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Ya se empiezan a sentir los efectos de la declaratoria desierta de la licitación para la construcción de la segunda línea del Metro de Bogotá. En medio de cuestionamientos por la planeación del proyecto y los costos acumulados, la Comisión de Hacienda del Concejo de Bogotá avaló la reapertura de la subcomisión de Vigilancia y Control, un espacio que había quedado en pausa mientras avanzaba el proceso contractual.
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La iniciativa fue impulsada por el concejal Rubén Torrado (Partido de la U), quien sostuvo que el fracaso de la licitación obliga a revisar con lupa las decisiones técnicas y administrativas adoptadas hasta ahora. En particular, anunció que pedirá explicaciones al gerente de la Empresa Metro, Leonidas Narváez, por los recursos invertidos en estudios y asesorías que, de momento, no se han traducido en un contrato adjudicado.
La discusión tomó fuerza luego de que el alcalde Carlos Fernando Galán confirmara que no hubo oferentes que cumplieran las condiciones del proceso. Para Torrado, el resultado no fue una sorpresa, pues desde hace meses varios concejales venían advirtiendo sobre falencias en la estructuración del proyecto y el riesgo latente de que la licitación fracasara.
Más allá del trámite político, el trasfondo es el impacto del retraso. La segunda línea del Metro está pensada para atender a buena parte de la población de Suba y Engativá, dos de las localidades con mayor presión sobre el sistema de transporte. Así, cada aplazamiento prolonga una solución que en el discurso oficial se presenta como prioritaria.
Según recordó el concejal, la adjudicación del contrato estaba prevista inicialmente para 2024. Con el anuncio de una nueva licitación internacional, el cronograma se corre ahora hasta el primer trimestre de 2027. En la práctica, tres años más de espera para un proyecto que se presentó como cercano, pero sigue en veremos.
Otras voces del Concejo advierten que los retrasos en las obras del Metro no son una novedad y piden la salida del gerente del Metro. “Resultado: nueva licitación en 2026, posible adjudicación en 2027. ¿Quién paga? Bogotá. Una obra que debería operar en 2030 sigue en el limbo. Ya pasó con la primera línea: retrasos, beneficios al privado y cero sanciones. No es incapacidad, es un modelo que no pone a la ciudad primero. Por decencia, el gerente de la Empresa Metro debería renunciar", señaló la concejala Heidy Sánchez (Pacto Histórico)
Otra “hazaña” del gerente @JoseLeoNarvaezM: se declara desierta la licitación de la segunda línea del metro. Un proceso que empezó en octubre de 2023, con diversas fechas fallidas de adjudicación, y que hoy la alcaldía de @CarlosFGalan da por fracasado.
— Heidy Sánchez Barreto 💛💚 (@heidy_up) January 21, 2026
Resultado: nueva… pic.twitter.com/4U6XSRuinr
La reapertura de la subcomisión no garantiza correcciones inmediatas, pero sí reintroduce un escenario de control político sobre un proyecto que, una vez más, no corresponde con lo anunciado. Entre tanto, la segunda línea del Metro sigue siendo una promesa en pausa, con costos crecientes y preguntas pendientes sobre su planeación.
¿Por qué quedó desierta la licitación de la Línea 2 del Metro?
La licitación para construir la segunda línea del Metro de Bogotá se declaró desierta el martes 20 de enero, luego de que ninguno de los consorcios precalificados presentara propuesta antes del cierre del plazo, fijado para las 10:00 de la mañana de dicho día.
El alcalde Carlos Fernando Galán aclaró que la ausencia de ofertas no significa la cancelación del proyecto, sino un giro en su ruta contractual. Según anunció, en febrero se abrirá una nueva licitación pública internacional, con respaldo de la banca multilateral y bajo los convenios de cofinanciación ya vigentes entre el Distrito y la Nación.
Aunque no se presentaron propuestas por parte de los dos consorcios habilitados, la Línea 2 del Metro sigue adelante.
— Carlos F. Galán (@CarlosFGalan) January 20, 2026
Hoy a las 10 de la mañana se vencía el plazo para la presentación de propuestas en el marco del proceso licitatorio de la Línea 2, y la Empresa Metro no recibió… pic.twitter.com/abBl65oHoQ
El proceso actual se estructuró en dos etapas. La fase de precalificación concluyó en agosto de 2023, antes del inicio de la actual administración, con cuatro grupos habilitados para competir. Desde ese momento, no podían sumarse nuevos proponentes. La licitación pública arrancó en septiembre de ese mismo año, pero poco después uno de los consorcios presentó una queja por posibles conflictos de interés.
La resolución de esa protesta se produjo solo en octubre de 2024, más de un año después. La decisión dejó por fuera a dos de los cuatro grupos iniciales, reduciendo la competencia a apenas dos consorcios: uno de origen chino y otro español.
Con un escenario de baja concurrencia, la Empresa Metro de Bogotá introdujo prórrogas y ajustes contractuales para incentivar la presentación de ofertas. Sin embargo, en octubre de 2025 el consorcio chino anunció que no participaría, argumentando riesgos asociados a la volatilidad de la tasa de cambio en Colombia. El proceso quedó entonces con un único proponente.
El desenlace llegó el día del cierre. El consorcio español, integrado por las empresas Sacyr, Acciona y CAP, informó que no presentaría propuesta debido al retiro de Acciona del grupo, una decisión que hizo inviable la oferta. La comunicación fue radicada el mismo 20 de enero, horas antes de que venciera el plazo.
Con la licitación fallida, el Distrito anunció un nuevo cronograma: reapertura del proceso en febrero de 2026, recepción de propuestas en septiembre de ese año y adjudicación en el primer trimestre de 2027.
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