Bogotá

15 May 2019 - 1:11 p. m.

En peligro valioso patrimonio arquitectónico de Bogotá

Los planes parciales de renovación urbana en lo que era el antiguo Colegio del Sagrado Corazón significan la demolición de dos edificios que, para este experto, "hacen parte del valioso patrimonio de edificios modernos diseñados y construidos magistralmente por las firmas de arquitectura e ingeniería del país". Sigue el debate.

Camilo Villate* / especial para El Espectador

Como profesor asociado del Departamento de Arquitectura de la Universidad de los Andes me parece muy importante poner en conocimiento de la sociedad bogotana y en especial a aquellos a quienes preocupa la preservación del patrimonio arquitectónico de la ciudad, del grave caso de inminente desaparición de algunos edificios valiosos de la ciudad.

En la columna de Yohir Akerman del 12 de mayo en El Espectador se puso en conocimiento del público el interés que hay en desarrollar un par de planes parciales de renovación urbana colindantes y que hacían parte de uno solo plan parcial a desarrollarse en el predio que hasta 1959 ocupaba el antiguo Colegio del Sagrado Corazón y que está ubicado en Bogotá, entre la carrera 7 y la carrera 13 y entre la calle 36 y la avenida 39.

Desde mi interés académico y a partir de lo expuesto en la citada columna, preocupa la manera desenfadada como se piensa demoler varios edificios que no están protegidos oficialmente como patrimonio.

Este edificio, reseñado positivamente en varias publicaciones de arquitectura de la época (revista Proa No 113 entre otras), representa la llegada y adaptación al contexto local de la arquitectura de estilo internacional o caja de vidrio que se imponía en ciudades como Nueva York y Chicago.

Su desaparición resulta inadecuada teniendo en cuenta su valor tanto arquitectónico como patrimonial.

Para la memoria de la construcción en Colombia este edificio es ampliamente considerado como un hito que representa el momento glorioso y no repetido de dominio técnico de la construcción en concreto armado en Colombia durante la década de los 60´s.

Sobre este último edificio tuve la oportunidad de escribir, junto con el arquitecto Brando Tamayo, un libro que recoge y explica en detalle todo el proceso realizado por el trabajo colaborativo entre las oficinas de Esguerra Sáenz y Samper, en especial del arquitecto Germán Samper, y el ingeniero Doménico Parma, quienes, junto con otros profesionales, mediante este proyecto  y otros similares, incorporaron al medio local innovaciones técnicas y arquitectónicas que hoy aún nos resultan extraordinarias.

La administración distrital, para poder aprobar los planes parciales y la consecuente demolición de los edificios citados, modifica, mediante el decreto 110 del 26 de febrero de 2018, la UPZ No 91 – Sagrado Corazón, que declara esta zona como de Consolidación con cambio de patrón, a Renovación Urbana en modalidad de redesarrollo: http://www.sdp.gov.co/sites/default/files/decreto_distrital_110_de_2018.pdf

Esto en la práctica es lo que permite disponer de los terrenos desconociendo el valor patrimonial de los edificios existentes.

El sustento utilizado para tal cambio es la falsa afirmación de "la obsolescencia de algunas de las edificaciones": esto es una inadecuada generalización (falacia), si se tiene en cuenta que, por ejemplo, para el caso del Edificio Pan American, este fue actualizado completamente por Ecopetrol en 2006 a las normas de sismorresistencia (NSR-98).

Dicha actualización fue realizada también para otros edificios de propiedad de Ecopetrol ubicados en la misma zona: como es el caso del Edificio Ecopetrol en la carrera 13 con calle 36 que por la misma época fue exitosamente actualizado a la NSR-98 y afortunadamente fue excluido de los planes de demolición.

Para el edificio ESSO o de la CAR, se podría pensar en su actualización tal y como se hizo con los edificios de Ecopetrol y Pan American.

Preocupa ver cómo, en ocasiones pasadas y recurrentes, se pretende borrar la memoria arquitectónica de la ciudad para dar paso al desarrollo de rentables negocios inmobiliarios con el visto bueno y silencio de las entidades oficiales que debían velar por la preservación del patrimonio construido de la ciudad.

* Profesor Asociado, Departamento de Arquitectura. Universidad de los Andes.

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