21 Jul 2021 - 4:47 a. m.

Jornada clave del paro: entre el choque y la política

Para las marchas del 20 de julio se preveían duros enfrentamientos entre manifestantes y policías. Si bien hubo algunos choques, no fueron al nivel que se esperaba, y por el contrario se hicieron varios anuncios con miras a cambiar el rumbo del paro hacia un nivel más político-electoral. ¿Qué tan factible es y qué implicaciones tiene?

La conmemoración de este 20 de julio se podría definir como atípica. Los tradicionales desfiles y exhibiciones militares se trasladaron de las calles a la televisión, no solo por la situación epidemiológica sino también por las movilizaciones que se llevaron a cabo ayer en diferentes partes de la capital. En la previa, tanto manifestantes como políticos y autoridades vaticinaban que la jornada sería casi una batalla campal, debido a los preparativos y la llegada de organizaciones desde otras partes del país. Sin embargo, a pesar de que hubo algunas confrontaciones en los puntos donde ya es algo frecuente (Américas y Usme), la jornada se destacó más por los anuncios que hicieron los manifestantes y que podrían cambiar el rumbo de las protestas que están por cumplir tres meses.

Desde muy temprano, casi en simultáneo con la instalación del último año del Congreso bajo el gobierno del presidente Iván Duque, en las calles también se empezaron a establecer los manifestantes que tuvieron 11 puntos de concentración en nueve localidades de la capital. La jornada inició de forma pacífica y se mantuvo así hasta las 3:00 p.m., cuando en el Portal Américas y en Yomasa (Usme) estallaron los enfrentamientos. Se espera que hoy el Distrito entregue un balance de la jornada, pero hasta ese momento la alcaldesa Claudia López dio cuenta de tres policías heridos y tres manifestantes detenidos por vandalizar buses de Transmilenio. Por su parte, Transmilenio detalló que hubo 12 buses vandalizados (8 articulados y 4 del SITP).

“Quiero agradecer a la mayoría de la ciudadanía que marchó pacíficamente. Desafortunadamente, por actos violentos y vandálicos tuvimos que hacer intervenciones en los portales Américas y Usme. Quiero agradecer a los defensores de derechos humanos y a la Guardia Indígena, que nos ayudaron a mediar para mantener la calma”, dijo la mandataria al resumir la jornada, en la que hubo casi 5.000 personas participando de 35 actividades propuestas para la jornada.

Las situaciones de vandalismo y violencia en las protestas, lastimosamente, se volvieron paisaje tras 12 semanas de choques casi continuos. De ahí que lo más llamativo fue la radicación de un paquete de 10 proyectos del Comité del Paro, que incluyen entre otros renta básica y reforma a la Policía, y el anuncio de la Primera Línea de tomar un rumbo político y convertirse en un partido con miras a las elecciones del próximo año.

Eso da paso a un nuevo capítulo en esta historia de inconformidad social, que se viene alimentado desde las movilizaciones de 2019, pues plantea varios cuestionamientos y escenarios para un grupo que hasta el momento era más de confrontación y que, de hecho, no tiene por ahora líderes visibles y mucho menos una estructura clara ya que, incluso, hay diferencias ideológicas entre las primeras líneas de Suba, Américas o Usme, y ni qué decir de otras ciudades.

Por tanto, el hecho de qué tan factible es que se conviertan en un partido político, así como las implicaciones que tendría esta decisión en un momento electoral del país, se convierten en las principales dudas sobre este paso que quiso dar el grupo conformado principalmente por jóvenes. Mediante el comunicado en el que hicieron pública su decisión, la Primera Línea afirmó que el partido político que esperan conformar surge como resistencia y contención ante “la represión violenta de la protesta social”, pero también busca recoger las demandas de quienes están en las calles hace tres meses y traducirlas en propuestas para la contienda electoral de 2022.

“Nuestros principios se inscriben dentro del pluralismo y la tolerancia, así como la inclusión, y nuestro objetivo es ser eco de los que hoy no tienen voz. La Primera Línea se convierte en un partido político con el propósito de continuar defendiendo a los jóvenes y a la sociedad de los múltiples problemas que representan para Colombia los políticos de siempre”, expresó el grupo, que dejó claro que su reto es llegar al Congreso como una alternativa de cambio.

El anuncio, no obstante, no es suficiente para que el grupo pueda empezar a definir a sus líderes, fórmulas y planteamientos para las elecciones. Ahora deberán someterse a las reglas establecidas y empezar a recorrer el camino para constituirse como una colectividad que pueda participar en las elecciones de senadores y representantes el próximo año, según explicó Patricia Muñoz Yi, profesora de ciencias políticas de la Universidad Javeriana.

La docente y varios analistas políticos consultados coincidieron en que el anuncio de la Primera Línea es una noticia positiva, en el sentido de que así podrán recoger por las vías institucionales y democráticas las demandas de los jóvenes que hacen parte de las movilizaciones, por lo que podría ser también una forma de poner fin a las confrontaciones con la Policía. “Siempre será mejor recurrir a las vías partidistas y al proceso electoral, para que puedan tener asiento en las corporaciones de elección popular y puedan desde allí tramitar los reclamos realizadas en las manifestaciones de los últimos meses”, aseguró Muñoz Yi.

Así las cosas, ahora los jóvenes manifestantes deberán iniciar un proceso en el que tendrán que desprenderse de esa naturaleza anónima que los ha caracterizado, para empezar a capitalizar posibles votos, más allá de los jóvenes a quienes dicen defender durante las movilizaciones. Será una transformación en la que incluso podrían terminar adhiriéndose a algún partido grande, no necesariamente tradicional, que sepa cómo encasillar sus propuestas.

“La intención de convertirse en partido político no sé hasta qué punto puede ser factible, teniendo en cuenta su naturaleza. Quizás sí puedan ser un frente que haga parte de una coalición, teniendo en cuenta que aún no sabemos muy bien quiénes son y cómo pueden capitalizar sus intenciones en términos electorales”, señaló Nadia Pérez del Instituto de Estudios Políticos de la U. Autónoma de Bucaramanga, quien agregó que más allá de si sus intenciones se pueden concretar, el anuncio sin duda tiene un impacto en la opinión pública y ahora depende de ellos y sus acciones el acumular un posible caudal electoral.

Otro de los aspectos que puede desafiar el anhelo de la Primera Línea es cómo pasar de tener una imagen de grupo casi beligerante a una colectividad que cuente con una organización y proyectos claros. Es decir, cómo empezar a simpatizar entre aquellos que, si bien también apoyan un cambio en la política, no los ven como un grupo que los represente. Juan Pablo Milanese, profesor de Ciencias Políticas de la U. Icesi de Cali, destacó que entre los primeros pasos que deben dar es saltar de una dinámica reactiva a una proactiva.

“Estaba muy claro lo que no querían los grupos de primera línea. Eso de una u otra forma se transformó en demandas difusas, y ahora la apuesta importante y desafiante para estos grupos es cómo empezar a construir una dinámica mucho más orgánica. Una cosa es la reacción en caliente y otra es cómo lograr sostener una organización a lo largo del tiempo”, manifestó el académico.

Por último, esta apuesta que hace la Primera Línea es clave para dar por terminadas las confrontaciones, siempre y cuando se enfoquen en empezar de verdad a hacer política y así bajar los choques con el Esmad. Además, eso puede dar un nuevo aire al escenario electoral, teniendo en cuenta que a partir de ahora surge un nuevo actor que no se esperaba.

Así lo explicó el director del Centro de Estudios en Seguridad y Paz, Nestor Rosanía, quien resaltó que a favor de la Primera Línea juega el hecho de que no son un fenómeno local sino que es nacional y en términos electorales puede tener representatividad, pues es la primera vez que un movimiento juvenil de clase popular puede tener algún tipo de participación política. “Ahí puede haber un caudal electoral, pues el Comité Nacional del Paro no representa a las élites tradicionales de la protestas (sindicatos, y centrales obreras)”.

La jornada en el resto del país

La jornada en el resto del país no tuvo mayores sobresaltos. Los manifestantes se concentraron en las principales ciudades como Cali, Medellín, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Valledupar, Manizales y otros municipios que marcharon para apoyar las 10 propuestas que presentó el Comité Nacional del Paro al Congreso de la República. Durante el día, como ha sido tradición, los eventos culturales y las marchas pacíficas quedaron en la retina de los ciudadanos.

No obstante, al caer la tarde, se registraron algunos disturbios, como en Popayán, donde algunos bloqueos terminaron en enfrentamientos. En Cali se registraron choques en cercanías de la Loma de la Cruz. La ciudadanía denunció que los integrantes del Esmad arremetieron sin razón contra los asistentes a un concierto, que se desarrollaba en la zona. En Manizales, un grupo de encapuchados tumbaron la estatua de Francisco de Paula Santander, ubicada en la avenida principal de la ciudad y luego arremetieron contra algunas construcciones y locales comerciales.

En Medellín, por su parte, se registraron enfrentamientos cerca de Plaza Mayor, en el centro de la ciudad, cuando la marcha se dirigía al sector de Ciudad del Río, donde se tenía previsto un concierto, convocado por diversas organizaciones sociales. En Bucaramanga la jornada transcurrió en calma, salvo algunos bloqueos al sistema de transporte Metrolínea, mientras que en Cartagena reportaron que las marchas no pudieron ingresar al barrio de Bocagrande, ya que la Policía instaló unas vallas sobre la vía, para impedir el paso de las manifestaciones. En el resto del territorio nacional las manifestaciones transcurrieron en calma.

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