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La pelea por el presupuesto

El plan de gastos de 2010 será establecido por decreto este mes.

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Laura Ardila Arrieta
07 de diciembre de 2009 - 09:27 p. m.
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Por primera vez desde una de las administraciones de Antanas Mockus (1999), el presupuesto de la ciudad será establecido a través de un decreto del Alcalde Mayor y sin la deliberación ni el examen del Concejo distrital. En el cajón quedó guardada la ponencia del concejal Celio Nieves Herrera, la única que sobre el crucial proyecto alcanzó a presentarse en las 14 sesiones que se realizaron desde noviembre pasado para estudiar la iniciativa. Los otros dos expositores encargados por la Comisión de Hacienda y Crédito Público para opinar sobre la propuesta, los cabildantes Julio César Acosta y Carlos Orlando Ferreira, ni siquiera alcanzaron a explicar sus tesis. El plazo del estudio del presupuesto de 2010 terminó el pasado domingo a las 11:59 p.m. y en el Cabildo no alcanzaron a darle vía libre al trámite.

Para enfrentar este tipo de situaciones, el Estatuto Orgánico de Presupuesto del Distrito autoriza al alcalde Samuel Moreno a expedir la norma por decreto, siempre y cuando el proyecto original que presentó la administración no sea modificado. Es decir, las opiniones de los concejales no serán tenidas en cuenta en la política, que podrá ser decretada a más tardar el próximo 10 de diciembre.

En concepto de algunos cabildantes y miembros del Gobierno local, el hecho resulta “lamentable” si se tiene en cuenta que la ley concibe la deliberación pública, entre autoridades y Concejo, como parte de la dinámica que pretende garantizar un presupuesto incluyente y equitativo. En ese sentido se pronunció el concejal Antonio Sanguino, quien cree que “el examen del Concejo —al presupuesto— es saludable”.

De esa manera lo reconoció también el secretario de Hacienda, Juan Ricardo Ortega, quien opina que “en las democracias hay que sacar las cosas por acuerdo”. El funcionario, incluso, elogió la ponencia del concejal Nieves, que hacía una crítica a los gastos en publicidad propuestos por el Alcalde. “Hubiese sido interesante tener en cuenta la propuesta de Nieves, quien pedía redireccionar parte de ese rubro a educación”.

“Sugerí unos ajustes. Por ejemplo, que en el tema de educación se privilegiara la calidad más que la infraestructura. Asimismo, me quejé de que al ítem Fortalecimiento Institucional Integral le correspondieran $354.000 millones”, explicó por su parte Nieves.

El plan del gasto público en Bogotá para el año entrante suma $11,2 billones, la mayoría de los cuales ($9,4 billones) corresponden a la administración central. Por sectores se estableció así: Educación, $2,17 billones; Salud, $1,48 billones; Movilidad, $1,12 billones; e Integración Social, $0,59 billones.

Después del accidentado paso de este proyecto por el Concejo, la pregunta que queda en el aire es ¿quién tuvo la culpa del hundimiento de la iniciativa? Ayer, por los pasillos del Cabildo todos los dedos señalaban al concejal Andrés Camacho, miembro del Partido de la U y presidente de la Comisión de Hacienda, donde se discutía el presupuesto.

Como cabeza de la célula que debía sacar adelante la propuesta, Camacho no logró que se surtiera el trámite en 14 sesiones. El pasado sábado citó a debate a las 9 a.m., discusión que levantó dos horas después argumentando la ausencia del secretario de Salud, Héctor Zambrano, a pesar de que estaba presente el resto del gabinete de Moreno. Ese día, convocó una nueva sesión para el domingo, pero lo hizo telefónicamente y no por escrito o en el estrado, como lo señalan las normas. En consecuencia, casi ningún concejal asistió por considerarla una invitación viciada.

“No sé qué motivos tendría para hacer lo que hizo, pero responsabilizo al concejal Camacho de la suerte del proyecto de presupuesto”, dijo Sanguino. “Camacho tuvo una actitud irresponsable. Se dejó presionar”, aseguró Nieves.

“La norma reza que puedo convocar a una sesión por escrito o de otra forma si se trata de algo urgente. Eso no es excusa. En cuanto a la presencia de Zambrano, creo que él debía estar presente para responder por el déficit de la salud”, explicó desde la otra orilla Camacho.

Por Laura Ardila Arrieta

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