Aunque en múltiples oportunidades la exsecretaria de Gobierno, Olga Lucía Velásquez, el suspendido alcalde Samuel Moreno y hasta el ministro de Defensa Rodrigo Rivera, negaron la existencia de bandas criminales en la capital, alegando que se trataba más bien de grupos delincuenciales que no estaban empoderados de un territorio, la recién posesionada secretaria de Gobierno, Mariella Barragán, dio a entender que en el Distrito sí existen las llamadas Bacrim.
Es por esto que Barragán señaló que durante su gestión se dedicará a esclarecer los detalles sobre la presencia de estas bandas y a a fortalecer el Plan Cuadrantes de la Policía Metropolitana para mejorar la percepción de seguridad en la capital y reducir los índices de delincuencia. Pero, aunque reconoció que las Bacrim tienen influencia en varios sectores de la capital, no entregó información minuciosa sobre cuántas bandas hay y en qué localidades operan.
Y es que dados los altos índices de inseguridad en la ciudad y la presencia de bandas criminales en otras capitales del país, se hace difícil pensar que los hurtos, fleteos, violaciones, extorsiones, expendios de droga... obedezcan a hechos aislados. Lo que Barragán ha sugerido es que los delincuentes que operan en las calles son el último eslabón de una cadena de estructuras criminales que tendrían repartido el poder en la capital.
Además, es evidente que hay zonas de la ciudad donde la autoridad no la ejerce la Policía sino las fuerzas invisibles al margen de la ley. Por ejemplo, la central de abastos Corabastos, en Kennedy, donde se ha denunciado el tráfico ilegal tanto de drogas como de armas, o la zona conocida como el “nuevo cartucho” o la “Calle del Bronx”, ubicada a sólo cinco cuadras del centro del poder ejecutivo del país, uno de los territorios donde las garantías de seguridad son nulas para quienes se atreven a ingresar.
La “Calle del Bronx”, con sus cerca de 2.000 habitantes (80% de ellos indigentes) dedicados al tráfico de drogas y demás actividades delincuenciales, está ubicada en la localidad de Los Mártires, que tiene a su vez una tasa de homicidios de 70 por cada 100.000 habitantes, mientras que el promedio general de la ciudad es de 23,6 por cada 100.000.
Las cifras de inseguridad que la nueva secretaria de Gobierno se comprometió a reducir, si bien no superan las de otras capitales como Cali y Medellín, sí ubican a Bogotá muy por encima de la tasa de homicidios en ciudades como Santiago de Chile (1,9 por cada 100.000 habitantes) y Buenos Aires (4 por cada 100.000 habitantes).
En Ciudad Bolívar, otra localidad con elevados índices de delincuencia, la tasa de homicidios asciende a 59 por cada 100.000 habitantes. Asimismo, los 900 celulares robados diariamente y los 300 casos de fleteo y 4.200 hurtos a vehículos anuales plantean el reto, tanto para lo que queda de la actual Administración como para la próxima, de ubicar a las estructuras que dirigen la operación criminal y desmantelarlas.
Si bien Barragán no entregó detalles sobre las bandas criminales que operan en la capital, la precandidata independiente a la Alcaldía, Gina Parody, sí lo hizo al presentar sus propuestas en materia de seguridad.
Según la investigación de Parody, que fue cotejada con información de la Fiscalía, el control territorial en la localidad de Los Mártires sería ejercido por una banda denominada ‘Los Paisas’, mientras que en Usaquén quienes tendrían la batuta de los delincuentes serían ‘Los Pascuales’ y ‘Los Tarazonas’. A Kennedy lo estarían controlando ‘Los Negros’, a Santa Fe, ‘Los Macas’, y a Ciudad Bolívar, ‘Los Martínez’.
De confirmarse la presencia de estas bandas al mando de los atracadores, sicarios, fleteros, extorsionistas y demás delincuentes callejeros que abundan en la capital, el diagnóstico de seguridad cambiaría y, por ende, las medidas policiales.
Según Parody, “habría que dejar de contentarse con perseguir y detener atracadores y jíbaros, ya que éstos son reemplazados en tres minutos por las estructuras criminales”. Y según la candidata, el escaso grupo de seis policías judiciales que realizan 50 allanamientos mensuales, tendría que incrementar significativamente su pie de fuerza y personal de inteligencia para llegar hasta el núcleo de los delitos.