22 Apr 2020 - 3:00 a. m.

Identificar a los vulnerables: el reto del Distrito en época de cuarentena

Las bases de datos del Sisbén, censos y mapas de pobreza, entre otros, no han sido suficientes para identificar a los vulnerables. Desde el Distrito se adelantan esfuerzos, como identificación en terreno, para focalizar mejor las ayudas.

Diego Ojeda / @diegoojeda95

Entregar ayudas humanitarias a personas vulnerables por la crisis del COVID- 19 ha sido una de las prioridades de la administración Distrital. Mediante el programa Bogotá Solidaria en Casa se han entregado más de 281.000 transferencias monetarias (de las cuales, más de 109.800 han sido con recursos de la ciudad) y cerca de 1’800.000 ayudas de comida (entre mercados, bonos, refrigerios y alimentos calientes). Sin embargo, algunas ayudas se han demorado y esto ha provocado una serie de protestas en la ciudad, de gente que reclama comida.

Por eso, a medida que avanza la cuarentena, el reto es más grande, al igual que las barreras. En primer lugar hay que decir que, según la Secretaría Distrital de Planeación (SDP), gran parte de los bogotanos que necesitan ayudas han sido identificados a partir de información del Sisbén, del Censo de 2018, de la Encuesta Multipropósito de 2017 y de los mapas de pobreza realizados por la Secretaría de Integración Social (SDIS), entre otros.

Esta información pareciera estar incompleta, no solo porque proviene de estudios que reflejan la Bogotá del 2017 y 2018, sino porque la medida de aislamiento preventivo obligatorio ha sacado a flote a personas que antes no se consideraban población vulnerable, como comerciantes que al no producir no tienen cómo devengar un sustento siquiera para hacer mercado.

Sin embargo, la secretaria de Planeación, Adriana Córdoba, asegura que “no se puede entender esta información como desactualizada, pues la Encuesta Multipropósito de 2017 permite obtener la distribución de la pobreza en el territorio de Bogotá, a nivel de UPZ y localidad, por lo tanto, da una idea general para priorizar las intervenciones en el territorio. Además, se trabaja con la reportada por el Censo de 2018 y las encuestas Sisbén que hicieron el año pasado”.

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La segunda barrera, y esto lo ha dicho en varias ocasiones la secretaria de Desarrollo Económico (SDE), Carolina Durán, es que los recursos financieros con los que se pretende ayudar a las personas en medio de esta crisis son limitados. De manera que identificar correctamente a las personas que más lo necesitan no es una tarea que se deba tomar a la ligera, de allí la importancia de trabajar con bases de datos actualizadas y apegadas a la realidad de una Bogotá que enfrenta una pandemia.

Uno de los esfuerzos que adelanta la administración de Claudia López para alcanzar a los vulnerables invisibilizados por las bases de datos, son las visitas en terreno que ha venido adelantando la SDIS. Xinia Navarro, la mujer que encabeza esta secretaría, explicó a El Espectador que con su equipo trabaja bajo una modalidad de entrega territorial, mediante la cual hicieron cruces de mapas para identificar a los 100 barrios más pobres de la ciudad. A estos se espera llegar con 72.000 canastas alimentarias. Hasta el momento, se han visitado localidades como Los Mártires, Bosa y Ciudad Bolívar. Se espera que las jornadas abarquen a una mayor población en los próximos días.

Esta labor, que consiste en no depender únicamente de bases de datos, sino caminar la ciudad e ir casi que de puerta en puerta para reconocer a los necesitados, también ha permitido la identificación de 192 pagadiarios. En estas caminatas también se han reconocido 14.000 familias que posiblemente no hacen parte de la base de datos maestra que maneja la SDP. “Si ubicamos a los barrios pobres de Bogotá, seguramente podremos llegar a lugares a los que no llega la base de datos”, comenta Navarro.

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Recordemos que los recursos son limitados y un posible problema que puede representar esta metodología es que se dé doble beneficio a una persona, es decir, que en terreno se le brinde ayuda y que más adelante reciba otro auxilio por estar en las bases de datos que maneja el Distrito.

Al respecto, Navarro comenta que las transferencias no están llegando de una vez y “la gente necesita alimentación. Entonces, si a estas personas no les ha llegado la transferencia monetaria, pero les puede dar un mercado, pues soluciono el problema de hambre y después, cuando hagamos las validaciones en las bases de datos, seguramente a algunos se les habrá dado y a otros no. Son mercados de $90.000, no creo que sea problema que una persona pueda recibir un mercado y después una transferencia monetaria”.

Pero la cosa no termina ahí. Existe un sector de la población que probablemente no se tengan en cuenta en las bases de datos que se manejan desde el Distrito, y son quienes viven bajo la sombra de la “pobreza ocul.ta”. Este fenómeno social se caracteriza por personas, por ejemplo, que viven en predios de alta estratificación, pero que sus economías no les alcanza para satisfacer sus necesidades básicas. El 8 de abril, la alcaldesa aseguró que esta población también será cobijada por el programa de Bogotá Solidaria en Casa. Sin embargo, no brindó detalles sobre cómo se identificarán.

 

Las “microbases de datos”

 

Este medio conoce casos de barrios cuyos líderes comunitarios están organizando listas de familias que necesitan ayudas. En estos sectores se hace un llamado a la solidaridad de las personas para que apoyen con bonos de mercado en Justo y Bueno, entregas a domicilio de alimentos o la “adopción” de una familia para que el donante vaya hasta la puerta de su casa a entregarle el auxilio. A los interesados se les está dando la dirección y el nombre de la familia.

A falta de escenarios a los que el Gobierno no ha alcanzado a llegar, la solidaridad de las personas con sus familiares y vecinos parece estar llenando esos vacíos. La cruda realidad histórica que está trayendo el COVID-19 parece estar siendo compensada, en parte, por un movimiento ciudadano, sin protagonistas, que de manera desinteresada ayuda a quienes pueden.

El panorama cada día es más complejo y con nuevos retos. Mientras el hambre apremia, el llamado de la comunidad no solo es para la administración, para que apure el paso con la entrega de auxilios, sino también para que la gente que pueda ayudar se sume a las cadenas de solidaridad que hoy más que nunca se necesitan.

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