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Bogotá enfrenta una encrucijada ambiental que crece al ritmo de su población y de un patrón de infracciones que parece inmune a las sanciones. Según el más reciente análisis de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), la generación de residuos sólidos en el Distrito ha experimentado un incremento sostenido del 5,5% entre 2024 y 2026. Esta tendencia no solo presiona la capacidad operativa del relleno sanitario Doña Juana, sino que revela los vacíos en la cultura ciudadana de la capital que se vienen advirtiendo hace meses.
Casi 7.000 toneladas diarias de residuos
Los datos reportados por la báscula de Doña Juana en el primer trimestre de 2026 son contundentes: han ingresado 608.100 toneladas de residuos. Esto significa que la ciudad produce un promedio de 6.769 toneladas diarias, un aumento del 5% frente al mismo periodo de 2025.
De ese total, unas 5.680 toneladas corresponden al servicio ordinario de recolección. Sin embargo, el dato más crítico proviene de los malos hábitos: cerca de 1.089 toneladas diarias corresponden a la atención de puntos críticos y vertederos clandestinos. Durante 2025, se recolectaron 351.666 toneladas solo en estos puntos de arrojo ilegal, evidenciando lo que para los bogotanos ya es cotidiano: que una parte considerable de los desechos de la ciudad termina en separadores, parques y esquinas antes de ser gestionada.
Multas que no bastan
A pesar de la magnitud del problema, el control policivo parece no ser suficiente para mitigar el problema. En lo corrido de 2026, las autoridades ya han impuesto casi 600 comparendos por la disposición inadecuada de residuos y escombros. Esta cifra sigue la estela de 2025, año en el que se aplicaron más de 2.400 sanciones.
Actualmente, arrojar basura en la calle o sacar la bolsa fuera de los horarios establecidos puede acarrear multas de hasta $933.816, según el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana.
Ante este panorama, la UAESP ha volcado sus esfuerzos en la valorización. Al interior de Doña Juana, una planta especializada procesa escombros, chatarra, maderables y llantas, transformándolos en materias primas. Los resultados técnicos son alentadores:
- En 2026, el aprovechamiento subió a 10.400 toneladas mensuales.
- Desde enero de 2024, se ha evitado enterrar cerca de 235.500 toneladas de residuos.
PGIRS: El camino hacia la economía circular
La hoja de ruta para enfrentar esta crisis es la reciente actualización del Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos (PGIRS). El objetivo es transitar hacia una economía circular donde los residuos se reincorporen a las cadenas productivas.
Las autoridades reiteran el llamado a utilizar canales oficiales como la Línea 110 para la recolección de escombros y evitar la contratación de servicios informales que terminan arrojando los desechos en humedales o vías públicas. El éxito de Bogotá en esta materia no dependerá solo de la eficiencia de los camiones o la capacidad de las celdas en el relleno, sino de un cambio drástico en los hábitos de una ciudadanía que, por ahora, parece más acostumbrada a las sanciones que a realizar cambios en la cotidianidad.
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