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María Janeth Martínez Galindo, de 25 años, jamás se imaginó que aquel hombre que había conocido hacia ocho años en Honda (Tolima), de donde era oriunda, iba a acabar con sus sueños y los de su familia. Cuando se vieron por primera vez fue amor a primera vista, ambos trabajaban como vendedores y decidieron comenzar una relación formal.
Al año de estar juntos tuvieron a su primera hija, que hoy tiene casi siete años, y quien quedó huérfana de madre por los celos enfermizos de José Eudoro Rubiano Méndez, de 29 años, quien la atacó en plena vía pública hasta ocasionarle la muerte.
Por cuenta de los celos incontrolables de José se acabó la relación, pues María Janeth no aguantaba su comportamiento y decidió separarse. Según ha contado Gloria Salas, hermana de la víctima, en diálogo con varios medios, él no la dejaba tener comunicación con su familia y la mantenía alejada de sus seres queridos.
Los graves problemas para María Janeth comenzaron cuando se terminó la relación. En febrero de este año, José intentó quitarle la vida asfixiándola dentro de un carro. Después de ese acto tan violento a ella no le quedó otro remedio que acudir a una comisaría de familia para denunciar el hecho y que las autoridades le brindaran ayuda.
“Él no la dejaba ni hablar con la familia. En diciembre mi hermana no aguantó más y lo dejó. Ahí empezó su karma (…) la encerró en un carro y con las manos la iba a asfixiar. La dejó inconsciente y luego él pretendía colgarse de una cuerda. Era muy posesivo y cada vez la angustia entre nosotros era peor porque ella vivía asustada”, contó Gloria en diálogo con Él Nuevo Día.
El asesinato de María Janeth se presentó el pasado martes 18 de agosto en Kennedy. Ese día, como de costumbre, se despertó muy temprano y se dirigió a su trabajo, en una cafetería de un colegio público de esa localidad. Desde las nueve de la mañana su teléfono celular comenzó a timbrar varias veces pero ella no contestaba. Cuando decidió hacerlo se dio cuenta que quien la llamaba insistentemente era su exposo.
“Cuídese Janeth que hoy la mato. Compré un cuchillo para asesinarla”, esas fueron las últimas palabras que José le dijo a María Janeth, quien le contó a una compañera de trabajo lo sucedido. Ella, aunque asustada, no le prestó atención porque ya estaba acostumbrada a ese tipo de amenazas por parte de él y decidió hacer caso omiso a aquella advertencia.
Sin embargo, ese día María Janeth tenía un mal presentimiento. Se sentía angustiada y con algo de temor. A las cinco de la tarde salió de trabajar. En una calle de Kennedy, en un lugar donde hay varios locales comerciales, José, quien al parecer la iba siguiendo, la atacó por la espalda con un cuchillo y le propinó once puñaladas.
Las graves heridas le impidieron a María Janeth huir de la furia de José; en plena vía pública se desplomó. Mientras tanto su exesposo y agresor huyó del lugar en donde la había asesinado y se escondió muy cerca del sitio. Como varios testigos vieron lo sucedido informaron a las autoridades y lo entregaron a la policía.
José, que tenía las manos y la ropa llenas de sangre, fue detenido por las autoridades. María Janeth fue trasladada al Hospital de Kennedy en donde murió hacia las nueve de la noche, pues de las once heridas que tenía en su cuerpo dos eran muy delicadas.
La Secretaría de Integración Social de Bogotá informó que realiza un acompañamiento a la familia e indicó que la Comisaría de Familia había otorgado en febrero de este año medida de Protección a María Yaneth.
La entidad señaló que de acuerdo a las competencias otorgadas por Ley, la Comisaría de Familia de Kennedy ordenó al agresor abstenerse de ejercer todo acto de agresiones de carácter físico o verbal y/o psicológico, proferir molestia alguna, proferir amenazas, ofensas y/o cualquier otra conducta que afectara en ningún modo a la señora María Yaneth.
Igualmente debía abstenerse de estar en cualquier lugar público o privado donde se encontrara ella con el fin de prevenir que el agresor la perturbara, intimidara y amenazara. Tanto al agresor como a la víctima se les ordenó no involucrar a sus hijas en los conflictos de pareja y/o ejecutar comportamientos de violencia en su presencia.
La entidad por medio de la comisaría realizó seguimiento desde abril hasta julio de 2015, tiempo en el que se verificó el cumplimiento de la medida y no se evidenció un nuevo reporte de violencia intrafamiliar.
El Distrito ha realizado las diligencias necesarias para proteger los derechos de la hija menor que tienen en común para definir la custodia con el respectivo acompañamiento a la familia.
Las Comisarías de Familia otorgaron durante 2014, 13.401 medidas de protección a favor de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar y en lo corrido del año han sido otorgadas 8.846 medidas. La ciudad cuenta con 37 Comisarías de Familia que son el primer lugar de acceso a la justicia familiar y garantizan a través de cada uno de sus procesos, el restablecimiento de los derechos de personas solas, parejas y/o grupos familiares involucradas en episodios de maltrato infantil, presunto delito sexual y violencia contra la mujer en el marco de la violencia intrafamiliar.