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El último duelo del Country Club

Los terrenos de uno de los clubes más tradicionales de la capital fueron objeto de discusión por muchos años. El 1º de mayo su cancha de polo se transformó en parque.

El Espectador
01 de mayo de 2008 - 06:21 a. m.

Tal vez uno de los episodios más dramáticos y voluntariamente olvidados de la historia del Country Club de Bogotá ocurrió el 28 de julio de 1927, 10 años después de su fundación. Los periódicos de la época informaron que ese día, en horas de la madrugada, había sido herido de bala el doctor Alfonso Villegas Restrepo, fundador del diario La República y representante, por aquellos tiempos, de la empresa Rosenthal Fréres de París.

La historia comenzó unas semanas antes, cuando el parlamentario conservador Alberto Vélez Calvo promovió un debate en la Cámara de Representantes para cuestionar una compra de esmeraldas de la firma francesa. El encuentro fue candente y las discusiones se trasladaron a la sede del Jockey Club. Allí, dicen, Vélez Calvo se refirió en términos peyorativos a Villegas, quien fue informado de la situación por su amigo Rafael Rocha.

Pocos minutos más tarde, Alfonso Villegas Restrepo se presentó en el club reclamándole a Vélez por sus comentarios insultantes. A pesar de que los demás socios del Jockey trataron de calmarlos, se desafiaron a un duelo que debía realizarse esa misma noche. Lugar: los campos de golf del Country Club. Hora: 3 de la mañana. Arma: revólver 38 largo. Padrinos: por parte de Villegas Restrepo, Rafael Rocha y Ricardo Castello. Por parte del parlamentario Vélez, Jorge Gaviria y Benjamín Silva. A la hora pactada se oyeron tres detonaciones. La policía inspeccionó el lugar y encontró dos de los tres proyectiles. El tercero se encontraba en el tobillo de Alfonso Villegas Restrepo, quien reposaba tranquilamente en la Clínica de Marly, salvando el honor mancillado.

Once años más tarde, el 9 de junio de 1938, El Siglo publicó una carta escrita por Villegas Restrepo en la que defendía la digna costumbre de los duelos. En el 48, el Country se trasladó a su sede de la 127, donde ha sido el centro de las más variadas polémicas desde hace 10 años, por la decisión que en su administración tomó el alcalde Enrique Peñalosa de expropiar sus terrenos para convertirlo en un parque. Pese a que en reiteradas ocasiones Samuel Moreno expresó que negociaría con los socios del club, desde su posesión no se ha referido mucho al tema. O, como aseguran algunos columnistas, le ha dado largas, ya que su prioridad es el metro.

Cuando Moreno llegó a la Alcaldía de Bogotá ya la cancha de polo del Country Club pertenecía al Distrito. Después de un


pleito, que se prolongó por más de ocho años, este espacio fue entregado el 10 de diciembre del año pasado al Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte (IDRD). El Instituto sería el encargado de convertir esas 7,8 hectáreas de pasto, a las que sólo tenían acceso “1.300 socios titulares”, en un parque para toda la ciudad. El silencio de Samuel Moreno y las puertas del parque aún cerradas dieron pie a decenas de editoriales reclamando el parque el Country.

El jueves 1º de mayo la antigua cancha de polo del club se convirtió en un lugar público. “Estábamos adecuando el espacio —explica José Tapias, director del IDRD—. Cercamos el costado norte de la cancha para aislarla del Country Club. Construimos juegos infantiles y bebederos de agua. Ahora hay vigilancia y un administrador”. Esas fueron apenas las primeras obras que les permitirán a los visitantes jugar, caminar y correr el parque, mientras se concreta el diseño del nuevo espacio. Serán $6.000 millones los que se invertirán allí. De ese monto, un poco más del 75% proviene del impuesto de valorización.

El Country es uno de los cinco parques que se construirán en la primera fase de valorización. Los otros, que también se están diseñando en este momento, llevarán como nombre Villa Mayor (localidad Antonio Nariño), Fontanar del Río (Suba), Tingua Tibanica (Bosa) y Zona Franca (Fontibón). En la segunda fase se construirán once más.

La inauguración del Country estuvo a cargo del IDRD. Hubo juegos tradicionales como twister, golosa, parqués, ajedrez, lazo y damas chinas; talleres de origami, yoga, capoeira, cuenteros y lectura de poesía. Aunque todavía no están definidos los planos del nuevo parque de la localidad de Usaquén, José Tapias dice que se conservará el inmenso campo verde, por donde se pasearon durante décadas los miembros del club montados en caballos, empujando con un mazo una pelota de madera o de plástico hasta la portería del rival. Ahora no habrá ni caballos ni portería, ni rival, será un espacio abierto de seis de la mañana a seis de la tarde. Con juegos infantiles, pozos de arena, pistas atléticas y verde, mucho verde.

Por El Espectador

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