2 Jul 2019 - 2:30 a. m.

La controversia por las cifras de Capital Salud

Una de las tantas peleas entre la oposición y el Distrito ha sido por la situación financiera de la EPS distrital. Mientras el secretario de Salud asegura que ya comenzó a generar ganancias, desde el Concejo advierten que se han maquillado las cuentas y no coinciden con lo que ocurre.

Mónica Rivera / @Yomonriver

Las cifras alrededor de la recuperación de la EPS Capital Salud han sido motivo de discordia entre la oposición y el Distrito. Mientras el secretario de Salud, Luis Gonzalo Morales, habla de que en el último año ha generado utilidades por $106.000 millones, la oposición pone en tela de juicio los datos, a raíz de las supuestas inconsistencias en 2017.

El debate arrancó cuando el alcalde Enrique Peñalosa anunció que no iba a liquidar la EPS, la cual para 2015 presentaba pérdidas superiores a los $500.000 millones. Su apuesta fue adelantar un plan de recuperación. De ahí en adelante la discusión giró en torno a la inyección de capital que ha hecho el Distrito, a sus cuentas y a un tema específico: cómo se calculan las utilidades de la EPS, que presta servicios en Bogotá y Meta.

Capital Salud se creó bajo el mandato de Samuel Moreno, con un capital inicial de $24.000 millones, el 49 % de los cuales fueron del privado Salud Total. Según señala el secretario de Salud, aunque en un principio se presentaban pérdidas que no superaban los $5.000 millones, la actual administración la recibió con un déficit de $576.000 millones y dificultades para entregar medicamentos a sus pacientes.

Ante esta situación, la Superintendencia de Salud la sometió por un año a vigilancia especial por riesgos financieros y administrativos. A pesar de ello, el Distrito optó por un plan que implicaba reducir costos de operación, modificando el modelo de la red pública en salud y haciendo una inyección de capital. Entonces contaba con 1,2 millones de afiliados.

“Capital Salud es prácticamente la única EPS que afilia el régimen subsidiado de Bogotá, entonces si la liquidábamos era haber dejado a casi un millón de personas sin salud. Lo otro era que el 70 % de los recursos que reciben los hospitales del Distrito vienen de nuestra EPS, entonces acabarla era pegarnos un tiro en el pie”, dice Morales.

El plan consistió en agrupar los 22 hospitales de la ciudad en cuatro subredes, lo que permitió reducir su planta administrativas y así ahorrar costos. Por otro lado, el Distrito hizo en los últimos tres años una inyección de capital por $220.000 millones a la EPS, para solventar las deudas con los hospitales públicos, y renegoció el resto de las acreencias.

Controversia

A principios del año pasado, el Distrito anunció con bombos y platillos que, por primera vez en años, Capital Salud había dado ganancias por $41.000 millones. No obstante, una auditoría de SAC Consulting, encargada de analizar los estados financieros de la EPS, encontró que las utilidades habían sido por $24.000 millones y que, a pesar de esto, la situación económica seguía siendo crítica.

Las cifras quedaron en entredicho cuando el concejal Manuel Sarmiento, del Polo Democrático, reveló un informe del revisor fiscal, encargado por la Superintendencia de Salud, en el que no solo desmentía la versión de las utilidades, pues también señalaba que Capital Salud tenía pérdidas por $1.300 millones.

Para completar, a mediados del año pasado el mismo revisor presentó otra comunicación en la que aseguró que se seguían presentando inconsistencias en la contabilidad y en los estados financieros de la EPS, ya que no se estaban aplicando los estándares establecidos por ley. Por esta razón señaló que al primer semestre de 2018 Capital Salud presentaba pérdidas operacionales $78.400 millones.

A pesar de la controversia, de acuerdo con el secretario de Salud todo tiene una explicación: las discrepancias entre el revisor fiscal y el Distrito por la forma como se están aplicando en los estados financieros los excedentes de las reservas técnicas. Para entenderlo es clave señalar que dichas reservas no son más que recursos que deben congelar las EPS para cubrir procedimientos médicos en curso y que se cancelan al final. En ocasiones el monto es mayor al valor del procedimiento, por lo que queda un saldo a favor.

La discordia está en el destino de esos excedentes. “Por ejemplo, una persona es hospitalizada y se reservan $100, pero al final solo pagamos $50. En ese momento el excedente es liberado y nosotros lo contamos como utilidades. Sin embargo, para el revisor ese dinero debe contarse en los ingresos totales, pues hacen parte de vigencias anteriores”, explica el secretario.

Otra interpretación tiene el concejal Sarmiento, quien asevera que esta es solo una de las estrategias del Distrito para ocultar que no ha podido recuperar la EPS y presentar logros que no existen. Sostiene que parte de sus argumentos los respalda el juzgado que negó la tutela presentada por Morales contra el concejal porque supuestamente había vulnerado su honra y buen nombre. En ella se señala que existen fundamentos para afirmar que se maquillaron los estados financieros.

Aunque Morales acepta que la depuración de la cartera de Capital Salud por ahora va en el 50,7 %, niega que esté en malas condiciones. Agrega que, por el trabajo realizado en los últimos años, ya no existen causales para liquidarla. Esto ha servido, de paso, para reducir los riesgos financieros de los 22 hospitales del Distrito (agrupados en las cuatro subredes) y aumentar el número de afiliados a la EPS.

Por ahora, mientras el Distrito espera que la Superintendencia tenga en cuenta todo este trabajo y la última inyección de capital para levantar la vigilancia especial, la mira no solo está puesta en las cifras sino en los alcances en salud pública del último cuatrienio, pues serán estos resultados los que realmente pongan en evidencia el trabajo para salvar a la EPS distrital de la liquidación.

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