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27 Jan 2021 - 1:16 a. m.

Estudio señala que el riesgo de deserción se podría triplicar en Bogotá

De acuerdo con un informe presentado por ProBogotá y la Universidad de los Andes, es necesario transformar los modelos de educación así como buscr soluciones a las brechas tecnológicas.
El estudio reconoce el trabajo de la estrategia "Aprender en casa" con la capacitación de maestros, entrega de guías y alimentación escolar para los estudiantes.
El estudio reconoce el trabajo de la estrategia "Aprender en casa" con la capacitación de maestros, entrega de guías y alimentación escolar para los estudiantes.
Foto: Gustavo Torrijos Zuluaga

Las brechas tecnológicas se han convertido en uno de los principales retos de la educación en medio de la pandemia, pues no solo se evidencian grandes diferencias entre estudiantes de los sectores público y privado, sino que además influye en la calidad y los procesos educativos. Ante esto, ProBogotá y la Escuela de Gobierno Alberto Lleras Camargo de la Universidad de los Andes hicieron un análisis de las condiciones actuales y lo que se debe enfrentar este año en ese sector.

En principio, las recomendaciones parten de una encuesta realizada a 753 hogares sobre las condiciones y los efectos percibidos de la educación virtual y a distancia, de la que como resultado se obtuvo que en conectividad, el 52 % de los estudiantes de colegios distritales y el 49% de estratos 1 y 2 reportaron dificultades para acceder a internet en sus casas, mientras que en el sector privados quienes reportan inconvenientes no superan el 30%.

En cuanto a la disponibilidad de dispositivos electrónicos, el 70% en estratos 1 y 2 aseguraron tener un computador o una tableta, mientras que en los 5 y 6, el 100% reportó tener acceso a alguno de estos equipos, mientras que con respecto a la exclusividad de su uso, en niños de colegios oficiales es del 38% y en los privados del 78%.

Ante esto, el informe indica que el acceso no es equitativo y afecta con más fuerza a los estudiantes más vulnerables, no solo afectando el año escolar sino también los tiempos que se dedican para estudiar, pues otro de los datos señalan que mientras el 78% de los jóvenes en colegios privados dedican cuatro horas a estudiar, el 43% de los que se encuentran en instituciones públicas ni siquiera lo hace.

“Estas diferencias en el proceso de enseñanza-aprendizaje podrían afectar de manera negativa la ampliación de brechas en permanencia y logro educativo. A su vez, el mayor tiempo libre de los estudiantes puede conllevar a que sean más vulnerables a situaciones de riesgo”, señala el informe.

Y no solo estaría afectando esta parte del proceso, pues se indica que el 70% de los cuidadores creen que el material entregado no es claro o pertinente para el grado, mientras que, a su vez, evidencian afectaciones emocionales como baja motivación, dificultad para concentrarse, ansiedad y sobrecarga, entre otras cosas por las condiciones de la virtualidad.

Junto a esto uno de los mayores temores es el regreso a clase. De los encuestados, el 48% no apoya esta premisa y se basa en que no existen las condiciones aún para garantizar la seguridad en los colegios y para que los estudiantes cumplan con las medidas de autocuidado. Es por ello, que recomiendan involucrar más a los padres en los procesos en los que se plantea el regreso.

Esto también, porque existe la alerta de un posible aumento en la deserción, pues si bien la mayoría de los estudiantes permanecieron matriculados, cerca de 34.000 niños salieron de los colegios, es decir, alrededor del 2,5%. “Durante 2021, el riesgo de deserción se podría triplicar, llegando a valores del 7,6% por el miedo a que los estudiantes se contagien o contagien a sus familias de COVID-19 (36,8%), imposibilidad para realizar las actividades escolares por limitaciones de conectividad (20,7%), y no estar aprendiendo lo suficiente (12,2%)”, indica el estudio.

Por último, pese a que consideran que hay información suficiente para iniciar una política pública que garantice el acceso, es necesario el impacto de la pandemia en el nivel de aprendizaje de los estudiantes. Algo que queda en manos del Distrito, así como la transformación de los modelos educativos, en busca de un mayor aprovechamiento de las herramientas tecnológicas y ante las nuevas condiciones que exige la educación, pues está claro que ya no puede volver a ser como antes.

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