Bogotá

17 Aug 2013 - 9:00 p. m.

La 'tercería' se define en la capital

Declaraciones públicas y movimientos en el Concejo y las secretarías alteran el mapa político alrededor de Progresistas, los verdes y la U. Repercusiones en lo nacional.

Camilo Segura Álvarez

El Concejo paralizado durante un mes por cuenta de una recusación. Su presidenta, María Clara Name, cuestionada por el grueso de cabildantes. Acusaciones de repartijas burocráticas en la Secretaría de Movilidad. La continuidad de la secretaria de Integración Social, Teresa Muñoz, en riesgo. Choques públicos entre el alcalde Gustavo Petro y el presidente Juan Manuel Santos. La administración pidiéndole al Gobierno que ‘mueva’ a la Unidad Nacional en el Concejo. Todos, aparentemente, hechos inconexos. Sin embargo, detrás de la novela política de la semana en el Distrito están la reconfiguración del poder en la capital y las disputas por controlar la opción del centro y la izquierda, de cara a las elecciones parlamentarias y presidenciales.

Esta historia comienza en mayo, con el nombramiento de Guillermo Alfonso Jaramillo como secretario de Gobierno. Con él, el estilo de las relaciones políticas del progresismo con las demás bancadas en el Concejo cambió. Sobre todo, por la urgencia que representaba para la administración la aprobación de la derogación de la valorización y del cupo de endeudamiento para financiar las grandes obras de movilidad y las mejoras en la infraestructura educativa. Su idea de “construir acuerdos programáticos” con la oposición desencadenó en negociaciones políticas que rápidamente fueron entendidas como acuerdos burocráticos.

El primer rumor: el nombramiento de Rafael Rodríguez como secretario de Movilidad obedeció a una negociación con el Partido de la U. En su momento, en junio, ni el partido ni la administración aceptaron o desmintieron el acuerdo. Tal vez, porque no se dio en los términos que había anunciado Jaramillo. No fue programático, el partido ‘entrante’ no respondería por los logros o fracasos del sector y, además, según publicó en su momento este diario, el pacto sólo se habría celebrado con una facción de la bancada.

 Un concejal de la U que se declara ajeno a la negociación y más cercano al expresidente Álvaro Uribe que al actual gobierno, dice que “tenemos información de que entre cuatro concejales lograron 12 puestos altos en esa secretaría. En ese contexto, creemos que las presiones del presidente Santos a Petro para agilizar las obras de movilidad han sido leídas por ellos como una necesidad de intervenir en el sector. Ellos, que quieren congraciarse con la Unidad Nacional, saben que a la postre cualquier éxito en esa materia podrán reclamarlo como propio”. Sin embargo, al día de hoy nadie reconoce tener injerencia en esa cartera.

Por el mismo mes de junio trascendió que el acuerdo con el Partido Verde se había consumado en la Secretaría de Ambiente. El nombramiento de Néstor García, papá de Néstor Daniel García, secretario general de ese movimiento político, habría sido una forma de camuflar el pacto. Como venía trabajando en el sector gobierno y militó en el M-19, García no era, flagrantemente, una cuota verde. Sin embargo, los antecedentes y consecuencias políticas de la decisión darían cuenta de que, efectivamente, el nombramiento fue más que bien recibido por esa bancada.

Justo en ese momento el Concejo discutía, en medio de la presión popular, qué hacer con la valorización y el cupo de endeudamiento. En primer debate ambos proyectos tuvieron un trámite fácil, aunque parsimonioso. La administración, a través de Jaramillo y el secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla, les comunicó a las bancadas que necesitaba que ambos proyectos fueran aprobados simultáneamente, pues “las obras que no se iban a financiar por valorización, serían amortizadas con el cupo”. Llegó el momento del segundo debate, el de la plenaria, y los resultados de esa negociación fueron evidentes.

“La presidenta, María Clara Name, tramitó con celeridad la derogación de la valorización. Quedó bien con la ciudad. Además, era una forma de reconocerle a Petro el nombramiento de García. Pero el apetito de los verdes no se sació. Una evidencia de eso es que a hoy, dos meses después, no ha sido posible resolver el cupo”, confesó un concejal progresista que pidió la reserva de su nombre. Según cuenta la misma fuente, tres de los cuatro concejales verdes le habrían pedido a Petro los cargos con capacidad de decisión en la misma Secretaría de Ambiente y el alcalde se habría negado.

Entonces, el 17 de julio, el concejal de la U Javier Palacio presentó una recusación por supuestos intereses indebidos contra los concejales que en primer debate aprobaron el cupo. Lo hizo, según él, “porque Jaramillo se paseaba por las localidades diciendo que el Concejo ya estaba ‘arreglado’ para votar el cupo”. Pero no presentó pruebas contundentes de ello. No obstante, con la posibilidad de negar la recusación por falta de pruebas, Name decidió mandarla a Procuraduría para ver si la plenaria podía convertirse en juez de los concejales.

El trámite duró un mes, porque lo que habría empezado como un mecanismo de presión, terminó convirtiéndose en una camisa de fuerza para Name. “No podía negarla porque ya la había remitido a Procuraduría, pero tampoco procedía porque los concejales se declararon impedidos para juzgar a sus colegas de bancada. Hizo dos timonazos y la sacó adelante un mes después. Un mes en el que aquí no se votó nada, no se aprobó nada. Un mes perdido”, dice el concejal Diego García.

Es ahí donde entra la conjunción entre verdes y progresistas de cara a las elecciones de 2014. Antonio Sanguino confirmó las reuniones entre Progresistas, representado por Antonio Navarro (probable candidato presidencial), y los verdes. “El Partido Verde está ahogado por falta de representación en el poder. Por eso hemos planteado llegar a un acuerdo programático. Decir ‘vamos a ser parte del segundo tiempo del gobierno Petro’ y, de cara a la ciudadanía, responder por lo que haga el gobierno. Eso, lógicamente, tiene repercusiones en lo burocrático. Pero nunca sería un acuerdo como al que, supuestamente, llegaron mis colegas de bancada”, sostiene.

Roberto Sáenz, progresista, dice: “Nosotros necesitamos fuerza para las elecciones. Los verdes nos la pueden dar. Pero sabemos que el sector cercano al exalcalde Enrique Peñalosa está buscando una alianza con los liberales. Y ahí todo se complica”. “Nosotros somos claros: con los verdes hasta el final, pero sin Peñalosa. No vamos a medirnos en una consulta con un candidato tan ceñido a la derecha”, dice el concejal García. Además, sostiene que “una cosa es el movimiento y otra la administración. Le puedo asegurar que el alcalde no está pensando en aprovechar su gobierno para hacerles favores a los verdes”.

En ese contexto, un concejal verde, de ese sector que se habría beneficiado con la Secretaría de Ambiente, le dijo a este diario que “Petro debería ver el fracaso de la secretaria de Integración Teresa Muñoz (a punto de ser sometida a una moción de censura) como una oportunidad para retomar el rumbo de la política social que dejó trazado Lucho Garzón y fortalecer una alianza que nos parece viable”. Sin embargo, no revela su nombre pues sabe que “luego dirán que los estamos extorsionando para votarles los proyectos”.

El Espectador buscó a María Clara Name para que diera su versión sobre estos hechos. Sin embargo, no obtuvo respuesta. En repetidas ocasiones Name ha dicho que no ha participado de negociaciones burocráticas. Hoy, sus mismos colegas de bancada, como Sanguino, dicen sobre la presidencia que ostenta que no la ha manejado bien y que “es mejor ser bachiller después de pasar preescolar”. También reconocen que su padre, el senador Iván Name, “quiere negociar con Progresistas, pero está más cerca de los liberales” y que ella “está consolidando la campaña del senador para 2014”.

La administración, por su parte, tiene un balance positivo de todo esto. Mientras el Concejo se demoró en salir del pantano de la recusación de Palacio, sus funcionarios lograron estar en la calle, sin tener que asistir a los recurrentes debates de control político. La imagen del gobierno mejoró. La oposición y los dilatores del Concejo no tienen cara para no aprobar el cupo. Saben que la ciudad lo necesita y, así no les guste, tendrán que permitirle a Petro iniciar las grandes obras pues, de no hacerlo, serán señalados. Y, sin las presiones de los verdes, tienen mayor margen de maniobra para lograr “acuerdos programáticos” que, aparentemente, es lo que pretenden.

@CamiloSeguraA

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