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9 Jul 2020 - 1:00 p. m.

Los adultos mayores que usan la tecnología para contar sus historias

Como una estrategia para recuperar la importancia del saber de los ancianos en la sociedad, dos fundaciones en Bogotá trabajan para llevar las historias de esta población a Twitter, con el #HistoriasEnYoMayor.
Diego Ojeda

Diego Ojeda

Periodista
El papel de las nuevas generaciones es importante en este proceso, ya que muchas veces ellos se convierten en el puente para que los adultos mayores se animen a contar sus historias en las redes sociales.
El papel de las nuevas generaciones es importante en este proceso, ya que muchas veces ellos se convierten en el puente para que los adultos mayores se animen a contar sus historias en las redes sociales.
Foto: Getty Images - Pollyana Ventura

A lo largo de la historia, diversas sociedades le han dado un papel protagónico a los adultos mayores. El cúmulo de sus conocimientos era considerado importante para la gobernanza de los pueblos. Sin embargo, en las sociedades más “modernas” pareciera que se hubiera redefinido completamente su rol, al punto de presentarse casos donde los ancianos se convierten en población marginada.

En Bogotá, la Fundación Fahrenheit 451 y la Fundación Saldarriaga Concha buscan rescatar estos saberes por medio de la tecnología. Javier Osuna, quien es el director de la primera de estas fundaciones, explica que el proyecto consiste en una escuela virtual que ofrece a los adultos mayores la posibilidad de atravesar este periodo de cuarentena construyendo historias para compartirlas con sus familiares, conocidos.

La escuela virtual consiste en un programa de siete semanas en las que a los adultos mayores se les entrega, mediante el portal web www.yomayor.co, unos ‘kits de la creatividad’ en los que encuentran cartillas sobre cómo contar sus historias, conversatorios con personajes reconocidos en el ámbito de la cultura, además de clases interactivas y radiocuentos con los relatos que se han ido creando.

La idea es que estas historias trasciendan a Twitter para ser conocidas a las nuevas generaciones. Aquí se invita a los participantes de la escuela virtual a que compartan sus historias a través de videos, hilos de conversación o fotos. También a que los familiares ayuden a los adultos mayores que se les dificulte hacer esta labor por cuenta propia. En la plataforma social, todos estos relatos se están consolidando con el #HistoriasEnYoMayor.

“Hay muchos estereotipos sobre el uso de la tecnología por parte de las personas mayores. Cuando este proyecto inició, las fundaciones organizadoras dimos el salto conscientes de que había un ejercicio de alfabetización digital que podía complementarse a la par de este proceso de la escuela virtual. Termina siendo un aprendizaje que va más allá de la narrativa y la construcción de historias, sino también la oportunidad de ver cómo las personas mayores se relacionan con la tecnología”, menciona Osuna.

Algo interesante es que se ha incentivado a los adultos mayores a hacer memoria por medio de temáticas semanales. Es así, como por ejemplo, en los primeros siete días se le pide que cuenten sus historias de infancia, estas posteriormente pueden compartirse con el #EnMiInfancia. Luego, a que se relate cómo han cambiado los lugares con el paso del tiempo (#ElLugarDondeCrecí) o que rememoren sus historias de amor (#MiHistoriaDeAmorEs). “Todo esto va despertando un movimiento que promueve la alfabetización digital, pero también el ejercicio de los derechos virtuales de las personas mayores, además de brindar la posibilidad de que las generaciones más jóvenes se relacionen con los adultos mayores. Entonces rompemos con los estereotipos y terminamos viendo a los nietos buscando a sus abuelos para que les compartan sus saberes”, añade el director de la fundación.

Javier Osuna

Aproximadamente 140 personas, de las 210 que iniciaron la escuela, culminaron las siete semanas. El saldo es tremendamente favorable.

Es así como se abre una puerta para que la tecnología permita a los adultos mayores realizar uno de sus aportes más importantes para la humanidad: su memoria y su sabiduría forjada a través de la experiencia. Una oportunidad para resignificar su papel en la sociedad e impedir que todo ese valor que pueden aportar se pierda en el olvido. Según Osuna, la afectación ha sido tal que parte de su trabajo ha sido hacerle entender a estas personas el valor que tienen sus historias.

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