron estrategias puntuales que revisaron los usos previstos en los bordes y la integración de los distintos habitantes de la zona.
Los ejercicios de los estudiantes muestran la variedad de posibilidades que resultan al repensar el Parque Tercer Milenio y ponen en evidencia la necesidad de trabajar tanto en la configuración del parque como en los bordes y fundamentalmente con los habitantes del sector. El espacio del parque es un logro para la ciudad. Los proyectos de renovación urbana son procesos muy largos. El Parque no se ha terminado de construir, lo que vemos es apenas la primera etapa de un proceso que tomará muchos años y en el cual hay que trabajar. El Parque Tercer Milenio representa un potencial inmenso para el contexto inmediato y para la ciudad en general.
*Directora Maestría en Ciencias del Hábitat, Universidad de La Salle. Representante de las cuatro Universidades participantes en el proyecto.