La educación es uno de los sectores en los que la administración concentra grandes esfuerzos. Después de movilidad, en este Gobierno será el segundo con el mayor presupuesto, según el proyecto de Plan de Desarrollo. A la cabeza de la secretaría hoy está Edna Bonilla Sebá, doctora en Estudios políticos, quien tendrá la misión de sacar adelante proyectos tan ambiciosos como cerrar la brecha entre colegios públicos y privados o la creación de los 20.000 cupos gratuitos en educación superior.
Un gran reto en educación es cerrar la brecha entre colegios públicos y privados. ¿ Cómo lo piensa hacer?
Hay dos brechas que me trasnochan: entre colegios públicos y privados, y entre urbanos y rurales. Esto solo lo mejoramos con calidad, formación integral, transformación pedagógica, maestros bien formados y mejor gestión. En bilingüismo tenemos una deuda, nos toca contratar profesores formados en dos idiomas. Cerrar la brecha entre urbano y rural significa que maestros muy buenos vayan al campo y que entendamos las necesidades de esos niños. Esto solo se logra con compromiso político y presupuestal.
Pero parece que el método educativo no cambiara... ¿cómo revolucionarlo?
Nos toca hacer más atractiva la escuela, la universidad y estar más sintonizados con la forma como los niños quieren aprender: jugando, entre pares, con reglas y estímulos claros. Hoy los chicos aprenden con estrategias interactivas. Pueden ver una clase de un profesor de Harvard en tiempo real. Hay que cambiar el currículum, mirar la formación por ciclos y transformar como nos acercamos a los niños.
Si eso está claro, ¿para qué crear una misión de sabios en educación?
Queremos consultar a expertos, maestros y ciudadanos sobre cómo nos imaginamos la ciudad en términos educativos al 2024, al 2030 y al 2038. Esperamos que participen más de un millón de personas en esa misión. Además, queremos revisar el informe final de la Misión de Sabios que se entregó en diciembre, territorializarlo y aplicar sus recomendaciones. La misión la conformarán 48 expertos y también consultaremos a los ciudadanos.
¿Cómo llegar al 50 % de estudiantes en jornada única y jornada completa?
Hay una diferencia: la jornada única es cuando el niño está todo el día en el colegio. La completa es cuando el niño va al colegio en su jornada (mañana o tarde) y en la contrajornada va a un centro de arte o deporte. Ambas tienen efecto en la calidad. Hoy Bogotá tiene solo el 17 % de los niños en estas jornadas. La idea es pasar al 25 % de la matricula en jornada única y el 25 % en jornada completa; es decir, tener 50 % en alguna de ellas. Para llegar al 100 % necesitamos 28 años, al ritmo que vamos.
Una de las metas más grandes es la de crear 20.000 cupos gratuitos en educación superior. ¿Cómo lo harán?
La primera materialización de ese compromiso: $1 billón adicional para educación superior. Tendremos una oferta educativa en articulación con las universidades. Vamos a ofrecer a los estudiantes educación pertinente, que se esté necesitando en la sociedad. Insisto, el que quiera ejercer una profesión que no tenga tanta demanda puede hacerlo, pero el privilegio es para las carreras que se necesitan en empresas, industria y el Estado. Esto será gradual, no es que el próximo año salgamos con los 20.000 cupos, pero empezaremos el próximo semestre con algunos.
¿Para qué una agencia de Educación Superior, Ciencia y Tecnología?
La competencia para la política educativa superior está en el Ministerio de Educación, con el que trabajamos articuladamente, pero debemos tener una agencia que nos diga en qué sector se está necesitando gente. Esta presentará la información a los jóvenes sobre la oferta de cupos, para agilizar recursos. Y le pusimos Ciencia y Tecnología porque son los sectores en los que hay que invertir.
¿Cuál es el panorama de desempleo juvenil y la estrategia para reducirlo?
Bogotá tiene 400.00 jóvenes que no estudian ni trabajan. Vamos a buscarlos y a mostrarles alternativas. Queremos trabajar de forma articulada con el SENA, para ofrecerles carreras técnicas, tecnológicas y educación superior. La mayor deserción en los colegios se da en grado 9º. Ahí nos toca trabajar y asegurar la articulación de la media en los colegios.
¿Cuánto costará que los colegios públicos ofrezcan jardín o prejardín?
Estimamos que casi $1 billón, porque tenemos que pasar a los maestros que están en Integración Social al sistema educativo. Eso implica infraestructura, formación y programas complementarios. Tenemos 40.000 niños que se acuestan con hambre en Bogotá, entonces hay que garantizar que estos pequeños tengan su refrigerio escolar y, si van a jornada única, su almuerzo.
¿Cómo extirpar la corrupción del Programa de Alimentación Escolar?
Vamos a seguir con Colombia Compra Eficiente. Eso nos da tranquilidad de que la corrupción es un fenómeno lejano. Los recursos públicos son sagrados, pero los de la educación más. Estamos haciendo unos ajustes para tener menos plástico en los refrigerios, menos bebidas azucaradas. El gobernador de Cundinamarca nos pidió ayuda con la panela, entonces si tenemos que endulzar algo que sea con panela y no con azúcar refinada.
En movilidad escolar, ¿cómo mejorar la cobertura y cuál será la estrategia?
Es uno de nuestros más grandes retos. Las rutas están copadas, estamos en un proceso licitatorio, pero necesitamos más recursos. El subsidio de movilidad lo damos a los papás para que movilicen a los chicos. Al Colegio en Bici es una estrategia maravillosa en la que los niños van acompañados en bicicleta a su establecimiento educativo. En la medida de lo posible los niños deben estudiar en el colegio más cercano a su casa, ese es mi sueño y, por eso, prometemos ser más juiciosos en la asignación de cupos escolares.
¿A qué se refieren cuando hablan de crear un plan de infraestructura con dotaciones para el siglo XXI?
Tenemos en el Plan de Desarrollo $1,8 billones para infraestructura educativa. El 50 % de esos recursos se va a destinar a terminar los quince colegios que vienen en construcción y a construir veinte nuevos o remodelarlos, para un total de 35 colegios. El otro 50 % es para el mantenimiento de colegios que tienen deficiencias. Una infraestructura para el siglo XXI es cambiar las aulas. Se ha demostrado que los niños aprenden con juego y cuando están sentados en mesas redondas, en espacios para el goce.
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