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Ya es un lugar común decir que los desafíos climáticos no dan espera y que las consecuencias del calentamiento global exigen soluciones inmediatas para mitigar los inevitables efectos que se avecinan. Sumado al esfuerzo de los gobiernos y la participación de la academia, la comunidad científica y la sociedad civil, avanzar en los objetivos de adaptación al cambio climático requiere, por ejemplo, ir de la mano con los avances tecnológicos que permitan fortalecer los monitoreos, optimizar la recolección de datos y mejorar los sistemas de alertas de desastres naturales.
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Y para avanzar en ese sentido, esta semana se anunció un paso histórico: Colombia tendrá en un par de años su primer satélite con misionalidad ambiental. Así lo anunció la CAR Cundinamarca en el marco de la Cumbre Internacional de Sostenibilidad e Innovación Ambiental 2025 que se celebró en Bogotá y en donde se dieron cita investigadores, desarrolladores, industrias y tomadores de decisiones para construir propuestas para presentar ante el Legislativo y generar reformas estructurales en el ordenamiento jurídico y ambiental del país.
En ese contexto, y con la intención fundamental de fortalecer la misionalidad de la autoridad ambiental del departamento, fue que la entidad estableció una alianza con Noruega y los Emiratos Árabes Unidos, que se oficializó con la firma de un memorando de entendimiento para el desarrollo de un satélite que permita fortalecer el cuidado de los recursos ambientales y las alertas de desastres, entre otros beneficios.
Cundinamarca estará en órbita
La idea surgió en medio de la búsqueda de recursos de cooperación internacional que viene realizando la CAR desde el año pasado. Y en el marco de esa indagación fue que lograron el acercamiento con los gobiernos de Noruega y de Emiratos Árabes Unidos, naciones con exitosas experiencias en la construcción y puesta en órbita de satélites. Ahí vieron la opción de generar alianzas que permitieran, en el mediano plazo, poner en órbita un satélite capaz de monitorear en tiempo real las actividades de carácter ambiental que se desarrollan en la jurisdicción de la entidad, es decir, 98 municipios de Cundinamarca, 6 de Boyacá y el área rural de Bogotá.
“Tras la firma del acuerdo será posible monitorear desde temas como gestión del riesgo, reconocimiento de ecosistemas, captura de información, modelamiento geográfico, análisis de datos satelitales y comportamiento de los recursos naturales con precisión y oportunidad para la toma de decisiones”, afirmó el director de la CAR, Alfred Ballesteros, durante el evento de lanzamiento. Tras el anuncio se dio luz verde a la primera fase del proyecto: la etapa de aprestamiento, recolección de información, análisis de datos de la entidad y análisis de la información con la que cuentan las agencias aeroespaciales de los países participantes, incluida la colombiana.
Los beneficios
El satélite jugará un papel fundamental en la prevención de desastres naturales. La detección de puntos de concentración de calor permitirá la identificación temprana de incendios forestales, facilitando la movilización de recursos para su control y mitigación. En este punto cabe mencionar que el año pasado solo en Cundinamarca se perdieron cerca de 3.000 hectáreas de valiosos ecosistemas por cuenta de los incendios.
De igual manera, el monitoreo de los patrones de flujo de agua en los ríos permitirá la detección temprana de crecientes súbitas y remoción en masa, lo que activará sistemas de alerta para proteger a las comunidades en riesgo. El artefacto utilizará incluso sensores de calor e infrarrojos para detectar vertimientos ilegales como los que realizan las curtiembres, por ejemplo, identificando desagues que, en las verificaciones en terreno, suelen pasar desapercibidos al estar ocultos bajo el agua.
Esta información se integrará con datos de estaciones terrestres de monitoreo de la calidad del agua, permitiendo una evaluación más completa y precisa. La experiencia de otros países en el uso de satélites y radares para prevenir incendios y la gestión de riesgos de desastres será fundamental para el diseño y la operación del nuevo sistema.
“La tecnología satelital que se utilizará ofrece capacidades avanzadas para el monitoreo ambiental. Los satélites de Emiratos Árabes Unidos, con la capacidad de observar a través de la cobertura nubosa, permitirán un monitoreo continuo e ininterrumpido incluso en condiciones climáticas adversas. Esta capacidad es crucial para la detección temprana de eventos como la deforestación ilegal, la expansión agrícola no controlada y la contaminación hídrica”, explica el director Alfred Ballesteros.
Así las cosas, lo que viene tras terminar la primera fase del proyecto, que determinará los costos (que ascienden a varios millones de dólares) es que la entidad planea convocar voces de la academia y de sectores de la ciencia y la sociedad civil para establecer en detalle las circunstancias más apremiantes que puede ayudar a mitigar el satélite. Debido a la novedad que representa para el pais, se reaizará un proceso de gestión del conocimiento entre las agencias extranjeras y las entidades nacionales para que, una vez en órbita, sea operado desde territorio nacional.
El anuncio marca un hito no solo para Cundinamarca sino para el país en su conjunto, al abrir una nueva etapa de cooperación internacional con un enfoque ambiental de vanguardia. Apostarle a esta tecnología con fines ecológicos no solamente fortalece la soberanía tecnológica, además posiciona a Colombia como un actor regional comprometido con soluciones de largo plazo frente al cambio climático. Con esta iniciativa, la ciencia y la política ambiental convergen para anticiparse a los riesgos y transformar la forma en que se gestiona el territorio.
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