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A las 4:00 a.m., cuando el día apenas comienza a trepar por la falda de los cerros orientales, hay una romería de gente que aguarda ansiosa en la entrada de la parroquia San Alfonso María de Ligorio, más conocida como la iglesia del Señor de los Milagros, en la avenida 28 con carrera 39, en el barrio La Soledad. Muy en punto de la hora el padre Gabriel Londoño Sepúlveda abre las puertas y la gente, entumida por el frío de la madrugada, ingresa para comenzar otro día en uno de los templos más tradicionales de la ciudad, que está cumpliendo 50 años de funcionamiento.
Originalmente, el Señor de los Milagros estaba situada en pleno centro de Bogotá. Sin embargo, el crecimiento de la ciudad obligó a que la iglesia, que en ese entonces se llamaba Santa Inés, fuera demolida en 1957 debido a la ampliación de la carrera décima. En 1958 se instaló en el lugar que hoy ocupa y su nombre fue cambiado al actual.
Desde entonces abre sus puertas para recibir a fieles que van a rezarle a la réplica del Señor de los Milagros, originalmente instalado en el santuario del mismo nombre en Buga, Valle. Pero el Milagroso, como lo llaman algunos, no es el único atractivo de la parroquia. En ella perviven varias muestras del arte y la arquitectura de tiempos de antaño, como los tres arcos de piedra que datan de 1600 y que fueron traídos desde su anterior locación. También se encuentran siete altares de madera del siglo XVII.
Sin embargo, uno de los mayores atractivos del templo es la presencia del padre Gabriel, un hombre de 48 años con cara de bonachón, manos amplias y saludo amable, quien oficia 10 misas diarias desde hace nueve años.
“Nosotros no somos un concesionario de milagros, me parece deshonesto vender el milagro para que la gente se acerque a la parroquia. Lo que pueden encontrar acá es una celebración con algunos toques especiales: orar para tocar la vida”, dice el padre, quien se ordenó hace 23 años y está próximo a retirarse. A finales de este mes pasará a ocupar un cargo administrativo al lado del cardenal Pedro Rubiano.
Con un dejo de tristeza habla acerca de algunas de las tareas que ha acometido al frente del Señor de los Milagros. “Los 14 de cada mes celebramos el Día del Milagroso y nos visitan unas 80 mil personas. Los 16 festejamos la ceremonia de la vida, a la que acuden mujeres embarazadas para consagrar sus hijos al Señor”.
Cuando enero muera el padre Ramiro Bustamante será quien asuma la dirección del Señor de los Milagros.