La fiesta brava regresará este fin de semana a la capital, esta vez de la mano de Casa Torero, compañía mexicana que fuera de celebrar corridas en su país y en Perú, ganó el derecho a realizar la temporada taurina de Bogotá. A la cabeza está el empresario y ganadero mexicano Pablo Moreno Valenzuela, quien viene trabajando por devolverle el espacio en la región a un festejo que cada vez parece más arrinconado. Controversial y directo, así es Moreno, quien no solo insiste en que la afición taurina sigue viva, sino que pide a los que denominan “antitaurinos pagados”, que respeten y dejen de perseguir la pasión de una minoría.
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¿Cómo llegó Casa Torero al país?
Veníamos a ver corridas, pero no teníamos planes de tomar una plaza. Hace dos años nos invitaron a participar para organizar las corridas en Cali, pero al final nos descartaron. Luego, el año pasado, nos dieron la plaza de Medellín y teníamos la feria lista, pero el alcalde dijo que la prohibía, así existiera una protección constitucional. Los dueños del 51 % de la plaza no quisieron entrar en conflicto y la cancelaron. Pudimos haber demandado, pero no quisimos, porque el mundo del toro está difícil.
¿Y a Bogotá?
El año pasado el Distrito abrió el proceso para tomar la Santamaría. En asocio con el ganadero Alberto Cediel, participamos y ganamos. Nos adjudicaron en diciembre y solo hasta hace una semana nos entregaron la plaza, “ad portas” de la primera corrida. Todo pareciera ser un poco a propósito para bloquear el espectáculo, pero sacamos adelante la temporada. Estamos contentos, porque la gente está respondiendo. De hecho, sacamos una promoción para el pueblo, donde por $50 mil podían ir a la corrida de este fin de semana y en seis horas se agotaron las 1.500 boletas.
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¿Los toros siguen siendo negocio?
Sí, de lo contrario no estaríamos. Y estamos porque hay una gran afición. Soy hijo de torero, soy ganadero, empresario y hago esto por gusto y tradición. He leído más de 3.000 libros sobre el tema y lo digo, porque hay un mundo culto alrededor del toro, integrado por pintores, músicos, escritores, etc.
Pero se enfrenta a un movimiento animalista que crece con fuerza
Lo que ocurre es que hay una corriente mundial, patrocinada por la fundación Franz Weber, fuerte y con mucho dinero, que financia a políticos y líderes para promover el fin de la tauromaquia. Y les pagan por una moda de izquierda, la misma que quiere acabar con el tema de la familia, que está en favor del aborto y de otras situaciones, entre ellas querer darle un derecho humano a un animal. Estoy de acuerdo en cuidar a los animales, como un perrito o un gatico, pero el toro es una bestia y su única función es estar en una plaza de toros.
Para matarlos en un espectáculo…
En el mundo se cuidan millones de hectáreas por preservar esta subespecie. Algo que la gente no sabe es que al año solo el 10 % se sacrifica en una plaza de toros, el resto se preserva. Si se aboliera la tauromaquia, como desean los líderes de esa fundación que soborna a políticos en el mundo, incluso en Colombia, desaparecerían estos animalitos y miles de empleos. Eso no lo calculan. Insisto, respetamos que existan los animalistas, pero pedimos respeto por una minoría, no tan minoría, como la taurina.
¿Pero no todos son pagos?
Sé que es válido y que hay gente que sí cree en la causa animalista, pero muchos son pagados, las cabezas son pagadas. Hay muchos muchachos que creen y les pedimos respeto, así como los respetamos que puedan hacer lo que decidan con su vida. Si los grandes pintores de la humanidad, grandes músicos y hasta premios nobel han sido taurinos, ¿cómo me va a decir un político pagado que lo que hago es incorrecto?
¿Cómo zanjar ese debate?
Hemos tenido unas reuniones con el Distrito, y esta vez sucederá algo histórico en el mundo: también habrá una jornada antitaurina. Este debate se zanja con conocimiento. Los no taurinos, cuando uno los invita a una ganadería o a un festejo, entienden. Invitaría a estos muchachos y a los políticos a que vayan a un matadero. ¿Por qué no defienden a esos animales?
También lo hacen...
Sí, pero muchísimos comen carne. Son pocos los que son vegetarianos, y luego dicen que necesitan proteína, porque se andan muriendo. Hemos propiciado debates con inteligencia y tenemos derecho a discutir ordenada y pacíficamente. Pero no con agresiones, pedradas, bombazos, organizados por grupos de antitaurinos pagados. Como seres humanos tenemos derechos (distintos a los animales que no los tienen) y tenemos en este país libertad de ejercer la tauromaquia.
¿La gente va menos a las plazas?
Muchos han decidido no ir, por miedo. En esta oportunidad hemos hecho un acuerdo con la Policía para salvaguardar a los que asistan a la plaza y a sus familias.
¿La fiesta brava está en su ocaso?
Al contrario. Lo que pasa es que la competencia con otros espectáculos es mayor y por eso es más difícil hacer una corrida. Pero quienes lo hacemos, hemos logrado despertar el interés en el público.
Parece que la afición ha envejecido, no hay nuevos toreros ni escuelas
En México hay un grupo grande de jóvenes y en Bogotá está creciendo, porque cuando conocen la tauromaquia se enamoran. En cuanto a los toreros, es como con los tenores: hay muchos, pero son pocos los mejores. Hoy hay novilleros que están empujando fuerte y en esta temporada en Bogotá les daremos la oportunidad a varios colombianos para que muestren su talento. Frente a las escuelas, los que tenemos que preocuparnos por eso son los ganaderos y los empresarios, ya que ahí está la cantera de las próximas figuras. Queríamos tener escuela en Bogotá, pero por las condiciones estamos analizando otros sitios.
Los detractores llaman asesinos a los taurinos, ¿qué les responde?
No somos asesinos. Cuando discuto con un animalista le pregunto: ¿y a cuántos animales alimentas? Y responden que a dos gaticos o perritos. Como ganadero tengo 1.300 animales, que vacunamos, alimentamos, que tienen un gran espacio y solo se sacrifica el 10 %. Cuando vas a una ganadería y ves eso, te das cuenta de que los taurinos somos preservadores de la vida.
Muchos proponen eliminar al menos el tercio de muerte. ¿Qué opina?
En Ecuador lo intentaron y la fiesta brava desapareció. Lo sacaban del ruedo, para luego pegarle un tiro eléctrico en los patios. Al final siempre habrá muerte, el animal terminará en una carnicería y se volverá bisté. La sangre existe y la muerte existe. Quitarla no ayuda. Por supuesto que hemos pensado en hacer ajustes, por ejemplo, hacer las puyas más pequeñas. No eliminarlas, porque son necesarias en la lidia para que el toro descongestione y no muera de infarto.
Si le entiendo, ¿picar al toro es por ayudarle?
En la lidia el toro está en una posición tan de fuerza y de impacto, queriendo embestir, expresando su ferocidad, sacando su gen normal. Y debe correr un poco de sangre para descongestionarlo.
Qué espera de Bogotá
Estamos contentos. La afición está contenta y nos agradecen por rescatar la temporada. Estamos trabajando mucho en la seguridad, para que la gente vaya segura a la plaza y no sea agredida por seres humanos que, bajo la excusa de defender a un animal, terminan atacando a otros seres humanos.
¿Qué es Casa Torero?
Pablo Moreno y su socio Juan Pablo Corona crearon Casa Torero hace 11 años en Guadalajara (México) para incursionar de forma más directa al negocio de las corridas de toros en su país. Pasados cinco años, y con un gran acierto, se convirtieron en los apoderados del torero peruano Andrés Roca Rey, un joven que hoy se erige como la principal figura de la fiesta brava en el mundo.
Decididos por ampliar su negocio, en 2015 participaron en el proceso que adjudicaría el manejo de la Plaza de Toros de la capital de México. No obstante, perdieron.
A partir de ahí tomaron la decisión de incursionar en otros países y fue así como posaron sus ojos primero en Perú.
Allí, desde hace cinco años, manejan la principal plaza de Achote, la ciudad con mayor tradición taurina de dicho país. Luego lo hicieron con otras plazas en México. Desde hace dos años venían intentando incursionar en Colombia, donde hay una afición exigente. La temporada taurina 2020 de Bogotá será su “bautizo” en el país.