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El nuevo CONPES 4190, recién expedido por el Gobierno Nacional, cambió el rumbo del Regiotram del Norte y abrió un frente político entre el Gobierno Petro y la Alcaldía de Bogotá. El documento aumentó la participación de la Nación hasta el 81,6 % del proyecto, lo que, en la práctica, deja al Distrito por fuera del esquema de financiación y redefine quién tiene el control sobre una de las obras más importantes de movilidad regional.
El ajuste se presenta como una decisión técnica para garantizar el cierre financiero, pero llega en medio de tensiones previas. Bogotá venía cuestionando aspectos clave del proyecto —especialmente su trazado dentro de la ciudad y su integración con el sistema de transporte— y había condicionado su aporte, el cual sería de COP 2 billones, a modificaciones.
Sin embargo, con la expedición del CONPES, las observaciones del Distrito no solo quedaron por fuera de la financiación del proyecto, sino que las observaciones planteadas por la alcaldía quedaron en el aire y sin concertación.
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Financiación del proyecto
En cifras, el documento fija el costo total del proyecto en $17,36 billones (precios de 2024) y eleva el aporte nacional a $14,16 billones, financiados mediante vigencias futuras entre 2027 y 2039. Este cambio reemplaza el esquema anterior en el que Bogotá y Cundinamarca compartían esa carga financiera.
No obstante, la Gobernación de Cundinamarca financiará el 20 % restante al compartir la estructuración del proyecto original con el Gobierno Nacional. Vale la pena resaltar que la semana pasada, el alcalde Carlos Fernando Galán y Jorge Rey tuvieron un ligero cruce por este aspecto y agendaron una reunión que se está llevando a cabo este martes 5 de mayo.
Discusión técnica y política
El conflicto no empezó con el CONPES. Durante años, desde su formulación, Bogotá y la Nación habían tenido diferencias sobre el proyecto. El Distrito insistía en ajustes técnicos dentro de la ciudad, mientras que el Gobierno buscaba avanzar en el cierre financiero para no retrasar el cronograma.
En ese contexto, la decisión de aumentar el aporte nacional cumple un doble efecto, ya que destraba financieramente el proyecto, pero también reduce la capacidad de incidencia de Bogotá en su desarrollo. La Alcaldía ha señalado que la medida “toma por sorpresa” y que excluir al Distrito no soluciona los riesgos técnicos que ya estaban identificados.
¿Qué es el Regiotram del Norte?
El proyecto, también llamado Tren de Zipaquirá, es la segunda fase del sistema férreo regional Bogotá–Cundinamarca y busca resolver la desconexión entre la capital y la Sabana Centro.
- Longitud aproximada: 49 kilómetros
- 17 estaciones y 2 patios-taller
- Sistema 100 % eléctrico
- Integración con SITP y Regiotram de Occidente
- Reducción de hasta 60 minutos en tiempos de viaje
- Más de 187.000 pasajeros diarios en operación inicial
La meta es que entre en funcionamiento hacia 2034, como parte de la estrategia de reactivación ferroviaria del país. El CONPES parte de un diagnóstico estructural: la región enfrenta una baja conectividad entre Bogotá y municipios como Chía, Cajicá y Zipaquirá, donde la movilidad depende en gran medida del transporte por carretera.
Hoy se registran cerca de 200.000 viajes diarios en ese corredor y los tiempos de desplazamiento han aumentado de forma sostenida en la última década. A esto se suma el crecimiento acelerado de la Sabana Centro frente a Bogotá, lo que intensifica la movilidad pendular y presiona la infraestructura existente.
El proyecto busca responder a ese escenario con beneficios en movilidad, seguridad vial y ambiente, incluyendo la reducción de emisiones y siniestros en el corredor.
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