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27 Jul 2020 - 4:52 p. m.

La controversia por las obras en el río Teusacá

Ante los trabajos de adecuación hidráulica, ambientalistas piden mayor claridad con respecto a la recuperación ambiental de las zonas intervenidas. La CAR dice que actúa bajo los parámetros establecidos y la compensación la está haciendo en otras zonas.
La adecuación hidráulica del Río Teusacá se ha hecho en cuatro fases. /Archivo particular
La adecuación hidráulica del Río Teusacá se ha hecho en cuatro fases. /Archivo particular
Foto: Archivo

Los trabajos de adecuación hidráulica dentro del río Teusacá han llamado la atención de quienes habitan su ronda, en el punto de La Calera, pues los altos volúmenes de tierra, las grandes retroescavadores y la cantidad de árboles levantados han hecho cuestionar a los ambientalistas sobre los estudios y los planes para recuperar la zona una vez terminada la obra.

En principio hay que aclarar que el río Teusacá se encuentra en la parte alta de la Cordillera oriental y desemboca en el río Bogotá. Atraviesa los municipios de La Calera, Sopó, Chía, Choachí, Guasca, Tocancipá y Ubaque, así como se alimenta de las aguas que fluyen desde los altos del Verjón y Los Tunjos y que, en gran parte, termina en el Embalse de San Rafael, que surte el 70% del líquido que consume Bogotá.

Por su importancia y las afectaciones que han generado a sus alrededores las actividades agropecuarias intensivas, la minería en los cerros orientales y los asentamientos humanos, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) comenzó desde hace un par de años su adecuación hidráulica, que dividió en cuatro fases.

En la primera y la segunda se intervinieron 9 kilómetros, en los que se amplió el cauce en 15 metros; en la tercera fase se trabajaron los 18 km siguientes, con una sesión entre los 10 y 15 metros, y ahora, en la última fase, se realizan obras en los 11,7 km restantes, en los que los trabajos de sesión son de ocho metros.

“Quiere decir que es más grande entre más cerca está del río Bogotá. Esto obedece a un sistema hidráulico que está basado en normas técnicas, con un periodo de retorno a 100 años. Se busca una sección homogénea, que garantice el cauce, la velocidad del agua, mayor capacidad y que no se desborde, ya que hay muchas zonas, con curvaturas y sectores bajitos, que se han venido inundando”, señala Elkin Villamil, director de Infraestructura de la CAR.

Si bien, todos están de acuerdo en que son necesarios los trabajos de adecuación, para algunos hay muchos puntos por aclarar. De acuerdo con la concejal de La Calera Luisa Camacho (Alianza Verde), solo tuvieron en cuenta a los dueños de los predios aledaños y no al resto de habitantes de los municipios, en el momento de hacer socializaciones, pues se trata de un bien público.

Además, alerta que el proyecto no cuenta con estudios de fauna y flora ni tiene plan de manejo ambiental, por lo que cuestionan si en verdad se requería de una licencia del Ministerio de Ambiente, como lo determina la ley en los casos de avenamiento (evacuación artificial o natural del agua) o por conflicto de intereses, al ser la CAR la autoridad ambiental al mismo tiempo que la que se encarga de contratar las obras.

“Es una intervención súper fuerte en el río y aunque sabemos que no había selva virgen alrededor, no pueden venir a tumbar sin ningún miramiento, por lo que pedimos que la CAR haga la restauración ecológica dentro de los 30 metros de la ronda, bien hecha, con gestión predial y presupuestos proporcionales a la intervención”, dijo Camacho.

Pero no es el único inconveniente que ha tenido el proyecto. Para las comunidades aledañas ha sido traumático, en especial para aquellas que han sufrido en el pasado por grandes movimientos de tierra y que consideran que pueden verse afectados por nuevos movimientos de masas o erosiones.

“Hasta el momento 30 de los 42 propietarios nos han dado el visto bueno para hacer los trabajos. La mayoría nos dejan entrar sin ningún inconveniente, otros nos cobran hasta cinco millones por entrar las máquinas. Ya iniciamos los procesos policivos, porque como autoridad ambiental no podemos pagar eso y porque ya hemos agotado todas las instancias”, indica Villamil.

Asimismo, la CAR ha señalado que la compensación ambiental la realiza en otras áreas de la misma entidad, en otros ecosistemas de la zona o de la misma jurisdicción CAR, en los que se están sembrando tres por cada árbol talado. “Hay muchos árboles de más de 30 años, muchos caídos que ya no le prestan ayuda al cauce. Asimismo, ha habido inconvenientes porque algunos han solicitado que la adecuación hidráulica se haga manual, pero el rendimiento es muchísimo menor, porque la excavación es lenta, los costos se aumentan y la afectación es la misma”, argumenta Villamil.

En cuanto a la recuperación ambiental, la CAR dice que posterior a los trabajos se hacen labores de mantenimiento como de limpieza del buchón, mientras que el Consorcio HidroTeusacá 2020, encargados de la adecuación hidráulica, explicó en un video publicado por la alcaldía de La Calera que esta se da de forma natural como se evidencia en las zonas intervenidas, donde el pasto comenzó a crecer dos meses después a que se terminaron las obras. “En el sector dos se ve las orillas donde se deposito el material extraído totalmente revegetalizado, una condición estable tanto de las orillas como del lecho”.

Lo que le preocupa a Camacho de este punto es que sin seguimiento, no haya una buena restauración ecológica y que, sin ninguna vegetación aledaña sea más fácil que se vuelva a afectar el afluente y se afecten los taludes que han estado construyendo.

Al respecto, el alcalde de La Calera, Cenén Escobar, ha mostrado su apoyo al proyecto al considerar que son obras que beneficiarán a la comunidad y evitarán tragedias. Pese a que ha dicho que el proyecto es de total competencia de la CAR, ha indicado que empresarios del municipio tienen planeada la reforestación de la cuenca, por lo que están adelantando los trámites para llevarla a cabo una vez finalizados los trabajos.

Por ahora, solo resta que el ente ambiental termine la adecuación del tramo faltante, tiempo en el cual no solo los ambientalistas esperan que se aclaren las dudas, sino que además se garantice el mantenimiento y el manejo ambiental de afluentes tan importantes como el Teusacá.

Redacción Bogotá

Por Redacción Bogotá

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