Bogotá decidió entrar de lleno en la disputa por ser la sede de la Selección Colombia. A través de un proyecto de acuerdo que ya cursa en el Concejo, el Distrito propuso un paquete de incentivos tributarios para atraer partidos de fútbol profesional, una movida que, en la práctica, apunta directamente a la posibilidad de que la ‘Tricolor’ deje de jugar exclusivamente en Barranquilla y contemple jugar partidos de alto nivel en la capital.
La iniciativa plantea exenciones en impuestos clave como el de Industria y Comercio, así como en estampillas distritales para los eventos organizados por la Federación Colombiana de Fútbol en escenarios de la ciudad. Con estos beneficios, Bogotá busca reducir de manera significativa los costos de operación de los partidos, una variable que históricamente ha pesado en la elección de sedes.
El proyecto, además, tiene una vocación de largo plazo, ya que, de acuerdo a su contenido, los incentivos se extenderían hasta 2036, lo que deja ver una estrategia sostenida para posicionar a la capital como destino habitual de grandes eventos deportivos.
La apuesta económica detrás de los partidos
Detrás de la propuesta hay una apuesta económica clara. Cada partido de la Selección no solo moviliza miles de aficionados, sino que activa cadenas completas de servicios: hoteles llenos, restaurantes a máxima capacidad, transporte en alta demanda y una ciudad que se proyecta internacionalmente.
Para Bogotá, en concreto, las ganancias se estiman en unos COP 40.000 millones por cada uno de los conceptos anteriormente mencionados.
En ese sentido, el Distrito argumenta que las exenciones no son un costo fiscal aislado, sino una inversión que se recupera a través de la dinámica económica que generan estos eventos.
¿Qué dicen en Barranquilla?
Sin embargo, la iniciativa no cayó bien en Barranquilla, ciudad que durante años ha sido la casa de la Selección Colombia, especialmente en las eliminatorias. Desde distintos sectores, incluidos gremios económicos y voces políticas, han surgido cuestionamientos que van más allá del orgullo regional.
La principal preocupación apunta a que el modelo de incentivos podría generar una competencia desigual entre ciudades, en la que la capacidad fiscal termine inclinando la balanza, dejando de lado factores deportivos o logísticos que han sostenido la elección de Barranquilla como sede.
También se ha advertido que la ciudad del Caribe ha construido una relación histórica con la Selección que no se reduce a lo económico. Las condiciones climáticas, el ambiente en el estadio Metropolitano y la identidad que se ha tejido entre el equipo y la afición son elementos que, según sus defensores, no pueden trasladarse fácilmente a otra ciudad.
Asimismo, desde Barranquilla resaltan las inversiones de los últimos años para mejorar su condición como sede de la selección, donde destacan la construcción de un hotel y la ampliación del estadio Metropolitano, en donde actualmente la Selección Colombia juega sus compromisos oficiales.
Bogotá responde: infraestructura y competencia
En Bogotá, mientras tanto, el argumento es distinto. La capital sostiene que tiene la infraestructura, la conectividad y la capacidad logística para albergar este tipo de eventos, y que el país debería avanzar hacia un modelo más abierto y competitivo en la asignación de sedes. En esa lógica, el proyecto de acuerdo se presenta como una herramienta para nivelar el terreno y permitir que otras ciudades entren en la disputa.
Teniendo en cuenta lo anterior, Ramón Jesurún, presidente de la Federación Colombiana de Futbol, manifestó que, con la medida, Bogotá vuelve a ser determinante. “Bogotá, en capacidad de estadios y de estímulos, debe volver a ser competitiva y hoy estamos en esa iniciativa y es un buen camino, aunado a la reforma que va a tener el Estadio El Campín en los próximos años”, apostilló.
A su vez, Carlos Mario Zuluaga, presidente de la Dimayor, señaló que múltiples ciudades del país buscan ser sede de la Selección debido al impacto económico que genera, por lo que expresó su deseo de que esta medida no sea temporal, sino permanente.
Lo que viene en el Concejo
El texto ahora deberá surtir su trámite en el Concejo de Bogotá, donde se definirá si la ciudad avanza en esta estrategia. Más allá de su aprobación, la discusión ya está planteada y anticipa un pulso que no solo se jugará en los estadios, sino también en el terreno político y económico del país.
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