A primera vista, en la ciudad de Soacha hacen presencia situaciones particularmente graves y excepcionales de la vida nacional, incluso a alguien le escuché decir alguna vez: “Parece otro país”, pero es justo decir que no hay tal, que nada de lo que ocurre en esta población-ciudad es particularmente extraordinario. Soacha no es un punto aparte de la nación, por el contrario es uno de los puntos suspensivos de la realidad que vivimos. No se trata pues de un caso aislado, sino más bien de un botón de la muestra. Veamos: la indigencia, la pobreza, la exclusión, los problemas en educación, salud, movilidad, la corrupción, la inseguridad, el orden público y la delincuencia no son cosas exclusivas de Soacha, ni presentan índices absurdamente diferentes a lo que ocurre en otras partes del país. Más bien, se trata de asuntos nacionales que se ponen en evidencia de forma especial en Soacha por ser el vecino “feo” de Bogotá —excusen la expresión—, en el que se reconoce claramente lo que de lejos se ignora o desdibuja.
Por su ubicación geográfica como por su proximidad a la capital, podemos referirnos a la ciudad de Soacha como la antesala de la ciudad capital: el zaguán.
Así pues, permítanme expresar que Soacha es la síntesis de la realidad nacional, que en su territorio confluyen culturas y etnias de toda la nación, que dar una “vuelta” por sus barrios es recorrer el país y reconocer en sus gentes confianza en lo que está por venir y una indeclinable acción por dignificar sus condiciones, lo que no deja de sorprender en medio de tanta pobreza.
*Ex Personero de Soacha.