El contrato fue suscrito por Mónica de Greiff, presidenta de la EEB, y Pedro Sánchez, ministro de Minas y Energía del Perú, en el desierto de Umai. Hasta allí llegaron Alán García, presidente del Perú, y Samuel Moreno Rojas, alcalde Mayor de Bogotá y presidente de la Junta Directiva de la EEB.
El gasoducto de 280 kilómetros se extenderá desde el desierto hasta cinco municipios del departamento de ICA, que incluyen Nasca y Pisco. Se beneficiarán 50.000 hogares peruanos.
“Que la Alcaldía Mayor de Bogotá tenga en sus manos empresas capaces de invertir en el país hermano del Perú es un sueño de integración que nosotros saludamos, y que abre el camino para que otras empresas colombianas vengan a colaborar con el desarrollo del país”, dijo el primer mandatario del Perú.
García aseguró que en 2011 la empresa bogotana empezará a recuperar su inversión, mientras que los usuarios estarán disfrutando de un ahorro de hasta el 70 por ciento. Así mismo, aseguró que la construcción del gasoducto generará 3.000 empleos.
“Esto es una apuesta importante que hace el Gobierno de Perú, pues la masificación del gas reduce enormemente las cuentas de energía de los usuarios residenciales, y favorece a las industrias y a los conductores de autos. Además, el gas es absolutamente amigable con el ambiente, pues no contamina y se dispersa”, aseguró Samuel Moreno Rojas.
La EEB es la accionista mayoritaria de TGI, participa en Colombia con el 51,5 por ciento en Codensa y Emgesa, y tiene el 25 por ciento de acciones en Gas Natural y el 28 por ciento en la Transportadora Colombiana de Gas.