22 Mar 2019 - 11:50 a. m.

Infraestructura y seguridad: los retos para regular la micromovilidad en Bogotá

A la ciudad siguen llegando empresas de patinetas y bicicletas compartidas, pero no existen reglas de juego para los usuarios. El Distrito espera sacar pronto un documento con los términos de uso, pero las bicicletas podrían quedar por fuera.

Felipe García Altamar / fgarcia@elespectador.com / @FelipeAltamar

El transporte está cambiando en las grandes ciudades. En tiempos de cambio climático, las autoridades y los emprendedores buscan renovar los vehículos que trabajan con combustibles fósiles, esfuerzos a los que se suman las nuevas tecnologías, que ofrecen modelos de transporte basados en lo compartido. Esto da como resultado la micromovilidad, un concepto propio de este siglo que hace referencia a transportes pequeños, generalmente eléctricos, que sirven para viajes cortos. En Bogotá, estas iniciativas toman más fuerza y han sorprendido incluso al Distrito, que busca la forma de que no se salgan de control.

Los capitalinos que aún no conocen este modelo pueden compararlo con los bicitaxis que se ven a las afueras de las estaciones de Transmilenio (TM). Estos vehículos, que llevan hasta cuatro personas, hacen la primera o última milla del viaje de los usuarios del sistema. Los modos de micromovilidad (bicicletas o patinetas compartidas) cumplen la misma función e incluso permiten viajes más largos. Sin embargo, tienen los mismos problemas de los bicitaxistas: no hay regulación, ocupan ilegalmente el espacio público y están desconectados del circuito de movilidad de la ciudad.

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