5 Jan 2021 - 2:00 a. m.

Las medidas para el segundo pico de la pandemia en Bogotá

Aunque el Distrito no pretendía decretar cuarentenas, el aumento de casos como consecuencia de la indisciplina en diciembre lo llevó a retomar medidas de 2020. Gremios temen por la economía, mientras los médicos lanzan alertas por la ocupación de UCI.

El año comenzó en Bogotá con nuevas medidas estrictas ante el aumento de casos activos de COVID-19 y, por consiguiente, en la ocupación de unidades de cuidado intensivo (UCI) que, para el segundo pico de la pandemia, contrario a lo que ocurrió en el primero, presenta más contagios en el noroccidente de la ciudad, donde la mayoría de clínicas y hospitales ya están copadas al 100 %.

Con ese difícil panorama, el fin de semana se anunció una nueva cuarentena sectorizada en las localidades de Usaquén, Engativá y Suba y se pidió a las personas que regresan a Bogotá, tras las festividades, aislarse por siete días. Pero, después de la reunión entre el Distrito y el Gobierno nacional se determinó que además habrá restricciones a la venta de licor desde hoy hasta el viernes y se hará una reunión el próximo martes para evaluar el impacto de la medida. También se acordó que, si se alcanza un porcentaje de ocupación del 85 % en las UCI, se tomarán de inmediato nuevas medidas restrictivas en la capital.

“La medida del puente de Reyes busca bajar los indicadores de accidentalidad, lesiones personales e indicadores que se generan en las noches de estos puentes, que llevan a mayor ocupación de UCI. Esperamos que el puente pueda tener una disminución en los ingresos a UCI por hechos violentos, accidentes, consumo de licor o vida nocturna”, dijo el ministro del Interior, Daniel Palacios.

Las razones han sido varias. Hasta hoy en Bogotá se han reportado 480.219 casos, de los cuales 38.433 están activos. Es decir, se presenta una situación similar a la que se tenía en junio, con respecto a los contagios. En cuanto a las localidades, las que más casos activos presentan son Suba, Kennedy, Engativá y Usaquén, donde se concentró más del 50 % de los contagios reportados en diciembre, con un promedio superior a los cien positivos diarios.

Por otro lado se debe tener en cuenta el aumento en el número efectivo de reproducción o tasa de retransmisión (rt), es decir la capacidad que tiene un contagiado de infectar a más personas. Esta cifra llegó hasta 0,8 durante noviembre, pero tras el segundo día sin IVA y la noche de las velitas alcanzó una tasa de 1,2. De acuerdo con las cifras de la Secretaría de Salud, posteriormente bajó y hasta la última fecha de corte (21 de diciembre) se encuentra en 1,08, siendo las localidades de La Candelaria (1,41), Los Mártires (1,14), Rafael Uribe (1,15), Suba (1,13), Ciudad Bolívar (1,13) y Engativá (1,12) las que presentan tasas más altas.

Una de las mayores preocupaciones se concentra en la ocupación de UCI pues clínicas como la Shaio, Reina Sofía, Palermo, de Occidente, Marly, Colombia, Juan Corpas y los hospitales Mederi, San José, Militar y San Rafael, entre otros, ya reportan ocupación completa, mientras el personal de la salud ha reportado que en algunos centros asistenciales no tienen los insumos o el personal necesario. Por tal razón, el Colegio Médico de Bogotá alertó que 23 de las sesenta instituciones de salud habilitadas en la ciudad para atender pacientes de COVID-19 tienen ocupación del 100 % de las camas UCI, mientras que las restantes se encuentra por encima del 70 %. “Según cifras de la Asociación Médica de Urgencias y Emergencias (ACEM), el 30 % del personal de la salud en Bogotá no está disponible, pues algunos han fallecido, otros están incapacitados o aislados por la pandemia, y muchos han renunciado a sus contratos por no tener garantías de bioseguridad y laborales en condiciones dignas”.

Por ello, consideran que el cierre de las tres localidades no es suficiente, dado que hay muchas inconsistencias en las cifras presentadas por el Distrito y lo que reportan los usuarios en urgencias. Por esto piden que se declare la alerta roja hospitalaria y la emergencia sanitaria en Bogotá, lo que implicaría la presencia de personal administrativo y asistencial en los distintos niveles y servicios, y la activación de los mecanismos que garanticen el suministro de elementos, insumos y equipos para la atención de pacientes.

La respuesta del comercio ha sido distinta. Fenalco ve con preocupación las nuevas medidas y advirtió una nueva crisis del comercio. “Es igual que el año pasado en agosto, cuando los índices de Bogotá eran los peores del país, se disparó el desempleo y hubo gran cantidad de empresas tuvieron que cerrar. No quisiéramos vivir nuevamente esta situación. Infortunadamente vemos que cuando esto se da, el comercio informal se dispara y las afectaciones continúan mientras el comercio formal no tendría con qué pagar arriendos ni salarios”, dijo el presidente de Fenalco Bogotá, Juan Esteban Orrego.

Al respecto, el monitor en salud de la Secretaría de Salud, Leonardo García, director del Colegio Médico de Cundinamarca y Bogotá, asegura que no se puede decir que las cuarentenas son inocuas cuando la experiencia de otros países, como los europeos, demuestra que es la única forma de garantizar un aislamiento seguro. “En Bogotá se han aplicado una serie de medidas, dado que con la mayor circulación que se vio en las festividades navideñas se preveía un aumento de los contagios, pero la responsabilidad es compartida. Está la preparación de las UCI, el personal médico de atención y de pruebas que se sabía que se requería”.

Junto a esto también está la responsabilidad ciudadana y aunque del 80 % al 90 % ha cumplido las normas de autocuidado, según cifras del Distrito, según García, el incumplimiento del resto ha permitido que aumente la circulación del virus. “Hay un factor muy importante en el norte y es la gran movilidad de la población. Es el grupo que más sale desde el inicio de la pandemia. Si vemos, el virus llegó por ahí y se fue desplazando hacia el sur. Ahora esa historia se repite y eso es lo que se trata de controlar.

Por su parte, Claudia  Vaca, directora del Centro de Pensamiento, Medicamentos, Información y Poder de la U. Nacional, agrega que se deben tener en cuenta las otras patologías que con la reapertura han vuelto a las clínicas y hospitales, que hacen más compleja la situación. “El desabastecimiento de medicamentos y la falta de personal hacen que esta medida sea más un llamado de la comunidad médica para garantizar que haya una mayor disponibilidad de camas. La molestia ciudadana por no haber comunicado antes la situación es entendible, pero esto es más una respuesta a la demanda de la comunidad médica, que está sufriendo la situación”.

En el Concejo las posiciones también han estado divididas. La presidenta del cabildo, María Fernanda Rojas (Alianza Verde), cree que las medidas son necesarias. “Había sugerido las cuarentenas por localidades en las que hay una situación más crítica y a las que regresarán el mayor número de viajeros, pero hay tres cosas que quisiera sugerir: mantener el aforo de Transmilenio en 50 %, que se haga un llamado a las empresas para que promuevan el teletrabajo y que haya un plan de choque de cultura ciudadana masiva de autocuidado y de medidas de seguridad que se han venido relajando”.

A la par, Samir Abisambra (Partido Liberal) asegura que lo que se necesita es tomar conciencia. “Nos hemos relajado en los últimos meses, pensamos que el virus se fue o que si tenemos una prueba negativa no tenemos COVID, pero estas pruebas no son 100 % eficaces, por eso nos tenemos que seguir cuidando, los contagios se están disparando y tenemos cuarentena. No es lo ideal, tenemos crisis económica y esto afecta todo el trabajo que veníamos haciendo”.

Mientras que, desde la oposición, el concejal Humberto Amín (Centro Democrático) calificó las medidas como una muestra de improvisación de la administración distrital. “Los habitantes de las tres localidades que entran a cuarentena tienen que pagar las consecuencias de las aglomeraciones gestionadas por la Alcaldía, el poco control al comercio informal y los festejos de la final de fútbol con 5.000 asistentes. Pero lo más preocupante es que hay un alcalde encargado errático, estableciendo medidas que después se entrarían a analizar, lo que nos lleva a concluir que las cuarentenas establecidas no cuentan con un análisis técnico serio que las soporten”.

De lo que pase en los próximos días con los contagios y la ocupación de las UCI dependerá que se tomen nuevas medidas restrictivas en la ciudad. Es decir, por lo pronto el avance de la pandemia está en manos de los ciudadanos y su capacidad para mantener estrictamente las medidas de autocuidado y todas las restricciones decretadas.

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