Este informe es una radiografía de la última década en Bogotá, de su transformación y su estado actual. Se aborda la ciudad espacial, la ciudad económica, la política y la cultural. Se elogian los aciertos de los gobiernos distritales de los últimos diez años. En este sentido, se dice que Transmilenio ha representado el avance más significativo en movilidad.
Por primera vez las Naciones Unidas realizan un informe de desarrollo humano urbano en una ciudad latinoamericana. Bogotá, la capital que acoge al 16% de la población colombiana y que genera el 22% del PIB nacional, fue la elegida.
La investigación también hace un llamado de atención a las problemáticas que siguen en aumento, como la brecha social. “Bogotá es una ciudad segregada que no mezcla pobres y ricos”, asegura el informe. Los ricos están en el norte y los pobres en el sur. Los ricos llegan en menos tiempo a sus lugares de trabajo, los pobres se demoran más.
En orden, los habitantes de Usme, Ciudad Bolívar, Rafael Uribe y Tunjuelito son los que recorren más kilómetros para llegar a sus trabajos. Todas son localidades de estratos 1, 2 y 3. Las personas que habitan en Chapinero, por el contrario, recorren las menores distancias.
Estas son las clases de revelaciones que hace el informe. Aunque su director, Jorge Iván González, no se atreve a llamarlas así: “Realmente no son revelaciones porque nosotros no descubrimos nada nuevo, la gente conoce los grandes problemas de Bogotá. Lo que hacemos es ordenarlos y ponerlos sobre la mesa”. Sin embargo, en este estudio se miden variables que no habían sido cuantificadas antes, como la segregación socioeconómica en el espacio urbano, aspecto en el cual se concluye que el precio de la vivienda crea una mayor distancia entre ricos y pobres, más allá de los ingresos del hogar.
La publicación de este informe se realiza después de tres años de trabajo. Desde octubre de 2005 un grupo de especialistas y asesores están trabajando en el estudio, que mide, básicamente, la esperanza de vida, ingreso y educación de los bogotanos, los tres componentes básicos del Índice de Desarrollo Humano (IDH). “La ONU considera que el IDH del país mejora cuando hay avance en estas dimensiones”.
El Espectador presenta cuáles son los aspectos buenos, malos y feos que resalta el estudio. Además, reproduce una entrevista con su director Jorge Iván González, especialista en economía, para entender los alcances del primer informe de naturaleza urbana que realiza la ONU en Colombia.
Lo bueno
La modernidad
Los aspectos más positivos de la ciudad tienen que ver con obras de beneficio comunitario.
Transmilenio
El sistema masivo de transporte, Transmilenio, es considerado el avance más significativo en el tema de la movilidad. Con los buses articulados los bogotanos han reducido su tiempo de viaje en un 32% y los accidentes de tránsito en un 90%. Además, cada vez son menos los ciudadanos que tardan más de una hora en trasladarse hasta su lugar de trabajo (17%). En cuanto al tema ambiental, este sistema ha reducido la contaminación del aire en un 9%. En las dos fases construidas, que cubren 84 kilómetros de vías troncales, ruedan 841 buses articulados a una velocidad promedio de 26,5 kilómetros por hora.
Disminución de pobreza
Entre 2002 y 2006, la línea de pobreza en la capital bajó de 38,3% a 23,8%. Esta disminución ha ido de la mano con un cambio en la percepción de la pobreza, pues mientras que en el año 2003 el 46% de las personas se consideraban pobres, en 2007 el porcentaje se redujo al 36,3%. Según el estudio, estos logros son importantes porque muestran que la distribución del ingreso ha mejorado y que se debe seguir trabajando en torno a programas que ayuden a mejorar las condiciones de vida de las personas más pobres de la ciudad.
Calidad en educación
Bogotá es la ciudad del país que tiene los más altos niveles en educación. Según las pruebas Saber, entre los años 1999 y 2001 aumentó el puntaje en 13,6% en los colegios oficiales y entre 13% y 17% en los colegios en concesión. En cuanto a las entidades privadas, el incremento fue del 13,2%. En estas instituciones los promedios en matemáticas llegaron al 70%.
Libertad cultural
La declaración de Bogotá sobre los derechos culturales es uno de los mayores avances del Distrito. Con este acuerdo la ciudad apunta a ser una capital en donde los ciudadanos vivan libres culturalmente, regidos por el pluralismo y la autonomía. Para los investigadores, la libertad cultural significa la reivindicación de la creatividad como un aspecto central en la vida y en las relaciones de los seres humanos que habitan la urbe.
Seguridad ciudadana
A pesar de la percepción de inseguridad de los bogotanos, las cifras demuestran que la seguridad ciudadana ha aumentado. Uno de los factores es el aumento de los recursos asignados por el Distrito al Fondo de Vigilancia y Seguridad, que entre 1992 y 2003 se multiplicó nueve veces. Esta inversión masiva se orientó a fortalecer los equipos de la Policía, estructurar un Centro Automático de Despacho, construir nuevos CAI en las diferentes localidades, capacitar personal y crear la Policía Comunitaria.
Políticas ambientales
El monitoreo de la calidad del aire, el programa de seguimiento a las industrias, los planes de ordenamiento y manejo ambiental de las fuentes de agua, la política de protección del suelo, los planes de manejo ambiental de humedales y áreas protegidas, los programas de producción limpia, la plantación de árboles, el aumento de zonas verdes y el proyecto ecológico Chingaza-cerros orientales-Sumapaz son algunos de los pasos certeros que, según los expertos, la Secretaria de Ambiente ha tomado para mitigar los efectos del cambio climático.
Cobertura en salud
En un 14% aumentó el porcentaje de personas inscritas en el régimen subsidiado de salud entre los años 1996 y 2005. Según el estudio, en los últimos años la Secretaría de Salud ha logrado reducir las tasas de mortalidad, desnutrición aguda y crónica y ha aumentado el número de gestantes atendidos en los diferentes programas de suplementación. En el informe se deja claro que, pese a los avances, aún se presentan problemas de inequidad en la prestación del servicio de salud.
Lo malo
La eterna brecha social
La capital del país es una de las ciudades donde la segregación socioeconómica es más fuerte.
“Bogotá es una ciudad segregada que no mezcla pobres y ricos”, reza en el informe. Este aspecto es resaltado a lo largo del estudio como una de las mayores debilidades de la capital. “Los indicadores sociales de Bogotá han mejorado, pero la ciudad no ha creado condiciones que favorezcan la mezcla entre ricos y pobres”.
Para reducir la distancia entre las dos partes, el informe indica que es indispensable avanzar en dos sentidos: disminuir la brecha socioeconómica y disponer espacios urbanos en los que converjan todas las clases sociales.
El PNUD establece diferentes modalidades de segregación en la capital, entre ellas, la disponibilidad de equipamientos, la distribución de las vías y las condiciones de la movilidad. El Espectador reproduce algunos de los gráficos del informe, que muestran la división extrema que existe en Bogotá entre los adinerados y los infortunados económicamente.
Lo feo
Los peros del aeropuerto
Informe pone en tela de juicio los alcances de la ciudad en temas como empleo y movilidad.
El Informe de Desarrollo Humano 2008 hace duras críticas al proyecto del nuevo aeropuerto. El documento resalta la desconexión que existe entre el proyecto y la ciudad, puesto que no tiene en cuenta las posibilidades económicas y de integración que ofrece una terminal de transporte que está en el tercer puesto en manejo de pasajeros en Latinoamérica y en el primero de carga.
El aeropuerto tendría que ser mucho más que eso, según el documento. Debería ser un foco de inversión, de empleo, de articulación entre la ciudad y la puerta de entrada a ella, no sólo un edificio por donde transitan viajeros. “El Dorado tiene que mirarse no sólo desde la perspectiva estrecha de la concesión, sino como la oportunidad de consolidar una ciudad más compacta y densa. La forma como se realice su reestructuración tendrá implicaciones definitivas en el desarrollo futuro de Bogotá y la región”, advierte el documento.
“La operación del aeropuerto El Dorado es un buen ejemplo de la incapacidad que ha tenido la ciudad para aprovechar todas las posibilidades urbanísticas y económicas de la concesión”, afirma el informe.
Asimismo, el documento establece que la expansión actual del terminal pone en riesgo a los vecinos del mismo y es nocivo para el desarrollo de proyectos de vivienda en el sector, afectando la urbanización de la ciudad en los sectores inmediatamente continuos al aeropuerto.
Educación
El documento establece una relación directa entre las falencias en la educación y la tasa de desempleo. También que en la población de entre 18 y 24 años el índice de asistencia escolar es tan sólo del 25%. Asimismo, puntualiza que únicamente el 11% de los egresados de colegio puede acceder a educación superior en una ciudad que alberga 106 de las 321 instituciones de este tipo del país. “...698.000 jóvenes requieren apoyo en la financiación de sus estudios. En el 63,4% la inasistencia escolar de los jóvenes de entre 18 y 24 años se explica por limitaciones económicas. El desempleo estructural en el mercado de trabajo se concentra en ellos, sobre todo en los más pobres”, sentencia el informe.
Empleo
Según el documento, la precoz entrada de los jóvenes al mercado laboral es uno de los factores que eleva la tasa de desempleo en la ciudad. La solución para retrasar su ingreso al trabajo es un mejoramiento de la oferta educativa. De la misma forma, el informe alerta sobre las condiciones del trabajo en la ciudad y en el país. “En el país y en la metrópolis la disminución de la ocupación ha ido a la par con un empeoramiento de la calidad del empleo, con una reducción de la formalidad y con un crecimiento de los contratos a término fijo”.
Vivienda
“La ciudad no se debe seguir expandiendo. Es importante redensificar. Los nuevos planes zonales tendrían que insistir en la densificación y en la redensificación. Bogotá no puede seguir ‘comiéndose la Sabana’. El problema no es de escasez del suelo, sino del uso y urbanización de éste. Según cifras de la Secretaría de Hábitat, que cita el informe, hay unas 5.000 hectáreas de suelo urbanizable dentro del perímetro urbano de Bogotá. La gestión del Distrito en el tema de vivienda, según el documento, ha debido estar encaminada a controlar la especulación inmobiliaria y a poner restricciones al manejo que del suelo y el hábitat de los bogotanos haga el sistema financiero.
Medio ambiente
El informe establece que el desarrollo humano en la ciudad estará condicionado por el sostenimiento y el cuidado de los ecosistemas que circundan a la capital. Sin embargo, el documento advierte que el manejo del tema ambiental debe ir más allá de sobrepasar el punto de equilibrio entre la naturaleza y el avance demográfico de la ciudad. Bogotá necesita políticas ambientales que no sólo mitiguen los daños, sino que busquen la reparación de éstos y establezcan rumbos que permitan anticiparse a los retos del futuro en materia de medio ambiente.