25 Nov 2020 - 2:00 a. m.

Las “conquistas” del Rey

Una de las principales apuestas de la integración deberá ser encaminada a desligar el debate de los intereses políticos y económicos que se han visto en la construcción de los Planes de Ordenamiento Territorial en la región y en quienes han estado detrás del poder.

Diego Cancino*

Para lograr una verdadera confianza se requerirá despojar del debate los intereses políticos.
Para lograr una verdadera confianza se requerirá despojar del debate los intereses políticos.

Cundinamarca y Bogotá merecen construir una región con una visión compartida y que genere confianza. Necesitamos asumir codependencias para generar una gran acción que levante la región, que la saque del estadio: una región inspiradora, democrática, ambientalmente sustentable, que combata la pobreza, la inseguridad, la ilegalidad, la desigualdad y, sobre todo, que enfrente sin titubeos los poderes políticos que se pliegan a intereses financieros. Una región que reconozca y se construya a la luz de las múltiples expresiones barriales, rurales, ecológicas, feministas, juveniles, étnicas y campesinas. Esta apuesta nunca ha existido en la región y que la plataforma de Visión Compartida ha estudiado a través de un diálogo entre múltiples actores de la región, la discusión crítica de propuestas regionales, experimentando los conflictos, investigando múltiples salidas y construyendo sentidos y disensos desde el encuentro con el otro(a).

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Cundinamarca parece más un sistema feudal manejado por reyes, en términos económicos, políticos y territoriales. No olvidemos que en esta región ha existido una lógica que liga la política a los negocios inmobiliarios: cambios de uso del suelo, injerencia de constructoras en los POT, maltrato al ambiente, concentración del poder en unos pocos y en la Corporación Autónoma Regional (CAR), que en vez de actuar como autoridad ambiental parece autoridad inmobiliaria y entidad financiera. Esta situación probablemente favorezca a los actores políticos y financieros de la región.

¡Lo mejor para ellos, quizás, es que el rey siga operando! Óscar Eduardo Rodríguez Lozano formó parte del gabinete del exgobernador Jorge Rey como secretario de Ciencia y Tecnología. A su vez, fue alcalde de Tabio por Cambio Radical (2012-2015) e inhabilitado por 12 años, en segunda instancia, por la Procuraduría General de la Nación por participar en política mientras ejercía su rol de electo popularmente (octubre de 2019).

De otro lado, José Nicolás Gómez Medina fue gerente del Fondo de Desarrollo de Proyectos de Cundinamarca durante la Gobernación de Rey y de 2012 a 2015 fue alcalde de Gachancipá por Cambio Radical. Gómez Medina recibió cargos por la Procuraduría General de la Nación (septiembre de 2020) por el cambio del uso del suelo en su municipio, es decir, por un presunto “volteo de tierras”.

Nicolás García, el actual gobernador del departamento de Cundinamarca, fue el jefe de gabinete de Rey, que a su vez resultó clave para la campaña presidencial de Vargas Lleras (2018), al ser el gerente de su campaña en Cundinamarca. Se desempeñó como secretario de Gobierno de Luis Álvaro Rincón, exalcalde de Mosquera (2008- 2011) por el Partido de la U, y en ese período, mientras se encontraba como alcalde encargado (30 de diciembre de 2009), se aprobó un ajuste en el POT que significó triplicar el valor de un predio que estaba a nombre del alcalde Rincón. Coincidencias.

Hay que tener en cuenta que el padre de Nicolás García, Miguel Guillermo García Palacios, aportó a la campaña por la Cámara de Representantes de Jorge Rey $65 millones. Entre los principales financiadores de las campañas de Jorge Rey están grandes empresas constructoras: Metro Vía S. A. S., cuya actividad principal es “la construcción de edificios residenciales, carreteras y vías de ferrocarril”, hizo un aporte de $1’280.000 a su candidatura a la Cámara por Cundinamarca (2014); en campaña a la Gobernación (2015) -de acuerdo con Transparencia por Colombia-, Construcol S. A. S. aportó $300 millones, Donde Adquirir Vivienda S. A. S., $30 millones (además de donar a Peñalosa $200 millones) y Amarilo S. A. S. $40 millones.

Ante la marcada presencia del sector de la construcción en las campañas de Rey, Transparencia por Colombia alerta que: “Es necesario estar atentos a que los intereses de estos electores y el peso de sus aportes no incidan directamente en la toma de decisiones de estos mandatarios, principalmente cuando los planes de desarrollo de Bogotá y Cundinamarca tienen énfasis en desarrollo urbano e infraestructura”.

César Augusto Carrillo Vega, además de ser el gerente de la campaña de Rey, su secretario de Planeación y el delgado en el consejo directivo de la CAR, también es hoy el director de Economía Rural y Abastecimiento Alimentario de la Secretaría de Desarrollo Económico de Bogotá, cargo que debe asumir las discusiones fundamentales en la construcción de la región metropolitana en términos de abastecimiento y de la política rural de la región. Fue candidato de Rey a la dirección de la CAR, junto a Ricardo López Arévalo, quien logró ser contralor de Cundinamarca  (2016 – 2019) con el guiño de Rey ante la Asamblea de Cundinamarca. De acuerdo con distintos medios de comunicación, López nombró a algunas personas vinculadas al cartel de los POT y al “volteo de tierras” en la región.

Tenemos hoy la oportunidad de desanclarnos de esta lógica. Que no nos sigan cantando “Pero sigo siendo el rey”. Merecemos una región que fortalezca la confianza, intensifique un modelo agrario acorde a las realidades campesinas y que ponga de manera expresa los determinantes ambientales y las urgencias del cambio climático. Por una región que gire alrededor de la ciudadanía, la democracia y la vida.

* Concejal de Bogotá Alianza Verde.

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