Un juez de control de garantías envió a prisión al ginecólogo Carlos Andrés Tena Reyes, señalado de abusar sexualmente de varias de sus pacientes en un consultorio privado ubicado en el barrio San Rafael de Zipaquirá, en Cundinamarca.
La decisión se produjo luego de que una fiscal del Centro de Atención Integral a Víctimas de Abuso Sexual (Caivas) de la Seccional Cundinamarca le imputara el delito de acceso carnal o acto sexual con incapaz de resistir agravado.
Según informó la Fiscalía General de la Nación, las investigaciones permitieron identificar, hasta el momento, a dos víctimas, de 19 y 30 años, quienes habrían sido sometidas a actos contra su integridad, libertad y formación sexual entre 2024 y 2026. Una de ellas, de acuerdo con el ente acusador, habría sido accedida sexualmente.
El procesado no aceptó los cargos y deberá continuar vinculado al proceso desde un establecimiento carcelario.
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Fiscalía asegura que aprovechó “la confianza y la posición de poder”
Durante las audiencias concentradas, la Fiscalía sostuvo que el médico especialista habría utilizado la confianza que generaba en las pacientes y su posición de autoridad como ginecólogo para someterlas física y sexualmente dentro del consultorio.
“Lejos de practicar un examen o un tacto respetuoso (…) lo que hizo fue aprovechar esa confianza y esa autoridad”, señaló la fiscal del caso durante la diligencia judicial.
Según el relato expuesto en audiencia, una de las mujeres acudió al consultorio el pasado 10 de febrero de 2026 y, bajo el supuesto de realizarle un examen ginecológico, el médico le pidió desnudarse.
La Fiscalía aseguró que posteriormente el hoy judicializado habría actuado de manera agresiva, impidiendo cualquier posibilidad de movimiento o reacción por parte de la paciente.
“Ella se encontraba absolutamente indefensa dentro del consultorio”, indicó la delegada del ente acusador.
Además, la Fiscalía sostuvo que el procesado habría utilizado uno de sus brazos para inmovilizar a la víctima mientras cometía la agresión sexual.
Durante la audiencia, la fiscal calificó el caso como una situación de “máxima gravedad”, teniendo en cuenta que los hechos presuntamente ocurrieron en un espacio donde las mujeres debían sentirse protegidas y atendidas con dignidad.
La delegada también aseguró que, según los testimonios recopilados durante la investigación, el médico presuntamente se habría burlado de las víctimas después de los hechos, situación que calificó como una nueva forma de violencia contra las mujeres.
Para la Fiscalía, el especialista habría aprovechado el estado de indefensión de las pacientes, así como la confianza que generaba durante la atención médica, para agredirlas en contra de su voluntad.
Las autoridades continúan adelantando las investigaciones para establecer si existen más posibles víctimas relacionadas con este caso.
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