3 Aug 2019 - 3:00 a. m.

Los planes para la antigua fábrica de Bavaria

El predio, en el suroccidente de la ciudad, será una pequeña ciudadela, en la que tendrán que talar árboles para hacer vías y el espacio público. Vecinos piden al Distrito comprar el terreno y convertirlo en reserva forestal.

Felipe García Altamar - @FelipeAltamar (fgarcia@elespectador.com)

El terreno donde operó por medio siglo la fábrica de Bavaria cerró sus puertas hace 10 años, pero sigue siendo punto de referencia para los habitantes de Kennedy. El predio, de 78 hectáreas, hoy es motivo de controversia por un proyecto de renovación urbana y ecológica, que plantea construir casi 14.000 viviendas, malla vial, espacio público y hasta un colegio.

Aunque desde 2009 se han proyectado diferentes planes en el sitio, la preocupación de los vecinos aumentó desde 2017, cuando el Distrito dio luz verde al proyecto inmobiliario. La razón es que, debido a la cantidad de árboles que hay en el predio, dicen, perderán un importante pulmón en el sur de la ciudad.

Sin embargo, una de las particularidades del lote es su carácter privado. Eso indica que para el predio solo hay dos opciones: o el Distrito lo compra o permite que sus dueños lo desarrollen. Aunque se analizaron varios proyectos en el sector, el único aprobado es el Plan Parcial Bavaria, que para los constructores es una oportunidad de transformar la zona y beneficiar a sus vecinos. No obstante, sus contradictores dicen que esto deteriorará su calidad de vida.

¿En qué consiste y en qué va?

El Plan Parcial se empezó a estructurar en la alcaldía de Gustavo Petro, pero lo aprobó la administración de Enrique Peñalosa, con algunas modificaciones. Básicamente, lo que propone el proyecto es la construcción de 14.300 viviendas (3.003 de interés social), que se levantarán en torres que ocuparán 25 hectáreas; otras cinco se destinarán al comercio y siete (sobre la Av. Boyacá) para múltiples usos. Estas 37 hectáreas representan el 47,5 % del terreno, lo que significa que más de la mitad será para espacio público y equipamiento para la ciudad.

En total, serán 41 hectáreas (52,5 %) para construcción de parques, alamedas, plazoletas, zonas verdes, vías y un colegio. Así, el plan busca no solo impactar el déficit de vivienda, sino el espacio público y la movilidad, dos temas en deuda en el suroccidente. Según el gerente del proyecto, Leonardo Zuluaga, “el predio hoy es una fábrica en desuso, sin ningún servicio urbano. Hay una gran oportunidad para Bogotá. El Distrito no tendrá que pagar nada y recibirá más del 50 % de predio al servicio de los ciudadanos”.

La discusión

Para llevar a cabo el proyecto, y esta es la nuez de la controversia entre vecinos y desarrolladores, deben talar la mayoría de árboles que hay en el lote. De acuerdo con un grupo, residentes de barrios como Marsella, Villa Alsacia, Aloha, San José de Bavaria y Castilla, en el lugar hay 23.000 árboles. Sin embargo, según los desarrolladores, realmente hay 10.945 árboles, de los cuales tendrían que talar 10.777, conservar 160 y trasladar ocho.

Esto llevó al Colectivo Salvemos el Bosque Bavaria a iniciar una disputa jurídica, en la que lograron que un juez prohibiera provisionalmente la tala, mientras los constructores presentan una serie de estudios relacionados con el proyecto. Yenny Salazar, miembro del colectivo y residente de la zona, señaló que “el progreso es calidad de vida y acá van a cortar un bosque para meter 50.000 habitantes, en una de las localidades más densas de la ciudad. Llevamos nueve años peleando, porque reemplazar un bosque por alamedas y edificios es un daño ambiental”.

Por eso, este colectivo propone la compra del predio y la siembra de 50.000 árboles nativos. “Que se genere una comisión que evalúe las posibilidades de crear una reserva forestal protegida allí. Pedimos que compre el bosque y se lo regale a ese sector de Kennedy”, dice Jairo Piraquive, residente de la zona.

Sobre los árboles hay un debate más profundo y es que un 95 % son eucaliptos, que se plantaron en su momento para aislar el ruido y la contaminación de la planta. Al no ser especies nativas, no prestan los mismos servicios ambientales de otras variedades como guayacanes, nogales, cedros, sauces o robles.

Al menos, así lo explica Alexandra Leal, líder de la mesa ambiental del proyecto: “el eucalipto es una especie exógena que no permite la llegada de muchos animales. Ni siquiera, anidar. No debemos apasionarnos por este proyecto, porque está entregando predios para mejorar el sector y puede ser ejemplo de un zona ambientalmente renovada y sostenible”.

Conscientes de la preocupación, los desarrolladores del proyecto plantearon una reposición que consiste en sembrar tres árboles, por cada uno talado. Es decir, afirman que sembrarán 32.331 árboles, de los cuales 10.777 estarán en el mismo proyecto y los demás estarán en sectores aledaños.

“Allí no hay un bosque sino una plantación de eucaliptos. No es un ecosistema diverso, que generen diferentes beneficios ambientales para la zona. Así que estamos comprometidos desde ya, a que los nuevos árboles que sembremos serán de diferentes especies, para que presten más servicios ambientales a la ciudad. Ya los tenemos creciendo en un vivero, que hay en el predio”, agrega el gerente del plan parcial.

La propuesta, tal parece, está acorde con el plan que desde hace años vienen tratando de impulsar las últimas administraciones y que ahora promueven algunos candidatos a la alcaldía, quienes pretenden reemplazar especies foráneas por nativas, incluso en los cerros orientales.

En el Concejo, donde se creó una comisión para evaluar iniciativas como el Plan Parcial Bavaria, también se evidencia el choque. Por ejemplo, Celio Nieves (Polo Democrático), considera que “ese lote lo puede adquirir el Distrito y transformarlo en un parque metropolitano público, en lugar de un plan que elimine la posibilidad de establecer áreas verdes de calidad”.

Por su parte, Jorge Torres (Alianza Verde), cree que es una oportunidad de hacer un verdadero bosque y no amarrarse a conservar unos eucaliptos, que no le prestan el servicio ecosistémico que necesita la ciudad. “Deberíamos estar pensando en cómo hacer ese proceso de cambiar paulatinamente los árboles por especies nativas”.

El Plan Parcial Bavaria es solo uno de los proyectos que han enfrentado a activistas ambientales y al Distrito. Como es la constante, una parte busca la preservación de la naturaleza, mientras la administración ha mostrado interés por buscar zonas en las que se pueda densificar la ciudad. En este caso, la última palabra la tienen los jueces y las entidades ambientales competentes.

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