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El proceso de selección por el que tuvieron que pasar los 24 estudiantes que salen el 19 de septiembre para Londres, Inglaterra, fue arduo. Se presentaron 400 estudiantes de los 100 colegios del distrito.
Debían superar tres filtros. Primero, ser uno de los cuatro mejores estudiantes de su colegio. Luego, los elegidos debían presentar una entrevista ante la Secretaría Distrital de Educación y el Instituto British Council, proceso en el que quedaban 82. Finalmente, los que pasaban esta fase, debían presentar el proyecto para desarrollar durante su estadía en la escuela de idiomas. Las 24 mejores propuestas se ganaban la beca.
El destino es Stafford House, una escuela de inglés, en Brighton, al sur de Inglaterra, a unas pocas horas de Londres. El viaje es parte del proyecto de enseñanza de idiomas que tiene la Secretaría de Educación de Bogotá en alianza con el Instituto British Council, conocido como “Aulas de inmersión en lenguas extranjeras”.
El Espectador habló con Julieth Bastulí, de 15 años y estudiante del colegio Nemesio Antúnez; Steven Buriticá, de 12 y alumnos del colegio Néstor Forero Alcalá, y Johan Zamudio, de 17 , quien está a punto de graduarse del colegio José Asunción Silva. Los tres contaron cómo fue su experiencia en las aulas de inmersión y el proceso que los llevará al viejo continente.
Primera entrevista:
Johan Zamudio (17): El proceso realmente empezó hace dos años, cuando decidimos hacer parte de las aulas de inmersión, ya que no es obligatorio asistir. Cuando empezamos jamás pensamos que tendríamos esta oportunidad. No a todos les gusta, porque implica quedarse más tiempo en el colegio, estudiar el doble cuando se está en bimestrales y cosas así. Pero para aprender el idioma hace falta constancia.
Julieth Bastulí (15): Cuando empezamos éramos muy pocos, porque todo el mundo se imaginaba un salón aburrido y, después de pasar todo el día en el colegio, nadie quería más tiempo en cosas aburridas. Pero a mí siempre me han encantado los idiomas, así que le invertí tiempo y me di cuenta de que las aulas de inmersión no son aburridas sino que es inglés práctico. Cuando mis papás me decían que tenía que estudiar para los bimestrales, yo siempre les recordaba que el inglés también es una prioridad.
Segunda entrevista
Steven Buriticá (12): Cuando sacaron cuatro estudiantes de cada colegio y quedé entre ellos estaba muy feliz. Sin embargo, apenas era el principio del proceso. Teníamos que asistir a reuniones y prepararnos para la segunda entrevista. Mis papás hicieron una lechonada para reunir la plata para los buses que hacían falta para llegar a los encuentros. Después de presentar la entrevista, me sentí muy inseguro. Pensé que no había pasado. Llamaba a la Secretaría, escribía al correo, escribía en los comentarios de la página, porque la ansiedad me estaba matando. Cuando me dijeron que había pasado a la última fase fue un gran alivio. Pero ahí empezó el siguiente estrés: redactar el proyecto.
Johan Zamudio (17): Ya en esta parte del proceso me di cuenta que esto era en serio. Mi mamá trabaja en servicios domésticos y siempre hizo un esfuerzo para apoyarme con lo que necesitara. Ella, mis tías y mi abuela me ayudaron todo el tiempo. Mis profesores organizaron una colecta en el colegio para lo que me hacía falta, para llegar a las reuniones y prepararme para la entrevista, pero sin duda lo más estresante fue el proyecto.
Preparación del proyecto:
Steven Buriticá (12): Estábamos durmiendo cuando mi mamá se levantó y gritó ¡Ya tengo el proyecto! Entró a mi cuarto y me dijo: “hijo, ya sé qué podemos hacer para tu proyecto”. Yo estaba medio dormido y ella empezó a escribir sus ideas para que no se le olvidaran. Luego entrevisté a familiares que viven en el exterior para saber cuáles son los problemas de la educación allá. En mi proyecto intenté hacer énfasis en la importancia de aprender inglés de forma lúdica. Hice un recorrido por cada uno de los fascículos del curso de inmersión, para ver cómo se podían mejorar para que fuera más divertido.
Julieth Bastulí (15): Cuando llegamos a entregar los proyectos había dos torres inmensas en cada mesa, ¡Eran demasiados ensayos! Me asusté, porque vi que la competencia era mucha. Yo me decía muchas veces: “si tú lo deseas, se puede”. Mi papá me decía que si no pasaba, que estuviera tranquila. Que podríamos intentar el otro año, pero yo sabía que lo podía lograr este año.
La noticia:
Steven Buriticá (12): Cuando llegué a la casa y mi mamá estaba llorando, me quedé callado, porque, ya sabes, a veces los adultos lloran por deudas y cosas así. Pero cuando ella me vio entrar se puso feliz y dijo: “¡Mijo, que te vas para Inglaterra!” La verdad, yo no me quería entusiasmar sin confirmarlo, así que llamé a la Secretaría, pero no contestaron y cuando entré a la página había una pregunta: ¿Quiere conocer a los 24 estudiantes que irán para Inglaterra? Hice click y ahí estaba mi nombre, completico y todo. Me deslicé por las escaleras y empecé a gritar de la emoción.
Johan Zamudio (17): Yo la verdad no dije nada cuando me enteré que había ganado la beca. Me puse a llorar.
Julieth Bastulí (15): Cuando llegué a la casa del aula de inmersión y vi a mis papás sentados frente al computador con cara de asombro me asusté, porque pensé que le había pasado algo a alguno de mis hermanos. Ellos se hablaban entre ellos y decían: “¿Será que le decimos? No, mejor comprobemos antes”. Hasta que yo me desesperé y les pregunté: “Bueno, ¿qué fue lo que pasó?”. Ellos me miraron y dijeron: “Parece que te vas para Inglaterra”.
De ahora en adelante:
Steven Buriticá (12): ¿En el futuro? Yo siempre me he visto como un patinador y si cuando crezca el patinaje de velocidad todavía no es olímpico, me meto en patinaje de hielo, porque mi meta son los Juegos Olímpicos. Además, como lo dije en mi entrevista para la beca, con mi educación puedo cambiar el mundo. Nosotros podemos cambiar el mundo.
Julieth Bastulí (15): Quiero estudiar música, porque pienso que, como el inglés, es un medio de comunicación muy efectivo. Ahora, con esta oportunidad, podré escribir canciones en otros idiomas. En el futuro me veo como una artista que puede cambiar Colombia por medio del arte y la cultura.
Johan Zamudio (17): Tengo el deseo de presentarme a Oxford y de aquí a cinco años pienso ya estar graduado de ingeniero aeronáutico. Pero lo primero que pienso cambiar es ese estereotipo de que los jóvenes no sabemos nada y no podemos hacer el cambio. Muchos de mis amigos piensan que, como no somos nadie, no podemos hacer la diferencia, pero sí podemos. ¡Mira, lo estamos logrando!