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La leyenda continúa

En las calles del pueblo y en su laguna, todavía siguen vivas las historias de los indígenas que habitaron este territorio.

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Carolina Gutiérrez Torres
13 de noviembre de 2008 - 09:09 p. m.
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Cuenta le leyenda que todos los días, religiosamente, el cacique Guatavita se sumergía en la mitad exacta de la laguna que luego tomó su nombre. Se bañaba desnudo y cubierto por resinas y polvo de oro. Al mismo tiempo, los pobladores acudían allí a dejar ofrendas en oro y esmeraldas. Muchos años después la laguna de Guatavita fue el objetivo de cazadores de tesoros que quisieron desenterrar las figuras de oro que, según la historia, reposan en el fondo.

Cuenta la realidad que el 15 de septiembre de 1967, el  pueblo de Guatavita desapareció bajo las aguas de la represa de Tominé. Se construyó un nuevo poblado, diseñado según los cánones arquitectónicos de la Colonia. Eran casas de fachadas blancas, tejas de barro, puertas y ventanas de madera que habían comenzado a construirse cuatro años atrás.

Las dos historias, la leyenda y la realidad, siguen vivas en las calles y en las montañas del pueblo. Las recitan los más viejos y los niños  y los vendedores ambulantes. Las repiten una y otra vez al turista que quiera escucharlas, al foráneo que toma fotos y se deja encantar por esa laguna y esos cerros que siguen conservando el enigma de las tribus indígenas que alguna vez habitaron esas tierras.

El visitante de Guatavita puede  recorrer los mismos caminos en los que alguna vez dejaron sus huellas los muiscas. Luego de un recorrido de una hora se llega a la cúspide de la montaña. Allí, en la mitad de un valle, se desnuda la laguna. Unas veces verde, otras azul y en días lluviosos, de una tonalidad oscura. Se muestra con un enigmático brillo que recuerda la leyenda de aquel cacique que se cubría de oro y se sumergía en sus aguas.

El visitante del pueblo puede recorrer sus calles y su plaza principal, y luego montar en bus o en chiva  hasta la represa. Allí tiene la opción de navegar en lancha sobre el que una vez fue el pueblo de Guatavita o escalar un cerro a caballo.

En diciembre, las casas enormes  tendrán una blancura especial. Estarán cubiertas de luces blancas, igual que las calles, la plaza de toros, la iglesia y el parque principal. La fiesta de las luces comienza el 7 de diciembre.

Por Carolina Gutiérrez Torres

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