La prudencia es quizá lo que ha caracterizado a Soledad Tamayo Tamayo durante sus 13 años como concejal. Sus compañeros aseguran que muy pocas veces ha sido protagonista de escándalos o grandes denuncias. Los más nuevos dicen que solamente han escuchado su voz cuando responde a la lista de asistencia. Sin embargo, la semana pasada fue la protagonista de las primeras elecciones que se realizaron este año, para definir la mesa directiva del Concejo de Bogotá durante el 2009.
El miércoles pasado, cuando terminaba la tarde, Tamayo se reunió con los concejales Severo Correa y Ómar Mejía, sus compañeros del Partido Conservador, en un café del que prefirió no hablar, y allí le anunciaron que sería ella la encargada de presidir el Cabildo de Bogotá. “Según lo que se acordó en la coalición, este año la presidencia está a cargo de los conservadores. En la prensa se habló de enfrentamientos dentro del Partido, pero en realidad la decisión se tomó con total tranquilidad”, dice.
Tamayo llegó al Concejo después de las elecciones del 94 cuando su hermano, el hoy representante a la Cámara Fernando Tamayo, le cedió la curul. Desde entonces se ha mantenido durante cinco períodos consecutivos. En las últimas elecciones obtuvo 17.988 votos. Dice que una de las temáticas que primero debe resolver la ciudad son los problemas sociales. “En la medida en que la ciudadanía tenga oportunidades, se van resolviendo los problemas de inseguridad y violencia”.
Nació en Boyacá en una familia conservadora que con el tiempo se fue mezclando en el ámbito político y que la terminó llevando, primero, a estudiar derecho, después, a trabajar en el Distrito, y finalmente, a ser una de las pocas mujeres que controlan los procesos de la ciudad. “Por primera vez, después de 10 años, será una concejal la que representará al Cabildo”, dice para recalcar la minoritaria participación de las mujeres en la política de la ciudad.