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31 Dec 2021 - 2:01 a. m.

Los que celebran el fin de año trabajando en Bogotá

Mientras las familias celebran recibiendo el Año Nuevo, miles de hombres y mujeres estarán laborando para que todo siga funcionando.
Fernan Fortich

Fernan Fortich

Periodista sección Bogotá
Cerca de 300 bomberos estarán de servicio en la capital este fin de año.
Cerca de 300 bomberos estarán de servicio en la capital este fin de año.
Foto: Cortesía Cuerpo Bomberos Voluntarios de Bogotá

La medianoche del 31 de diciembre es un momento de celebración, alegría o nostalgia. Es el momento en el que muchos esperan el final de un año y el inicio de algo nuevo. Sin embargo, a otros ese momento de euforia los toma alejados de sus hogares, mientras resuelven asuntos que no dan lugar a la fiesta. Así, esta noche, cuando resuenen los gritos de alegría y los fuegos pirotécnicos, enfermeras, bomberos, vigilantes y policías, entre otros, estarán en sus trabajos tomando decisiones difíciles, para enfrentar asuntos de último minuto, en medio de una ciudad en celebración.

El sargento Carlos Ramírez, del Cuerpo de Bomberos de Bogotá, recuerda un incendio que atendió un fin de año. Todos los 31 de diciembre, las estaciones preparan una cena especial para los miembros de turno y, esa vez, el llamado fue justo cuando iban a comer. “Era un incendio fuerte en una bodega de San Andresito. Y en los fervores de la emergencia, nos dimos el feliz año. Son de esos incendios que nunca se olvidan”.

Al menos 300 bomberos recibirán el nuevo año trabajando, pero no todos lo toman igual. “Unos dicen que es un día como cualquiera; otros lloran; otros hacen la vaca para pagar la comida del 31, pero todos estamos listos para cualquier emergencia”, aseguró el bombero John Sánchez.

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Para el sector de la salud, el cambio de año es una noche de sorpresas. En particular, en urgencias, donde llegan los heridos de la jornada. Es un momento en el que las situaciones de vida o muerte marcan al personal médico. La enfermera Gladys Sierra recuerda que hace unos años cuidaba a un joven que acababa de salir de una cirugía del corazón y estaba en observación. Por su estado, al paciente lo acompañó su padre hasta las 10:00 p.m. y luego quedó en manos de las enfermeras.

Minutos después de que partió su padre, el paciente se empezó a descompensar y entró en falla cardíaca. De inmediato el equipo médico entró en código azul e intentó reanimarlo. “Dieron las 12:00. Todos nos volteamos a mirar, porque el joven no se recuperaba. Infortunadamente, momentos después falleció”, contó Gladys Sierra.

Para Allison Gaitán, enfermera que lleva dos años en la primera línea de atención en una Unidad de Cuidados Intensivos de Covid-19 y que hace algunos meses pensó que no iba a regresar a su hogar en caso de contagiarse, desea que este nuevo año el personal médico pueda seguir ofreciendo esperanza a los pacientes en las UCI de la ciudad.

De acuerdo con Gaitán, el fin de año, tanto las enfermeras como los pacientes están alejados de su familia, por lo que entre ambos se forma un lazo donde, a pesar de las condiciones, se trata de pasar un buen momento. Antes de la pandemia, Gaitán recuerda que un 31 de diciembre reunieron a un grupo de pacientes que estaban estables en una sala para realizar actividades y pasar el tiempo. “Las campanas nos avisaron que era la medianoche. No lo teníamos presente, porque estábamos todos en tanta paz, a pesar de que estábamos nosotros, sobre todo en el sector salud, tan alejados de nuestros familiares”, recordó.

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Entre los vigilantes también hay un buen grado de camaradería. Se puede estimar, por su sistema de jornadas de trabajo, que alrededor de la tercera parte de los vigilantes de la ciudad estarán de turno. Muchos de ellos son jóvenes, de otras ciudades, que se encuentran de repente solos en turno durante las celebraciones de fin de año. Para mantener la moral de los guardias durante estas fechas y asegurarse de que están en buenas condiciones, cada supervisor de seguridad recorre alrededor de treinta puntos en la ciudad para verificar el estado de los vigilantes.

Así, Miguel Barragán, curtido de trabajar los 31 de diciembre, pasará por diferentes puntos este fin de año para tratar de levantar la moral de sus compañeros, que vigilan muchas veces lugares sin mucha gente. “Normalmente, a las 12:00 uno siempre busca un compañero con quien resguardarse, abrazarse y darse el feliz año. Todos estamos en la misma. Es el Año Nuevo.”

De esta manera, cuando esté celebrando este fin de año, recuerde que en otros lugares hay miles de personas como Allison, Gladys, Carlos, John y Miguel que trabajan en silencio y alejados de sus familias para salvar vidas, apagar incendios y garantizar la seguridad, para que así la ciudad pueda continuar de fiesta mientras llega el nuevo año. ¡Feliz año!

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Fernan Fortich

Por Fernan Fortich

Periodista con enfoque en temas ambientales, sociales, de migración y cultura. @fernanfortichrffortich@elespectador.com
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