
Parque Santander tras la intervención.
Foto: Secretaría de Gobierno
Quienes recorren regularmente el septimazo capitalino habrán notado las nuevas vallas negras, que enmarcan un paso controlado denominado Zonas Seguras. Lo mismo se ve sobre el tramo de la carrera séptima con calle 16, marcando un cambio radical en el parque Santander. El lugar, que antes estaba atiborrado de vendedores y peatones, y era punto crítico de venta de drogas, es ahora un sitio libre del comercio de estupefacientes, tras una intervención que también transformó el espacio, que hoy se siente distante e hipercontrolado.
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Por Juan Camilo Parra
Periodista egresado de la Universidad Externado de colombia con experiencia en cubrimiento de orden público en Bogotá.jparra@elespectador.com
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