El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, transita su tercer año de mandato, y los desafíos parecen cada vez mayores. A pesar de que a diario recibe criticas por la seguridad, la movilidad, las basuras y las obras, reconoce que pese a la gestión falta mucho por hacer. Eso sí, destaca detalles que muchos parecen ignorar y relaciona los asuntos que espera resolver en lo que resta de su administración. El metro, el Regiotram, Doña Juana, la salud y la propuesta de construir un tranvía en el Centro Histórico son algunos temas de los que habló con El Espectador.
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Le quedan 20 meses, ¿cuál sería la obra que podría definir su paso por la Alcaldía?
Es difícil escoger, hemos hecho esfuerzos que tal vez no son obras, pero son importantes, como una política social moderna y eficaz, que han permitido reducciones significativas en pobreza y hambre, según el DANE. Hay otros frentes, como la política de vivienda, la más ambiciosa en la historia, que en tres años ha superado lo hecho por otros mandatarios en cuatro. Y tenemos que seguir. No puedo dejar de lado que nos tocó recibir la antorcha del metro en un momento crítico, cuando se pedía cambiar el proyecto. Lo defendimos, hemos resuelto mil problemas y gracias a eso hay avances del 77,7 %, y lo vamos a terminar. Eso es lo que les quedará en la mente a muchos bogotanos: que este fue el gobierno que rompió esa barrera de que no íbamos a tener metro en Bogotá.
Muchos critican su frase “Bogotá camina segura”, por la percepción de seguridad. ¿Cómo está realmente la seguridad?
La ciudad tiene un reto grande en seguridad, como lo tienen todos los alcaldes en Colombia. Recibimos una situación compleja, porque el 70 % del parque automotor de la Policía estaba obsoleto. Se había abandonado la inversión en seguridad, y llegamos a recuperar capacidades y a fortalecer las herramientas que la ciudad podía darles a la Policía y a la justicia. Por ejemplo, hemos aumentado en 50 % las cámaras conectadas al C4 e incorporado herramientas de analítica de datos e inteligencia artificial, pero tenemos un pie de fuerza limitado. Bogotá tiene 200 policías por 100.000 habitantes.
¿Se ha hablado con el Gobierno Nacional?
Sí, y necesitamos que la nación fortalezca las capacidades de la Policía. Otra discusión es la política criminal. Por ejemplo, el año pasado hubo 35.000 capturas en Bogotá y casi el 90 % quedaron libres. Y no son casos aislados, es frencuente. Es andar en una bicicleta estática. Sentimos que es frustrante, y por eso hemos planteado una discusión nacional.
En aseo, ¿cómo va la estructuración del esquema?
Estamos trabajando, pero dependemos de que el Gobierno Nacional expida un nuevo marco tarifario, que aún no ha salido. Mientras tanto, prorrogamos los contratos para proteger a los recicladores y exigimos a los operadores fortalecer sus capacidades, y reforzamos la supervisión de esos contratos. Pero acá el problema no es solo recoger, tenemos que cambiar la dinámica de fondo, que es que la ciudadanía maneje los residuos en las fechas que son, en los horarios que son y en los sitios que son.
¿Y el relleno Doña Juana?
Recientemente un tribunal de arbitramento falló en contra del Distrito por situaciones que surgieron desde 2010. Tenemos argumentos para pedir al Consejo de Estado que anule la decisión. En cuento a la vida útil, se prevé que está hasta finales de 2028, y desde ahora debemos trabajar en una solución posterior. La apuesta creemos que es un proceso. Hemos logrado reducir lo que llega al relleno, pero la meta es encontrar un punto de disposición por unos años más e ir introduciendo tecnologías distintas, que piensen en cómo se hace la inclusión de los recicladores de oficio.
Con la llegada del fenómeno de El Niño, ¿puede haber un nuevo racionamiento?
No hay riesgo de racionamiento, porque en este momento Bogotá tiene en el sistema Chingaza un nivel cercano al 46 %, y hace dos años, en la crisis, para esta fecha era del 18 %; tenemos mayor capacidad en la planta Tibitoc, y logramos reducir el consumo de la ciudad a 17,3 m3/s. Entonces, ese riesgo no existe, pero no significa que podamos consumir agua como locos.
Háblenos del panorama de las obras de la séptima
Es uno de los proyectos más polémicos junto al metro. Ese corredor estaba dividido en tres grupos, y se contrató la parte norte, de la calle 99 a la 200. Ampliamos la etapa de preconstrucción para asegurar permisos y redes, y no tener problemas como en la 68 y la Cali. También se incorporó una tecnología distinta para las redes, que permitirá reducir de un año y medio la entrega, que quedará para finales de 2029. El tramo de la 99 hacia el sur era imposible de adjudicar e intervenir ese corredor por la intervención en la Caracas, porque abrir una obra por el corredor oriental era imposible. La decisión es revisar para determinar el camino que tomará la séptima.
¿Cómo van la segunda y tercera líneas del metro?
En la segunda, recibimos la licitación abierta, pero finalmente nadie presentó propuesta. Entonces, ya reabrimos el proceso, estamos en etapa de precalificación y creemos que está mucho más maduro, porque durante la etapa previa se contestaron más de 3.300 preguntas y aclaraciones. Estamos en la etapa de promover la participación de más actores. La meta es abrir la licitación en uno o dos meses, para adjudicar el próximo año. Para la tercera llegué y había una prefactibilidad. Contratamos los estudios con la Gobernación, y mi meta es dejarlos terminados, para buscar los recursos y el próximo Gobierno pueda contratar.
¿Cuál podría ser el trazado?
El corredor, viniendo desde Soacha y entrando más o menos al Centro Internacional. Pero también se estudia una posibilidad de una solución por el occidente.
¿Cómo va la extensión de la Boyacá?
De la 183 a la 200 está en construcción. De la 200 a la 235 también le corresponde a Lagos de Torca, y el inicio depende de lo que será el avance de los planes parciales y el encargo fiduciario. Espero que arranque a más tardar el año entrante. Eso ya tiene la aprobación de la CAR y todo el soporte. Depende de los recursos que tenga Lagos de Torca.
¿Háblenos de la situación con el Regiotram del Norte?
Participamos en 25 reuniones con directivos y técnicos, revisando el proyecto, viendo cómo hacer ajustes para mejorar la integración con al sistema integrado de Bogotá y las intersecciones necesarias, porque como será un tren que irá a nivel de 70 km/h requiere unos cerramientos. Y se necesitan intersecciones adecuadas. Nosotros presentamos eso, algunos temas se solucionaron el año pasado, otros no, y por eso esperamos que en estas mesas técnicas tengamos la oportunidad de resolver todas las inquietudes y que Bogotá pueda concurrir y llegar con los COP 2,3 billones que tenemos la intención de poner para el proyecto. Queremos que se haga y que se haga bien, por el bien de Bogotá y de la región.
¿Qué ha pasado con la ALO Norte y el campus universitario en Suba?
Entregamos los predios para lo que es el campus de Suba, y ahí el compromiso es que se haga la construcción definitiva de la infraestructura. La ALO, de ese punto hacia el norte, no está contemplada en el POT, pero hacia el sur sí, por lo que estamos en la estructuración de una APP (alianza público-privada) para dejar definida la ALO Centro y la ALO hasta ese punto.
El presidente propuso integrar el Regiotram del Norte con la séptima a través de un tranvía ¿Lo ve posible?
Eso me lo ha dicho varias veces el presidente. No vemos el camino para poder conectar la novena así, sobre todo por la continuidad del transporte de la séptima. Estamos analizando todos los estudios para definir el camino. Lo que le he propuesto al presidente es un tranvía del Centro Histórico de la ciudad, parecido al de Ayacucho en Medellín o al que hay en varias ciudades de Europa, que no son para mover 30.000 o 25.000 pasajeros hora/sentido, pero sí son para entornos como el Centro Histórico de Bogotá. Espero que el presidente me copie esa idea.
¿Cómo está la relación con el Gobierno Nacional?
Hemos logrado acuerdos en varios frentes. Los buses eléctricos, aliviándole el espacio fiscal, moviendo vigencias futuras, el San Juan de Dios y el multicampos de Suba. Hemos logrado acuerdos, hemos tenido choques, y creo que es normal, pero lo que demuestra es que nosotros cuando hay posibilidades de llegar a acuerdos, estamos dispuestos a hacerlo y estamos abiertos a hacerlo.
¿Cómo va ese relacionamiento con los candidatos presidenciales?
Esperamos que el nuevo presidente o presidenta asuma y piense en una reforma judicial como la que que nosotros creemos que hay que trabajar. Eso sí, es importante que esa relación de la nación con las ciudades sea una relación de respeto, de lo que significa la democracia local, porque sí hemos sentido que el Gobierno Nacional se relaciona con aquellos alcaldes y ciudades donde tienen un interés particular. O porque hay vínculo político con quien gobierna o porque hay unos temas que le interesan de la ciudad, pero si hay diferencias políticas o no hay interés en la ciudad, abandona esas ciudades. Hay alcaldes de ciudades capitales que no se han reunido con el presidente de la República.
¿Ha pensado qué hará después? ¿Buscará la Presidencia?
No lo he pensado. Mi intención es terminar bien y materializar los resultados que hemos venido cultivando. Después la prioridad será tiempo con mi familia y evaluaremos si seguimos en política o buscamos alternativas.