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La difícil tarea de recuperar las quebradas deterioradas en Bogotá

La Secretaría de Ambiente, desde 2009, comenzó a implementar un plan de restauración para estas fuentes hídricas. Hasta el momento, la única que ha sido recuperada al 100% es la de 'Las Delicias'.

Paula Casas Mogollón

24 de mayo de 2016 - 11:01 a. m.
La quebrada 'La Vieja' tiene su nacimiento a dos kilómetros de la Avenida Circunvalar. / Archivo - El Espectador
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La capital colombiana, que está entre edificios, esmog y contaminación tiene 134 quebradas según la Secretaria de Ambiente. Distribuidas en las localidades de Usaquén, Chapinero, Santa Fe, San Cristóbal, Tunjuelito, Ciudad Bolívar, Rafael Uribe Uribe y Usme. 
 
Desde 2009, la Secretaría de Ambiente empezó a implementar unos procesos de restauración y creó un modelo que permitió ser replicado en otros puntos hídricos de Bogotá para recuperar las quebradas de la capital colombiana. Sin embargo, antiguamente no era así, el tratamiento para lograrlo implicaba por lo menos cuatro años y el proceso sólo lo podía hacer la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB).
 
Según la Secretaría este plan se divide en tres componentes. El primero es la apropiación social y cultural y es el encargado de fomentar las iniciativas de la comunidad por medio de actividades socioculturales. El segundo es el mejoramiento de la calidad hídrica y paisaje, que se encarga del saneamiento hídrico, la recuperación de suelos y la habilitación de espacio público. El último es la restauración ecológica, que realiza el control de la vegetación.  
 
‘Las Delicias’, en la localidad de Chapinero, fue la primera quebrada en estar totalmente recuperada, debido a que era conocida por ser una de las fuentes de agua más contaminadas de la capital.  Aquí, los habitantes del barrio aledaño Bosque Calderón fueron los que comenzaron el proceso y decidieron ser los guías de cada recorrido. “Fue una iniciativa que se tuvo en 2009 desde las comunidades de Chapinero que quisieron volver a tener espacios agradables, que se habían vivido en anteriores épocas”, aseguró a El Espectador Sofía López, guía del lugar quien lleva muchos años en la lucha de la recuperación.
 
Para el proceso se contó con el apoyo del Jardín Botánico que donó 8.500 árboles; la Secretaria de Ambiente, el Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público y la Alcaldía local de Chapinero que construyeron un sendero alrededor de la quebrada y tres quioscos. Por otro lado, la comunidad retiró cerca de 53 metros cúbicos de basura y Danilo Ochoa, líder de Chapinero Ecocultural, talló en madera y pintó los mapas que dan las indicaciones en la quebrada. 
 
Por esta labor, ‘Las Delicias’ junto a la quebrada ‘Morací’ (Chapinero) ganaron, en 2014, un premio en la categoría mejor proyecto global de restauración ecológica en el Foro Mundial de Asentamientos Humanos (Global Forum on Human Settlements), que está soportado por el Programa de Medio Ambiente de la Organización de Naciones Unidas. 
 
A pesar de este premio y de ser la primera quebrada que cuenta con un sendero de madera plástica reciclada, ‘Morací’ no fue la segunda en estar totalmente recuperada. Ese lugar lo tomó la quebrada ‘Bolonia’, ubicada en la localidad de Usme (entre los barrios Yomasita y Compostela), con la ayuda de la Empresa de Acueducto, quien realizó la siembra de 3.700 árboles, y la Secretaría de Ambiente, construyeron jarillones para evitar inundaciones y encauzaron el agua por un sendero. Además, la comunidad diseñó la forma en que debe descender el agua. 
 
El ejemplo de estas tres corrientes hídricas lo siguió la quebrada ‘La Vieja’, que tiene su nacimiento a dos kilómetros de la Avenida Circunvalar. Su historia es diferente a la de las demás, puesto que según cuentan los habitantes del sector se cansaron de esperar a que las entidades distritales y privadas dieran una respuesta y decidieron empezar a limpiar por cuenta propia. “La comunidad se organizó alrededor de la quebrada porque estaba hecha un muladar. Se pudo recuperar y de un tiempo para acá cambió, mejoró”, relató Luis Pulido, miembro de Amigos de la Montaña, organización que nació en función de esta fuente hídrica. 
 
Estas no eran las únicas cuatro quebradas que necesitaban un procedimiento para retornar a su estado natural. Aunque no se registran cifras exactas, son más las que esperan que llegue el mejor momento para ser recuperadas y es muy valioso para el ambiente de Bogotá que lo hagan. La mayoría de estas desembocan en humedales o ríos importantes. “A través de la historia su significado y uso ha sido diverso, y de la relevancia que debió tener como fuente de suministro de agua hoy día están ocultas y prácticamente secas en época de verano o en algunos casos ocurre procesos de infiltración”, concluye la Fundación Alma, quien ha acompañado varios procesos de recuperación.

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Por Paula Casas Mogollón

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