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Además, al ser Bogotá la principal urbe metropolitana del país, existe gran interés por parte de otros operadores de menor tamaño en incrementar su presencia en el mercado, como por ejemplo UNE (sobretodo luego de la integración de EPM Bogotá). La situación de ETB es exacerbada por carecer de una oferta de TV paga propia y no poseer control directo de una operación móvil.
Es imperativo que ETB procure un socio estratégico que invierta en la modernización y expansión de la red del operador, principalmente en cableado de fibra óptica. Esto le permitiría incrementar su oferta de velocidades de transmisión de datos, mejorar su oferta de banda ancha residencial y viabilizaría la comercialización directa de servicios de TV paga por medio de IPTV. Aunque crecimiento acelerado sólo se daría con una oferta propia de DTH.
De no entrar un socio estratégico en ETB, la ciudad enfrenta la posibilidad de tener en sus manos un activo que continuará depreciándose en su valor y reduciendo los ingresos. ETB precisa de fuertes insumos de capital para poder evolucionar y expandir su oferta de banda ancha, lanzar TV paga sin ningún intermediario e intentar posicionarse como Operador Móvil Virtual de servicios múltiples y no simplemente de acceso a internet como lo hace hoy. Es claro que Bogotá no puede hacer las fuertes inversiones que urgen a este operador para mantenerse viable en el principal centro urbano del país.
Muchas de las opiniones que actualmente existen en contra de la privatización parcial de ETB son similares a las que se escucharon hace pocos años durante el proceso de búsqueda de un socio estratégico para Telecom, y en la mayoría de los casos responden a las ideologías de sus interlocutores. Sin embargo, la única certeza que existe es que ETB necesita fuertes inyecciones de capital – en cientos de millones de dólares –, y ante la incapacidad financiera de la ciudad de Bogotá para enfrentar esta fuerte inversión la única alternativa que queda es encontrar en el sector privado un socio estratégico que esté dispuesto a desembolsar ese capital. Pero hay que ser consciente de que ningún inversor estará dispuesto a inyectar capital en la empresa si no se le garantiza su control accionario.