25 Oct 2019 - 12:00 p. m.

María Fernanda Rojas, por una transición a transportes cero emisiones

La candidata número 2 en la lista de Alianza Verde cuenta quién es y explica a los lectores de El Espectador cuáles son sus propuestas para volver a ocupar una curul en el Concejo de Bogotá.

Redacción Bogotá - Bogota@elespectador.com

¿Por qué quiere ser concejal de Bogotá? 

La transparencia en el servicio público, trabajar por la igualdad de oportunidades y una mejor calidad de vida, son principios compartidos por muchísimos ciudadanos. Mi responsabilidad es representarlos en la vigilancia de la administración. Tengo unos principios de rectitud y transparencia en la función pública, desarrollo sostenible, igualdad de oportunidades y calidad de vida. Sé que esos principios son compartidos por muchísimos ciudadanos y mi responsabilidad es representarlos en la vigilancia de la administración.

¿Ha tenido alguna investigación disciplinaria o penal? De ser así, cuéntenos su caso.

Sí. Fui directora del IDU, donde tuve un presupuesto anual superior al billón de pesos y numerosos frentes de obra operando al tiempo. Llegué a sanear la entidad y a desmantelar el carrusel de la contratación que yo misma había denunciado. Recibí presiones y amenazas, algunas de las cuales se convirtieron en investigaciones injustificadas. A todos he respondido y se han ido cerrando por falta de méritos.

De ser electa, ¿cuál será su principal proyecto en el Concejo?

En mi caso no se trata de un proyecto sino de un paquete de proyectos a partir de unas líneas de trabajo: movilidad sostenible, transporte público integrado (bici, tren, metro), defensa del ambiente, cuidado de los recursos públicos y seguridad enfocada en la prevención. Así he presentado, por ejemplo, proyectos para la disminución de los plásticos, la prohibición del asbesto y la transición a transporte de cero emisiones, entre otros, que deben ser reforzados y complementados con nuevas iniciativas de política pública. Pueden contar con que seguiré trabajando esas líneas y apoyando las iniciativas de otros concejales que vayan en el mismo sentido. Sean del partido que sean.

A su criterio ¿Cuáles son los principales problemas de Bogotá y cómo solucionarlos?

¿Qué se debe hacer con la reserva Van der Hammen?

Debe implementarse el plan de manejo ya establecido, sin los cambios que quiere introducir Peñalosa, porque traicionan el espíritu de la reserva y convierten el suelo de protección en suelo de expansión urbana, porque reducen el área efectiva de protección, permiten obras duras y actividades de alto impacto en una buena parte del área y la rodea de edificios altos y vías que la impactan negativamente.

¿Se debe construir Transmilenio por la Séptima? ¿Por qué? Si no, ¿qué propone?

Transmilenio por la Séptima es un embeleco porque afecta irremediablemente el patrimonio arquitectónico. Tiene todo tipo de problemas de diseño, no cuenta con estudios completos, tiene afectaciones ambientales graves y altera una vía emblemática de la ciudad. El borde oriental de la ciudad debe descongestionarse mediante tren de cercanías y tranvía eléctrico. Con ellos tendremos más capacidad de carga, menores costos, menor uso de espacio, menor impacto sobre el patrimonio y tendremos medios de transporte cero emisiones. Obras como deprimidos y ampliaciones pueden hacerse sin necesidad de una troncal de buses rojos.

¿Es mejor construir el metro hacia el norte o hacia el occidente de la ciudad?

Una sola línea no va a solucionar los problemas de movilidad. Por ahora, la urgencia más apremiante de una segunda línea está en el occidente. Es indispensable llevar metro a Suba y Engativá. Al norte, una solución estratégica es el Regiotram de la Sabana que no solo les sirve a los usuarios de Cajicá, Chía y Zipaquirá, sino a la gente de Usaquén que debe movilizase desde el Codito o Cerro Norte hasta la calle 100 o el Centro Comercial Gran Estación.

En cuanto a vivienda ¿Es mejor expandir o densificar la ciudad?

No es conveniente expandirse sobre suelos cultivables ni poner en riesgo ecosistemas fundamentales. Una ciudad compacta es más eficiente, pero el grado de densidad que se desarrolle determina la calidad de vida de los ciudadanos. Si se nos va la mano en temas como la altura de los edificios podemos crear un lugar invivible, saturado y contaminado. Para dar una respuesta sensata a este tema hay que empezar por determinar seriamente cuál es la población y la necesidad de vivienda a futuro; eso debe hacerse con estudios serios y no como los que respaldan la propuesta de POT actual que parecen acomodarse según la conveniencia de pocos.

También hay que tener claro que la densificación no es una plantilla que puede ponerse sobre todos los sectores de la ciudad por igual como se propone hoy. Cada localidad y cada barrio tiene realidades distintas que exigen soluciones de planeación urbana diferentes. Debe ser claro también que en los sectores en donde de verdad se requiera renovación urbana, esta no puede dejarse solo al mercado porque el único resultado será el desplazamiento de residentes y negocios. La nueva Alcaldía debe buscar que los vecinos permanezcan y se beneficien de esa renovación, para que se preserven tejidos humanos, económicos y patrimoniales fundamentales para la identidad y la sustentabilidad de la ciudad.

¿Está de acuerdo con vender la ETB?

Por supuesto que no, una ETB pública ha sido muy importante en el desarrollo de las TICs en Bogotá y para que la ciudad tenga el liderazgo en este ámbito a nivel nacional. Sería como vender la joya de la corona, es una empresa que tiene mucho futuro y es estratégica para la ciudad.

¿Cómo mejorar la seguridad?

Se debe construir un Trinomio de Seguridad que conecte cámaras de seguridad + inteligencia + unidades de atención inmediata. Igualmente, centros de monitoreo por localidad que tengan la capacidad institucional de procesar información para que las cámaras de vigilancia cumplan una función disuasoria, preventiva y finalmente sirvan para recolectar evidencias ante algún delito.

Adicionalmente, se deben fomentar los frentes de seguridad vecinales por medio de una delimitación zonal y especificar las características propias del sector con el fin de saber qué estrategias se deben poner en marcha. Además, por medio de estos frentes generar un sentimiento de corresponsabilidad ante la seguridad del barrio y generar una unidad que restablezca el tejido social.

¿Cómo enfrentar la masiva llegada de migrantes a Bogotá?

Este es un tema complejo y muchas de sus variables se encuentran por fuera del alcance de la ciudad. El gobierno nacional es el primer responsable de la situación de los migrantes. Bajo esta premisa, la ciudad debe sintonizarse con el gobierno en desarrollar unas rutas claras de atención, según las necesidades específicas de cada caso, facilitando la integración y la convivencia.

¿Qué hay que hacer con el relleno Doña Juana?

No más Doña Juana. El relleno debe cerrarse progresivamente mientras implementamos un verdadero modelo de gestión integral, que optimice la reutilización y disminuya la cantidad de residuos hasta niveles inferiores al 10 %. Para esto la ciudad necesita nuevas estrategias y tecnología de gestión de residuos sólidos, como la termovalorización, que incluyan a todos los actores: ciudadanos, industria, recicladores y las empresas de recolección.

¿Qué megaobra, sin contar el metro, cree que necesita la ciudad?

El atraso en infraestructura de la ciudad es aun grande. Los trenes de cercanías son indispensables y apremiantes, pero sedes universitarias en localidades como Usme, Engativá y Suba son también urgentes.

¿Qué opina de la propuesta de regular las horas de consumo en parques?

No creo que vaya a producir resultados positivos en ninguna de las variables que componen el fenómeno. No va a mejorar, por ejemplo, la salud pública, en la lucha contra el tráfico ilegal o la delincuencia asociada, entonces no le veo sentido a la medida.

¿Apoyaría un nuevo cobro de valorización? ¿Por qué?

El instrumento de la valorización se ha desgastado debido al uso infundado que le han dado alcaldes como Peñalosa. Era un cobro innecesario en medio de una difícil situación económica para amplios sectores de Bogotá. Antes de pensar en nuevos cobros, hay que entregarle a la ciudadanía unos cortes de cuentas de las obras financiadas por esta vía y reformar el estatuto de valorización.

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