17 Sep 2021 - 2:00 a. m.

Kennedy: 12 homicidios en 31 días, ¿qué está pasando?

En el último mes se han registrado una serie de asesinatos que podrían estar vinculados a los enfrentamientos entre organizaciones dedicadas al hurto y el tráfico de estupefacientes.

En la localidad de Kennedy los crímenes se cuentan por docena. Al menos esa fue la cantidad de homicidios que se registraron del lunes 2 de agosto al martes 7 de septiembre de 2021. En su momento se habló de hechos aislados y en investigación; pero los once casos, en los que asesinaron a doce personas, tienen varios aspectos en común como la zona, el modus operandi y el perfil. Con una particularidad adicional: cinco víctimas eran de Venezuela.

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El Espectador obtuvo datos de cada uno de los casos y recorrió la zona, para evidenciar lo que ocurre en las calles del suroccidente de Bogotá, en donde la muerte se ha presentado al menos dos veces por semana. Las cifras de la Secretaría de Seguridad, a junio de 2021, muestran que en el primer semestre de este año ocurrieron 554 homicidios en Bogotá, de los cuales 73 se perpetraron en Kennedy, siendo entonces la segunda localidad más violenta, después de Ciudad Bolívar, con 101 hechos.

Aunque la Policía y la Fiscalía vienen adelantando acciones en la localidad, como la operación Kratos, que el 13 de agosto derivó en la captura de 22 supuestos miembros de estructuras dedicadas al homicidio, el microtráfico y la explotación sexual, o el Plan de Intervención y Acompañamiento a Bogotá, con el cual el Distrito, desde hace un mes, pretende impactar en seis localidades (entre ellas Kennedy), con 1.523 policías dedicados a investigación criminal, parece que el hampa va un paso adelante.

Declaraciones de la alcaldesa, Claudia López, y el secretario de seguridad, Aníbal Fernández de Soto, en agosto, gracias a esta intervención, el homicidio en Kennedy disminuyó 74 % en comparación con los dos meses anteriores. Las cifras son el argumento del Distrito para mostrar sus esfuerzos, pero en los barrios la realidad parece ser otra y muestra de ello fue la seguidilla de asesinatos, que comenzaron el 2 de agosto de este año.

Ese día, con tres horas de diferencia, ocurrieron dos homicidios, que abrieron la puerta a una serie de crímenes al parecer coordinados, específicamente por dos bandas, que se disputan a sangre y fuego el control de las líneas de microtráfico del sector. El primer hecho ocurrió a las 4 p.m., en la calle 38 sur con carrera 86C (Patio Bonito), cuando un hombre, indocumentado, fue abordado por tres sujetos, que le hicieron cuatro disparos.

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Tras este caso se informó la captura de los sospechosos y la incautación de tres armas y dos motos. “Según las primeras investigaciones, sería una retaliación por tráfico de estupefacientes. Lo importante es que los ciudadanos tengan tranquilidad, porque hay un dispositivo policial fuerte para contener estas afectaciones”, señaló en su momento el general Eliécer Camacho, comandante de la Policía de Bogotá. Pero casi al tiempo con la declaración del oficial, otro crimen ocurrió en la calle 41 sur con carrera 96A, en el barrio Los Almendros. Allí mataron de cuatro tiros a Esteban Pérez, de 22 años, quien hacía poco había llegado de Cartagena.

A partir de ese día y en lo corrido de un mes la violencia ha permanecido en la localidad. El 4 de agosto asesinaron en la calle 34A bis sur con carrera 88D (Patio Bonito) a los venezolanos Kléider Daniel Yépez Palacio (21 años) y Osnéiber José Guerra Pereira (19 años), quienes viajaban en un bicitaxi. Un día después asesinaron a otro hombre en el barrio María Paz, con una pistola con silenciador.

Cuatro días después (9 de agosto), a las 7 p.m., en la carrera 91 con calle 42D sur (Dindalito), atacaron con arma de fuego a Yeison Darío Otálora. La versión inicial fue que el crimen ocurrió en medio de una discusión con unos venezolanos, que habrían asaltado a uno de sus familiares. Si bien alcanzó a ser trasladado hasta la Clínica de Occidente, falleció. Este hecho, aunque no estaría relacionado con los enfrentamientos entre bandas, sí refleja el problema de inseguridad.

El 15 de agosto, en el barrio Las Acacias, calle 41 sur con carrera 100A, unos recicladores hallaron un cadáver al costado de la vía, con heridas de arma de fuego. El 21 de agosto, en la carrera 88H bis con calle 42 sur (barrio El Rosario), asesinaron de dos tiros a Julio Enrique Riaño, de 24 años, en un aparente ajuste de cuentas.

Mientras la Policía y la Fiscalía seguían presentando resultados, como la captura de Los Chontaduros, señalados del expendio de droga en el barrio María Paz y Corabastos, los crímenes seguían. El jueves 26 de agosto, el venezolano Jorge Gregorio Hernández, de 28 años, recibió un disparo en el rostro y otro en el pecho, cuando conducía un bicitaxi. Pasó en la avenida Ciudad de Cali con calle 42 sur, en el barrio El Rosario. En similares circunstancias mataron a Richard Stiven Leguizamón Vargas (32 años), la noche del lunes 30 de agosto, en la carrera 84 con diagonal 38 sur, barrio María Paz.

Los últimos dos hechos no fueron diferentes. El 6 de septiembre mataron a un migrante bicitaxista, conocido como José, en la calle 38 sur con carrera 98C, del barrio Bella Vista. El sicario iba como pasajero. Finalmente, el 7 de septiembre, le propinaron un disparo a José García Montoya, otro venezolano, de 35 años, en la carrera 81C con calle 41F sur, barrio El Amparo.

Entre cada uno de los once puntos en donde ocurrió esta docena de asesinatos, en realidad, no hay mucha distancia y la presencia de los uniformados, en las últimas semanas, no es menor. Todas las escenas del crimen están enmarcadas en un corredor de unas 24 cuadras, las cuales tienen como epicentro la reconocida calle 38 sur, sitio que es foco de inseguridad, expendio de droga y prostitución. (Vea infografía al final)

Los detalles de cada crimen evidencian un posible actuar sistemático que coincide con lo que advirtió la alerta temprana de la Defensoría del Pueblo, en junio pasado, cuando advirtió la presencia de grupos ilegales en diez localidades de la capital, entre ellas Kennedy, además de doce municipios de Cundinamarca.

El informe señala que las bandas delincuenciales identificadas se dedican al homicidio, la extorsión y restricciones de movilidad entre la ciudadanía (fronteras invisibles), entre otros; además, afirma que los grupos que estarían operando en el sur y occidente de la capital serían Autodefensas Gaitanistas, un frente urbano del Eln, disidentes de las extintas Farc, Águilas Negras, Los Paisas y Los Boyacos. Pero más allá de esto, la Defensoría resalta que entre la población de riesgo están, además de menores de edad y jóvenes, “personas en situación de movilidad humana de origen venezolano”.

La localidad de Kennedy, según el Distrito, es una de las cuatro zonas que, junto con Usme, Ciudad Bolívar y Usaquén albergan buena parte de los migrantes que han llegado a la capital. Debido a esa alta afluencia, en especial de venezolanos, a finales de julio abrieron el Centro Distrital de Integración y Derechos a Migrantes, Refugiados y Retornados, que funciona en las instalaciones del Centro de Desarrollo Comunitario del barrio Britalia (carrera 80 n.° 43-43 sur). Según la alcaldesa, Claudia López, esperan atender en lo que resta de 2021 , al menos, 21.742 migrantes.

A la fecha estos doce asesinatos son motivo de investigación y, pese a que se han logrado algunas capturas, en otros casos no existen mayores pistas. El Espectador intentó establecer contacto con el mayor Luis Acosta González, comandante de la Policia en Kennedy, y la oficina de prensa de la Policía de Bogotá, pero no obtuvo respuesta.

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