El paisaje se asemeja a algún otro paraje, lejano e inhóspito, perdido en una latitud que no es la del trópico. Todo yace debajo de una espesa cortina de niebla, de blanca y densa cubierta de aire. El termómetro marca cero, o a veces menos. La escena, invariablemente, llega a finales de enero y suele alargarse, en ocasiones, hasta finales de febrero. El campesino, acostumbrado a escuchar la respiración de la tierra, dice en voz alta mientras mira el hondo hueco negro que precede a la madrugada: “Llegaron las heladas”.
“Éstas se presentan cuando en el día ha hecho un clima muy caluroso y el cielo está despejado, lo que permite que, cuando llega la noche, el calor se escape. Entonces, justo antes de que salga el sol, la temperatura desciende bruscamente y ahí llega la helada”, dice Augusto del Valle, gerente de Fedepapa, el gremio que agrupa a los cultivadores de este tubérculo, uno de los cultivos que más sufre cuando llegan las bajas temperaturas de la madrugada. Y añade: “Estamos en el período de riesgo, que va desde finales de diciembre y puede alargarse hasta marzo. Para combatir este fenómeno algunos cultivadores suelen quemar llantas y armar fogatas, pero ésta es una práctica en desuso debido a su poca efectividad. Lo más recomendable es regar el suelo y eso ayuda a mitigar los daños de la helada”.
En el mismo sentido se pronunció Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC): “Las fogatas son más espirituales que reales. En esta temporada los costos de producción aumentan, evidentemente. Los más afectados con las heladas son las pasturas y los productores de leche, así como frutas y verduras. Todo lo que no esté bajo techo de invernadero es susceptible de afectación por el fenómeno”.
Según Daniel Useche, ingeniero meteorólogo del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), se espera que el fenómeno se comporte de acuerdo con lo esperado, sin que se presenten temperaturas extremadamente bajas. “Las heladas afectan primordialmente los altiplanos cundiboyacense y nariñense”, puntualizó.
Otro sector productivo que se ve afectado es el de las flores, que por esta época del año se encuentra haciendo preparativos para enfrentar la demanda de San Valentín, en Estados Unidos, y el Día de la Madre, en mayo. Rebeca Lee, directora ejecutiva de Ceniflores, Centro de Innovación de la Floricultura Colombiana, advierte que “para este año, de acuerdo con lo que hemos hablado con el Ideam, esperamos que haya un tiempo más nublado, por lo que puede que no se presenten tantas heladas. Para enfrentar el fenómeno en el futuro estamos, desde el Centro, impulsando un proyecto que consiste en tener una red de monitoreo constante que le entregue al floricultor información en tiempo real acerca de la posibilidad de una helada. La meta es poder construir una alerta de helada en el momento en que seamos capaces de hacer el cálculo necesario en tiempo real. Lo que en este momento puede hacerse es regar los cultivos con agua en horas de la noche para que resistan más la baja temperatura. Algunas fincas cuentan con sistemas de calefacción y de riego más sofisticados, pero son una minoría, por lo que el riego puede ser lo más recomendable”.