4 Feb 2021 - 2:00 a. m.

El plan para volver a clases presenciales en Bogotá

La discusión que se originó entre el Ministerio de Salud y el Distrito demuestra que el regreso a los colegios no será tan fácil. Además de la negativa de la Asociación Distrital de Educadores, la decisión final estará en manos de los padres. Estos son los lineamentos previstos.
Mónica Rivera Rueda

Mónica Rivera Rueda

Periodista Bogotá
En Cali y Barranquilla los colegios privados ya comenzaron las clases presenciales.
En Cali y Barranquilla los colegios privados ya comenzaron las clases presenciales.

El consenso es general. La necesidad de regresar a clases presenciales no la ponen en duda ni el Distrito ni el Gobierno Nacional, pues como lo han indicado organizaciones como la Unesco, la educación no puede seguir otro año a distancia. No solo se estaría poniendo en juego el aprendizaje, sino factores como el desarrollo personal y social de los niños y las niñas. Si bien esto está claro, el camino que se está trazando para la progresividad ha enfrentado al Estado, a los maestros y a los padres.

Así lo demuestra el choque que se dio ayer entre el Ministerio de Salud y el Distrito, luego de que la alcaldesa Claudia López diera a conocer los parámetros bajo los que regresarían los jardines, colegios y universidades, que en una etapa inicial se establecería con un aforo aproximado del 35 %, teniendo como base un caso hipotético de una institución de 1.000 estudiantes, en la que se garantice que cada uno tenga espacio de cuatro metros cuadrados de área de protección.

Lo que señala el Ministerio es que esos parámetros no fueron avalados por el Comité Epidemiológico Nacional, pues el Gobierno no ha trazado límites pensando en que más estudiantes puedan acceder a las clases en alternancia. “El planteamiento que hace la Resolución 1721 de 2020 de este Ministerio es que el único limitante que debe haber es el distanciamiento de un metro dentro de las áreas cerradas y de dos metros en los espacios abiertos, eso da un aforo bastante mayor al que han anunciado algunas alcaldías”, dijo el ministro de Salud, Fernando Ruiz-Gómez.

Lo que respondió la mandataria capitalina es que esos lineamientos no son competencia del Comité, sino del Ministerio y la Secretaría de Educación, por lo que aseguró que continuarán con el modelo que se ha aplicado en la ciudad desde el año pasado. La secretaria Edna Bonilla, por su parte, aseguró el martes en el Concejo que se estaba trabajando para tener unos aforos más acordes con los parámetros de espacio y de ventilación.

Así que a partir del 8 de febrero volverán a la presencialidad en alternancia las instituciones privadas, mientras los colegios públicos lo harán el 15 de febrero. En el caso de las universidades, solo lo podrán hacer entre los horarios de las 10:00 a.m. y las 4:00 p.m. o entre las 7:00 p.m. y las 11:00 p.m. Pero, ¿cuál es el plan?

Hasta el momento hay 907 instituciones habilitadas para volver a la presencialidad, de las cuales 120 son colegios públicos, 588 jardines y centros educativos privados, 70 instituciones de educación superior, 11 de educación para el trabajo y 16 centros Sena. “No hay ningún colegio que no esté haciendo nada”, indicó Bonilla.

Para el caso de los privados, se da autonomía en el esquema de reorganización escolar, siempre y cuando se garantice que los niños sean mayores de dos años, el personal docente y administrativo tenga entre 18 y 59 años, no se superen las cuatro horas por jornada, así como deberá haber un comité de contingencia que gestione las medidas, teniendo en cuenta las condiciones epidemiológicas del entorno.

En el caso de los públicos, el regreso se determinó por bloques. “No se trata de una fecha, sino de un período. Creemos que esta reapertura que se inició el año pasado va a tardar dos años para que se entiendan los costos, pero también los aprendizajes de la pandemia”, dijo Bonilla al Concejo. En sí, se tendrán en cuenta cuatro factores para hacer el proceso: la habilitación y las condiciones de la infraestructura física que, de acuerdo con el Distrito, se ha venido haciendo e incluye la compra de 1,5 millones de tapabocas, que se entregarán junto con elementos de bioseguridad a los menores.

Otro de los factores a tener en cuenta serán los grados y las edades, pues la Secretaría de Educación determinó que por las condiciones es mejor comenzar el regreso con la infancia y primaria; a esto se le suman los grupos escolares, pues cada colegio tiene unas condiciones específicas, bajo las cuales tendrá que revisar su aforo, capacidad instalada y priorizar temas como la conectividad. Finalmente, está el autocuidado, tema en el que ya se ha venido avanzando. “Nada es más retador que el regreso. Queremos mitigar el impacto de la pandemia en la salud emocional, en el aprendizaje, en el goce del encuentro y en la seguridad de los niños, niñas y maestros”, argumentó la secretaria.

En el caso de los profesores, se les pidió un autorreporte de comorbilidades, debido a que las historias clínicas son reservadas. En esta categorización se identificó que de 32.591 profesores del sector público, 5.255 tienen comorbilidades y 4.557 son mayores de 60 años, lo que quiere decir que el 30 % de esta planta no podrá regresar a la presencialidad y continuará bajo la modalidad virtual, por lo que acompañarían a los niños en similares circunstancias o cuyos padres decidan que todavía no regresarán a los colegios.

Aquí viene el segundo choque. Desde que se comenzó a hablar de los planes pilotos, la Asociación Distrital de Educadores (ADE) ha sido tajante y ha manifestado que regresará solo hasta que se den todas las condiciones. “Es una irresponsabilidad el llamado de la alcaldesa. Hemos venido dando discusiones con la Secretaría y la comunidad científica ha planteado que hasta que baje el nivel de contagios y muertes no es posible el regreso. Aquí han tratado de mostrar que ha bajado el número de UCI, pero no es por eso que se debe decidir, sino que se debe analizar el número de pruebas hechas por el Ministerio y la Secretaría de Salud”, dijo William Agudelo, director del gremio.

Sumado a esto, aseguró que en varios de los 120 colegios aprobados para el regreso, ni los consejos directivos ni los maestros han decidido el regreso, “por lo tanto somos claros en plantear que primero deben sacar la declaración de cada uno de los colegios de cómo se tomó la decisión desde el gobierno escolar, y segundo, sacar videos de las condiciones de las instituciones como están, porque vamos a solicitar a la Personería Distrital para que esté al tanto de la situación”, informó Agudelo.

Ante la confianza y seguridad que se deben construir en este camino del regreso a clases, Julián de Zubiría, director del Instituto Merani, considera que la responsabilidad es de todos. “Entre todos nos tenemos que cuidar. Si cualquiera falla, tendremos una tercera ola pronto y posiblemente más grave. Si las secretarías no brindan las condiciones de bioseguridad, ponen en riesgo a la sociedad. Si los colegios reciben niños de todos los cursos al tiempo, no podrán mantener el distanciamiento y tendremos más contagios y muertes en poco tiempo. Pero también la responsabilidad recae en padres y profesores. Si no se cuidan, ponen en riesgo a niños, maestros y familias”.

Zubiría considera que la mejor forma de regresar es la progresiva, dado los intentos fallidos que se dieron en países donde intentaron regresar a clases todos al tiempo. “Tiene que ser seguro, porque está en juego la vida. Para que sea seguro, necesitamos ventilación, y eso se logra dejando ventanas y puertas abiertas. También necesitamos distanciamiento, y eso se alcanza prohibiendo el deporte de contacto y las aglomeraciones al iniciar y terminar clases, en los descansos y en el almuerzo”.

El Distrito ha advertido que está revisando los lineamientos y continuará en conversaciones con los maestros del sector público. En cuanto a las universidades, la Distrital ha advertido que volverá a la presencialidad para el primer semestre de este año, que comenzará en marzo. Siendo así, resta esperar cómo se armonizan las discordancias entre el Gobierno Nacional y el Distrito, y en qué finalizan los diálogos con los maestros, pues no están agremiados ni se niegan a regresar. Al fin de cuentas de ello dependerá el retorno gradual de los estudiantes a clases en Bogotá.

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