11 Mar 2019 - 2:00 a. m.

La incertidumbre que rodea a los taxistas

Tres años después de que se anunció el proceso de modernización, los taxistas aún no saben si instalar o no los dispositivos. Los líderes del gremio esperan que las autoridades acojan sus sugerencias, para lograr que el proceso corra más rápido.

Felipe García Altamar / fgarcia@elespectador.com / @FelipeAltamar

Darío es un taxista que trabaja en las noches, porque tiene clientes fijos. Según dice, es la única forma de no sentir el impacto del reinado de las aplicaciones ilegales en esa franja horaria. Jairo trabaja de día y considera una injusticia que desde hace tres años tenga que cobrar las mismas tarifas. Álvaro rota turnos con un compañero y cree que salvarse del pico y placa no es un incentivo para convertirse en uno de los “taxis inteligentes” de Bogotá.

Como ellos, la mayoría de taxistas se consideran en un limbo, por un proyecto que prometió darle un giro al gremio, al sustituir los taxímetros por dispositivos electrónicos. Luego de años de incertidumbre, se espera que el tema esta semana esté de nuevo en la agenda. Al menos es lo que esperan los diferentes actores del gremio amarillo (empresarios y conductores) y las autoridades de movilidad.

Todos están a la expectativa de que el Ministerio de Transporte publique el documento que reglamente y corrija los errores de la Resolución 2163, expedida en 2016, con la que se pretendía regular los taxis de lujo en el país. La importancia de este paso es que la Secretaría de Movilidad se apoyó en esa norma para construir el marco jurídico del proceso de renovación, que busca que cada taxi en Bogotá tenga dos dispositivos electrónicos y una plataforma (a cambio del taxímetro), para mejorar el servicio.

Aunque ese documento es el que tiene frenado todo e, incluso, no hay certeza sobre si el Ministerio lo presentará esta semana, vale recordar que todo el camino de la modernización ha estado lleno de tropiezos, por la desconfianza entre las partes del proceso. Plazos incumplidos, enfrentamientos jurídicos, falta de voluntad y poca socialización son algunas de las fallas más notables de un proyecto que cumple casi tres años.

Lo que esperan del documento

En septiembre de 2018, el Consejo de Estado dio seis meses al Mintransporte para tramitar y expedir una reglamentación que corrigiera la resolución de la discordia. Ese fue el trato para levantar la medida cautelar, que suspendía los efectos de dicha norma. Ahora, empresarios y líderes del gremio esperan que este nuevo documento contemple, al menos, algunas de las preocupaciones que han manifestado en las reuniones con los otros actores de la modernización.

El tema más sensible sigue siendo el de las tabletas. Los empresarios consideran inconcebible que esto sea un requisito para convertirse en un “taxi inteligente”, mientras cada vez aparecen más aplicaciones que prestan un servicio similar solo con teléfonos móviles. Así lo advierte Ernesto Sandoval, representante del gremio ante Fenalco, quien asegura que “las tabletas no deben existir: solo se necesita el celular del usuario y el del conductor. No es descubrir nada nuevo. Eso lo enseñó Uber y el resto de apps”.

Esta posición la apoya la gerente de Taxis Libres, la empresa más grande de la ciudad y que es la más avanzada en la modernización, pues tiene 2.420 taxis con las plataformas que exige el proceso. Sin embargo, según Estefanía Hernández, gerente de Taxis Libres, “esperamos que no sea restrictiva la implementación de la plataforma. Se ha dicho que se necesitan dos dispositivos móviles y hemos manifestado que con un mismo dispositivo se puede implementar la plataforma. Es importante hacerlo, porque esto le da confianza al pasajero, ya que saben cuánto le costará el servicio de forma anticipada”.

Aunque las tabletas han sido el foco de todo el proceso, el punto más importante de este nuevo documento es si acoge o no un concepto de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), que tiene serios reparos sobre la modernización, en temas de competitividad y confiabilidad de los dispositivos.

A lo que debe apuntar todo este proceso, según Alejandro Hernández, gerente de Tax Express, es lograr un equilibrio en las tarifas, pues pasar tres años de competencia con servicios ilegales solo ha ocasionado pérdidas en el gremio. “Hay conductores que no están de acuerdo con el aumento de tarifas, porque podría derivar en perder más clientes. Nosotros estamos en el medio y es algo difícil, porque todos los conductores quieren tener más ingresos”.

Lo que está pendiente

Sin embargo, el tema de las tarifas genera más preocupación que el asunto tecnológico. Para el gremio, hay asuntos más profundos que se deberían estar discutiendo. “Hay verdaderos problemas como la vinculación laboral y la renovación de la flota. También hay que empezar a adicionar los resultados de las mesas sobre taxismo, que empezaron esta semana en el Concejo, y determinar si serán vinculantes, para resolver los diferentes problemas que tiene el sector”, asegura el representante de los taxistas ante Fenalco.

Resolver pronto este embrollo es clave, porque hay taxistas que, ante la incertidumbre, han optado por guardar las tabletas que ya habían comprado, a la espera de saber qué decisión tomarán las autoridades. En el peor de los casos, hay quienes están desinstalando todo el sistema, porque creen que el proceso no va a llegar a ningún lado. “Estamos a la expectativa. Se ha invertido tiempo, dinero y esfuerzo, pero el gremio no ha acogido el proceso como se esperaba”, remata María Edilia Botero, gerente de Radio Taxi Autolagos.

Esta semana será decisiva para el proceso de modernización de taxis, al que ya se han subido, según la Secretaría de Movilidad, 7.234 taxis de los más de 52.000 que hay en la ciudad. El Ministerio de Transporte no quiso confirmar si está todo listo para expedir el documento o si habrá un nuevo plazo, como se rumora entre algunos líderes del gremio y concejales que han acompañado el proceso. Lo cierto es que un nuevo revés se convertiría en el quinto aplazamiento de un proceso clave para los planes de la administración Peñalosa de dejar a su sucesor una ciudad más moderna y tecnológica.

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