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27 Jun 2021 - 2:00 a. m.

El proceso detrás de la vacunación masiva en Bogotá

La contingencia que se presentó esta semana, ante la falta de dosis de Pfizer, evidenció que la ciudad cuenta con la capacidad de aplicar el biológico masivamente, pero el problema ahora se enfoca en la cantidad de dosis que recibe por semana. Así se avanza en la inmunización en la capital.
Mónica Rivera Rueda

Mónica Rivera Rueda

Periodista Bogotá
Filas y Vacunacion de Covid -19
Filas y Vacunacion de Covid -19
Foto: GUSTAVO TORRIJOS

La aplicación de vacunas en Bogotá ha sido ágil. Con el paso de los días se ha logrado aumentar la capacidad, a tal punto que el domingo y el lunes pasados se superó la administración de las 70.000 dosis diarias. Sin embargo, una contingencia por la falta de biológicos de Pfizer hizo que las cifras se redujeran considerablemente en los últimos días y, de paso, que en medio de las largas filas (que por estos días se ven en los sitios más grandes para su aplicación) se vieran personas que tras horas de espera tuvieron que devolverse sin ser inmunizadas.

Esto no quiere decir que el proceso paró, pues se continuó vacunando con Sinovac y Astrazeneca. Lo que pasó fue que la afluencia bajó y se retrasó la aplicación de segundas dosis de Pfizer de quienes realizaban el proceso fuera de sus EPS. “Teníamos 34.885 dosis de Pfizer dispuestas en más de 70 puntos en toda la ciudad, entre EPS e IPS. La novedad es que no se tuvieron en centros comerciales, porque con este número y al estarse cumpliendo la segunda dosis, priorizamos a las EPS, para las personas agendadas”, dijo el pasado martes el secretario de Salud, Alejandro Gómez.

El problema en cierta forma ya lo venía alertando la alcaldesa Claudia López, quien desde hace unos días viene insistiendo al Gobierno Nacional que entregue semanalmente a Bogotá por lo menos medio millón de dosis. Esto para garantizar que las EPS puedan agendar citas con más días de anticipación, dado que se ha evidenciado, en los tres meses que lleva este proceso, que esa es la mejor forma de garantizar agilidad y menos aglomeraciones en los puntos masivos.

Para Juan Pablo Rueda, presidente de la EPS Sanitas, la importancia del agendamiento radica en que tienen el control de cuántas personas llegarán aproximadamente en una hora, teniendo en cuenta, además, a los que llegan mucho antes o después de la hora programada, y así controlar las aglomeraciones y garantizar que el proceso sea rápido. Por ejemplo, en el Movistar Arena el promedio de espera es de una hora. “Hay variables. Hemos tenido que vacunar en tiempos de paro y lluvias, en que personas agendadas en la tarde prefieren ir en la mañana. También hemos logrado evidenciar dinámicas como los que van demasiado temprano o muy tarde, así como los que van el día antes o no van”.

Además, la forma de agendar ha sido importante, dado que los procesos cambian según la etapa que se vaya abriendo. “Al principio, que estábamos trabajando con mayores de 80 años, lo hacíamos telefónicamente y teníamos que llamar dos o tres veces porque tenían que contar con su hijo para asistir. Luego habilitamos otro tipo de agendamientos: la persona puede llamar y agendar; tenemos un chat bot, en el que se escoge la hora, robots de llamadas e incluso un modelo de preagendamiento, que les asignamos una cita por mensaje de texto o correo electrónico y la persona nos responde por el mismo medio si la acepta o no”.

A las quejas de extensas filas para la vacunación, que pueden durar hasta ocho horas, están las de aquellos que esta semana tuvieron que ir hasta tres veces, a la espera de la aplicación de la segunda dosis de Pfizer, así como las de quienes agendaron por la página de la Secretaría de Salud y, al llegar al punto, les tocó hacer fila o se demoraron mucho más de lo previsto. “Yo tenía la cita a las 8:30 a.m. y llegué a las 8:00, pero me mandaron a hacer una fila que está mucho más larga y avanza más lento que quienes no vienen agendados. Eso es una grosería con quienes pedimos permiso en el trabajo”, indicó Fabio Ortiz, en uno de los puntos de vacunación del occidente de la ciudad, el pasado viernes.

La respuesta de quienes hacían parte de la organización es que cada hora se citan a cerca de 200 personas y no hay forma de controlar que otras lleguen hasta tres horas antes de lo programado, por lo que se presentan este tipo de situaciones. “No podemos hacer nada, más allá de pedirles que hagan la fila y tengan paciencia, aunque algunos comprenden, otros nos agreden”, dijo Daniel, uno de los jóvenes que acompañaban la jornada.

Para Guillermo Gómez, gerente del centro comercial Paseo Villa del Río, en donde se aplican alrededor de 900 vacunas a diario, la mayoría son por pico y cédula. Para evitar las largas filas, la clave ha sido la organización, ya que al punto de vacunación entran grupos de 50 personas, por lo que la espera puede durar entre dos y tres horas, dependiendo del momento en el que se vaya. “Cada vez que se habilita una nueva etapa, los siguientes cinco días tenemos largas filas, lo que demuestra que la gente está animada a vacunarse, pero en general dependerá de la hora en la que llegue la gente. El que llega a las 4:00 a.m. es muy probable que salga a las 9:00 a.m., pero quien llega a las dos de la tarde puede solo demorarse dos”.

Mientras que en el centro comercial El Edén, donde se aplican alrededor de 1.500 dosis diarias, se ha habilitado una puerta exclusiva para las personas que van a vacunarse, así como diferentes procesos para quienes van con cita. “Hemos visto un crecimiento importante en la asistencia de mayores de 45 años, especialmente los fines de semana. Y no vienen solos, sino con la familia, que se queda en el centro comercial, por lo que hemos visto un crecimiento del 10 % en las ventas”, asegura Ibonne Zabala, gerente del lugar, quien además señala que las marcas entregan productos y descuentos a quienes se han vacunado en este sitio.

Pero no todo es color de rosa. Otros inconvenientes se han presentado en medio del proceso de vacunación, como lo ha sido el uso de las plataformas de información. Por un lado, se han presentado inconvenientes en la priorización de pacientes. Al respecto, el secretario de Salud ha dicho que al habilitarse la tercera etapa en la plataforma Mi Vacuna, solamente aparecían las personas con enfermedades de alto costo. Con el paso del tiempo las EPS se han encargado de actualizar la información, pero en algunos puntos han optado por solo pedir la certificación médica, dado el subregistro que ha comenzado a aparecer. Por el otro, el problema ha estado en el cargue de la información a Paiweb, pues además de las dificultades de consulta, los operadores han alertado las constantes fallas en su funcionamiento.

En cuanto a la vacunación en puntos masivos, Juan Pablo Rueda, de Sanitas, indica que no ha sido ágil la entrega de la información de las personas que han acudido a estos sitios, lo que puede afectar los procesos de aplicación de segundas dosis. “Entiendo y valoro la intención de facilitar el acceso a la vacuna, pero esto se da en paralelo y poca coordinación. Vemos que mucha gente se vacunó con primera dosis de Pfizer, cuando se debieron guardar esas vacunas para segundas dosis, ni tampoco recibimos la información oportuna de segundas dosis pendientes, entonces llegan a buscarla sin que lo sepamos y los podamos agendar”.

Por último está el pago del Gobierno Nacional a los prestadores. Pese a que en los últimos días se logró llegar a un acuerdo con el Fome (Fondo de Mitigación de Emergencias) y se comenzó con el pago del 5 % de las dosis aplicadas, para Gustavo Morales, presidente de Acemi (Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral) es importante tener claro que muchos de los prestadores no tienen la experiencia y capacidad técnica para llenar los formatos requeridos, así como el Fome tampoco tendría la capacidad para hacer los múltiples pagos. “No es una entidad del sistema de salud con experiencia en ese tipo de labor. Es muy importante que el Gobierno simplifique los requisitos, o le permite al Adres, que sí sabe de trámites, verificaciones y auditorías en salud, hacer esos pagos. Nuestro interés como EPS es que a esa red prestadora, que ha hecho un maravilloso trabajo, le paguen urgentemente ese servicio”.

La ciudad ha demostrado que cuenta con la capacidad para aplicar vacunas masivas y que aun puede ampliarla más, pues en puntos como el parqueadero de Corferias se están aplicando alrededor de 2.500 dosis diarias, pero tienen la posibilidad de aplicar más de 8.000. Angie Pacheco, una de las vacunadoras de este punto, señala que esto también depende del biológico que se utilice, pues si se trata de dosis de Pfizer se atienden 12 personas por hora, mientras que con Astrazeneca pueden llegar a ser 20.

Dadas estas condiciones y la experiencia en tres meses de vacunación, queda demostrado que la necesidad de la ciudad está en asegurar el abastecimiento de las vacunas y que, en la medida de lo posible, esta pueda ampliarse para garantizar agilidad en la inmunización. Además, evitar condiciones de presión como las que ha vivido el personal de la salud en los últimos dos meses por cuenta del último pico de la pandemia.

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