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El plan para salvar el Cementerio Central de Bogotá: habrá expansión y nuevos usos

Con la aprobación PEMP (Plan de Manejo Especial), el proyecto conjuga patrimonio, arquitectura y una cultura de disposición de cuerpos que está cambiando. Se invertirían casi COP 194 mil millones.

Juan Camilo Parra

01 de julio de 2026 - 06:02 a. m.
Exposición de la artista Beatriz González ubicada en el Cementerio Central
Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos
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La cultura de la muerte está cambiando, así como los rituales; el misticismo que rodea las tumbas históricas, y los oficios alrededor de los cementerios. Mientras en otras ciudades como Buenos Aires (Argentina) conservan la riqueza cultural y arquitectónica de sus cementerios, en Bogotá algunos mausoleos están punto de desboronarse, situación que no debería ocurrir en un monumento nacional como el Cementerio Central.

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Por ello es relevante que, luego de 30 años de análisis, finalmente la Nación y el Distrito llegaron a un acuerdo, que permitió al Consejo Nacional de Patrimonio Cultural aprobar el nuevo Plan de Manejo Especial (PEMP), el cual contempla, a través una ruta a 20 años y una inversión de COP 194.556 millones, restaurar y ampliar el complejo.

Exposición de la artista Beatriz González ubicada en el Cementerio Central
Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos

Valor cultural

Diego Alejandro Ossa, subdirector de servicios funerarios del Distrito, explicó que el nuevo PEMP cambia la visión del Cementerio Central, pues no solo se valoró desde una perspectiva patrimonial y arquitectónica, sino cultural. “Además de la prestación del servicio funerario, guarda unos valores importantes para la ciudad. Aunque en Bogotá prevalece una cultura alrededor de la muerte, la estructura del Cementerio pareciera no reconocerla”, señaló.

El Ministerio de las Culturas señaló que el PEMP cumple tres funciones: la primera, normativa, al permitir definir reglas para el manejo del bien y de su entorno. Esto, debido a que buena parte de mausoleos siguen siendo privados. “La posesión y la conservación de esa infraestructura hay que clarificarla y generar responsabilidades. Hay mausoleos que amenazan ruina, pero al ser privados, el Distrito no podía hacer intervenciones para poder conservarlas”.

La segunda función es operativa e institucional, pues permite ordenar competencias; articular entidades, y establecer una ruta de gestión progresiva. Finalmente, cumple una función de sostenibilidad, ya que permite identificar acciones y fuentes de financiación que hagan viable la conservación del Cementerio Central en el tiempo.

Exposición de la artista Beatriz González ubicada en el Cementerio Central
Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos

Ampliación

Diego Parra Cortés, director del IDPC, contó que el instrumento pasó por diferentes etapas en su formulación. “Primero,por el diagnóstico y valoración, para entender lo que tenemos, cuáles son esos valores patrimoniales: los bienes muebles, las esculturas, las bóvedas, los mausoleos, los columbarios, los recorridos, las prácticas funerarias, y las necesidades de operación”.

Por ejemplo, los bienes se clasificaron de uno a cuatro, según el nivel de conservación. El uno corresponde a los de mayor valor y conservación integral, como la plazuela principal, la galería elíptica, la portada de la Calle 26, las galerías del trapecio, el muro de osario de cerramiento y las unidades funerarias catalogadas en conservación integral. Al dos pertenecen las unidades funerarias con conservación de tipo arquitectónico e inmuebles declarados como BIC; al tres, la capilla y las unidades funerarias de conservación contextual, y al cuatro, aquellos que si bien hacen parte del funcionamiento, no poseen alto valor patrimonial.

El PEMP del Cementerio Central permite analizar, priorizar y definir las inversiones. En este caso se estima una inversión de COP 194.556 millones, distribuida en tres programas y ocho proyectos, de los cuales el 64,2 % será para la ampliación, es decir, COP 122.305 millones. El resto de los recursos se destinaría al modelo de gobernanza y sostenibilidad financiera (COP 520 millones), al Museo y Ruta de la Memoria (COP 1.350 millones) y Divulgación (COP 731,5 millones).

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“La UAESP es propietaria del 90 % de predios que quedan sobre la calle 24, al costado sur del Cementerio. La idea es hacer una intervención donde se puedan demoler esas propiedades y aumentar la oferta de servicios funerarios”, señaló Ossa. Con una senda clara, solo quedan afrontar los diversos retos que vendrán con este ambicioso proyecto. Se habla de la liberación de 192 construcciones, para lo cual se hace necesaria la reubicación de casi 59.000 osarios y 3.000 bóvedas .

El Plan Especial de Manejo (PEMP) plantea una ejecución a 20 años, dividida en tres etapas: una a corto plazo (años 1 al 6), otra a mediano plazo (años 7 al 15) y a largo plazo (años 15 al 20). Durante los primeros años se priorizarán acciones de organización institucional, como la estructuración del modelo de gobernanza; el saneamiento de espacios complementarios; la identificación y gestión de las unidades funerarias, y el Plan de Divulgación.

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La ampliación del área funeraria sobre la calle 24 se proyecta entre los años dos y 18, mientras que el Museo del Cementerio Central y la Ruta de la Memoria se desarrollarían entre los años 3 y 10.

Las obras de restauración de la infraestructura, servicios, redes, vías y seguridad están previstas como intervenciones de largo aliento, con ejecución que se desarrollara entre los años 2 y 20, al igual que el programa de recuperación y conservación del patrimonio.

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“El PEMP del cementerio central es una oportunidad para seguir demostrando que el patrimonio no es un obstáculo, sino una herramienta para la ciudad y para el mismo desarrollo. Una herramienta que permite recuperar la memoria, mejorar los servicios, cuidar la arquitectura, activar la cultura”, concluyó Parra.

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Por Juan Camilo Parra

Periodista egresado de la Universidad Externado de colombia con experiencia en cubrimiento de orden público en Bogotá.jparra@elespectador.com
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