De nuevo, el sistema de drenajes y la resiliencia climática de la capital vuelven a quedar en entredicho, por las altas precipitaciones, como las que se registraron el fin de semana sobre las cuencas de los ríos Fucha y Tunjuelo. Según el Distrito, solo el viernes llovió en este sector lo que regularmente llueve durante dos días en toda la ciudad. Suficiente como para llenar 9.000 piscinas olímpicas. Esto no solo ocasionó desbordamientos de humedales y canales; vías inundadas; encharcamientos prolongados, y colapso de sistemas de drenaje. La situación llevó al Idiger y a la secretaría de Ambiente a emitir una alerta por la intensidad de los aguaceros.
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“El Distrito está en alerta permanente para esta primera temporada de lluvias, que está generando inundaciones, deslizamientos, entre otros”, indicó Adriana Soto, en el balance del día dos de la alerta. Explicó que, en promedio, en un año normal durante abril se registra el 56% de las lluvias del año. No obstante, solo en la semana pasada cayeron las tres cuartas partes de esa cantidad. Y los efectos no se hicieron esperar: en las últimas 24 horas, el Distrito reportó la atención de 77 emergencias: 23 caídas de árbol, 20 daños en redes de alcantarillado, 10 encharcamientos, cuatro deslizamientos y cuatro vendavales.
Zonas más afectadas
La noche del domingo y madrugada del lunes los aguaceros provocaron crecientes en las redes hídricas de la ciudad, así como desbordamiento de humedales y cuencas, que son monitoreadas ante el riesto de nuevas emergencias. Es el caso del río Tunjuelo, que afectó a más de 100 familias, residentes en barrios de las localidades de Bosa, Tunjuelito y Ciudad Bolívar, generando daños en más de 40 viviendas. En el barrio Isla del Sol, por ejempo, se reportó el daño del alcantarillado, afectando la calle 64 Sur. Lo mismo sucedió en Meissen, con afectaciones en 11 predios, incluyendo un jardín infantil del ICBF. Además, en Potosí, colapsó un muro, lo que obligó a evacuar a dos familias (6 adultos, 5 menores) y atender a tres familias afectadas.
Según la Empresa de Acueducto, en humedales como Juan Amarillo, Córdoba y Tibabuyes, y en los canales Córdoba, Callejas y Molinos los terrenos están saturados y el nivel de agua desbordado. “La situación es crítica”, señaló Soto. “Desde el IDIGER mantenemos el monitoreo permanente del estado del tiempo; la cantidad de lluvias, y los niveles de los ríos. Esta semana el río Bogotá ha aumentado su nivel un metro y medio, debido a las fuertes precipitaciones en las cuencas de Fucha y Salitre. El sistema de drenaje natural y construido, como humedales y canales, está respondiendo, pero su capacidad es limitada ante lluvias tan fuertes”, indicó Guillermo Escobar, director del Idiger.
Por esta situación el IDIGER instaló un Puesto de Mando Unificado (PMU) con Bomberos, alcaldía local y la Defensa Civil. En Usaquén, en el sector de Villas de Andalucía y San Antonio Norte II, los vendavales amenazan a las viviendas. En el norte también hay alerta en el sistema de drenaje de la cuenca del río Salitre, compuesto por humedales, canales y quebradas, especialmente en los humedales Juan Amarillo y Córdoba y sus canales, los cuales presentan alta susceptibilidad a desbordamientos.
En siete días, entre el 21 y el 27 de abril de 2025, el cuerpo de Bomberos de Bogotá atendió un total de 810 incidentes, 158 de ellos relacionados con la temporada invernal. La localidad más afectada por las inundaciones ha sido Usaquén, con 12 casos, mientras la segunda es Puente Aranda, con cuatro. Por su parte, el Acueducto atendió más de 10 situaciones de taponamiento de las redes y sumideros en diferentes puntos de la ciudad y ejecutó labores de extracción de residuos sólidos de los alcantarillados.
Algunos, en la localidad de Usaquén, puntualmente, en cuatro sectores ubicados entre las avenidas calle 116 y calle 127, y entre las carreras 2 y 9. Allí tuvieron que realizar limpieza de sumideros y el mantenimiento preventivo y correctivo del pozo de inspección, y monitoreo de la quebrada Trujillo. “De igual forma, existe riesgo de afectaciones en las redes de drenaje de las cuencas de los ríos Fucha, Tunjuelo y Torca. Teniendo en cuenta lo anterior, el Sistema Distrital de Gestión del Riesgo y Cambio Climático (SDGRCC) realiza monitoreos de estos cuerpos de agua”, señaló la cartera de Ambiente.
Según explicó Liliana Ardila, docente de Ingeniería Ambiental de la Universidad ECCI, son diferentes factores, tanto naturales como “antropogénicos”, los que ha llevado a que los bogotanos queden inmersos en inundaciones. Destaca que el cemento tiene una baja capacidad de filtración, lo cual hace que el agua lluvia se quede almacenada un tiempo relativamente largo, provocando inundaciones.
“Lo primero, son los procesos de urbanización que han terminado por afectar directamente los humedales, ríos y quebradas y que reducen su capacidad natural para absorción del agua. Normalmente, el suelo tiene unas propiedades de filtración y de porosidad, que permite la absorción del agua lluvia. Gracias a esto, el agua se va por el suelo, el subsuelo y se transporta en forma de agua subterránea a los diferentes recursos hídricos de la ciudad”.
Por efectos del cambio climático, añadió la docente, “en periodos secos, la lluvia que cae es menos de la esperada y, al contrario, cuando hay periodos de invierno, las lluvias están siendo mucho más fuerte que las de añoos pasados. Incluso, hay más lluvia en periodos cortos de tiempo, que superan la capacidad diseñada del sistema de drenaje o de la red del cantarillado. Esta situación se hace más grave, debido a los efectos de construcción y la cultura de arrojar basuras, lo que hace que esta agua se quede en la sperficie”.
En 2024, el Idiger reportó información de 902 eventos clasificados por “daño en la red de alcantarillado” registrados en la bitácora de emergencias correspondiente para los meses de diciembre a junio del 2024. Adicional, el año pasado, el Idiger registró un total de 7.871 eventos clasificados como “inundación y encharcamiento” y 29.961 eventos relacionados con “daño en redes de servicios públicos”. En contraste, en lo transcurrido del 1 de marzo hasta la fecha, se han atendido ya 872 emergencias generadas por la temporada de lluvias: 597 de afectación por árboles; 206 por daño en servicio de alcantarillado; 32 por movimientos en masa; 27 por encharcamientos; 6 por fuertes vientos y 4 como desbordamiento de cauces. Las localidades con mayor ocurrencia de eventos son Suba, Usaquén, Engativá, Chapinero y Kennedy.
La caída de árboles es la segunda emergencia más atendida por Bomberos. Y aunque hay más de un millón en el espacio público, el concejal Rubén Torrado llamó la atención por 10.519 árboles que se encuentran en riesgo, “lo que representa una amenaza latente para la seguridad de la ciudadanía, especialmente durante la actual temporada de lluvias. La localidad de Suba se presenta como la zona más afectada, con más de 2.500 árboles en condición de riesgo, lo que pone en alerta a sus más de un millón de habitantes”.
¿Qué hacer?
La Alcaldía informó que, por instrucción del alcalde Carlos Fernando Galán, han posicionado equipos interinstitucionales en los distintos puntos críticos para poder responder rápidamente ante cualquier emergencia, bajo la coordinación Idiger. La limpieza de alcantarillado es crucial, aunque no resuelve los problemas de fondo. Desde inicio del año, el Acueducto reforzó los operativos de limpieza en el alcantarillado de la ciudad y han retirado más de 130 mil toneladas todo tipo de residuos sólidos del sistema de drenaje de la ciudad.
No obstante, el componente preventivo es más complejo que la atención inmediata de los desastres y la limpieza constante. Esto teniendo en cuenta que, según los pronósticos del Idiger para los próximos 20 años, se proyecta un cambio sectorizado del comportamiento general de las lluvias en la ciudad para los escenarios 2040, 2070 y 2100, observando una disminución del 20 % 10 % de las precipitaciones en la parte oriental de la ciudad y un aumento de las lluvias en la zona occidental de la ciudad 20 % a 30 %).
Como retos principales, apunta Liliana Ardila, parten de fortalecer la infraestructura verde de Bogotá. “Una infraestructura que permita recoger una gran cantidad de agua y actualizar las redes del acueducto, lo cual requiere un alto costo económico y educación ciudadana. Los procesos de recuperación ecológica consisten en proteger los humedales, descontaminarlos, recoger la lluvia que se encuentra allí, limitar los procesos de crecimiento de plantas de manera abundante porque estos eventualmente llegan a saturar y secar los humedales, en suma todo lo que limita a los cuerpos hídricos de captar el agua”.
Heidy Sánchez, concejala del Pacto Histórico, pidió poner en marcha el acuerdo distrital 790 de 2020 y reforzar las medidas. “La crisis climática impacta cada vez con mayor fuerza a la ciudad de Bogotá, eventos extremos de inclemente calor cada vez más frecuentes y aumentos en las lluvias han colapsado la ciudad en los últimos días. Es necesario que la ciudad ejecute seriamente el plan de acción climática e implemente el acuerdo distrital que declara la emergencia climática. No se trata de resolver los daños producto de las inundaciones, se trata de adaptar la ciudad a la crisis climática”.
A su turno, el Idiger informó que se encuentra en constante monitoreo permanente de las condiciones hidrometeorológicas (estado del tiempo, precipitación y niveles), y se encuentra activo y alerta, brindando asistencia profesional y técnica a los eventos de emergencia reportados por movimientos en masa e inundaciones.
“Lo último es una educación y cultura ciudadana para evitar que el manejo de los residuos que se esté desarrollando de manera inadecuada, debemos cambiar la forma de disponer de los residuos para evitar problemas de taponamiento de la red de alcantarillado. Si bien existen campañas de educación que se han formulado, hay un hecho, y es que la ciudadanía hoy día no está colaborando de la manera esperada, eso es un indicativo de falta de apropiación sobre las condiciones de la ciudad, sobre nuestros ecosistemas”, concluyó la experta.
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