2 Aug 2018 - 3:03 a. m.

Medidas contra colados en Transmilenio: mucha inversión, pocos resultados

El Distrito concluyó otra campaña para intentar reducir la cifra de colados, pero sigue sin atacar el problema de raíz. Un inventor dice que resolvió el dilema, pero fue ignorado. Aunque se han contratado estudios, la administración no tiene respuestas.

Felipe García Altamar / fgarcia@elespectador.com / @FelipeAltamar

Hasta hace unos días, varias estaciones de Transmilenio (TM) parecían un escenario futbolero: al pie de un arco estaba un árbitro que, con tarjetas rojas y amarillas, sancionaba a quienes ingresaban de forma irregular. No se trataba de nostalgia mundialista, sino de la última puesta en escena, desde la cultura ciudadana, para contrarrestar a los colados, que se han convertido en un dolor de cabeza para el Distrito, en su afán por garantizar la sostenibilidad del sistema. Sin embargo, el resultado sigue sin ser el esperado y, a pesar de que un inventor bogotano ofreció una alternativa más técnica y menos pedagógica, según dice, ni siquiera fue tenida en cuenta.

La nueva campaña, menos retumbante que la de “los patos”, es el enésimo intento de la administración por apelar a la buena conducta de los ciudadanos. El plan se complementa con piezas publicitarias, barreras en los separadores, puertas anticolados y el aumento de la vigilancia. Pero, a pesar de los casi $13.300 millones invertidos desde enero de 2017 a la fecha, el problema se mantiene.

En total, han sido ocho contratos en 18 meses (uno de ellos liquidado) y a la fecha aún no existe un indicador preciso sobre evasión que permita conocer la verdadera dimensión del problema. El cálculo se sigue haciendo con datos sin un respaldo técnico y la única cifra que aparece en documentos oficiales dice que al día 70.000 personas se suben sin pagar, lo que representa una pérdida anual de casi $60.000 millones.

Lo único con lo que se podría evidenciar el aumento de este fenómeno son los comparendos por colarse. Según la Policía, en 2017 multaron a 12.631 personas y, en lo corrido de este año, ya van 83.446. La cifra tiene dos lecturas: o la Policía es más eficiente o hay un aumento de esta práctica. Lo peor es que, si bien en enero de 2017 se firmó un contrato con la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), por $997 millones, para hacer un estudio integral del problema, TM sigue luchando contra un mal sin diagnóstico.

Esta situación llevó a la Veeduría a cuestionar la efectividad de las inversiones y a pedir que, en vez de destinar recursos en campañas, se enfoquen más en fiscalización, algo en lo que ya está trabajando el Distrito. Según la gerente de TM, María Consuelo Araújo, “aunque estamos avanzando en líneas de base, gracias a recursos de cooperación internacional, el compromiso es tener más pie de fuerza”.

Solución: ¿estuvo en las manos?

Las prácticas de los colados siguen siendo las mismas. Muchos saltan el torniquete de las estaciones, mientras que otros prefieren cruzar el carril exclusivo y meterse por las puertas de abordaje. Eso motivó a TM a instalar desde 2016 barreras metálicas en los separadores ubicados en inmediaciones de las estaciones, en las troncales Américas, Caracas, Sur y Norte, que hoy suman 8.000 metros lineales de cerramientos. No obstante, más que combatir el problema, sólo han retrasado la carrera de los que se siguen subiendo sin pagar.

Independiente de cómo ingresan los infractores, su accionar no sólo afecta el recaudo. También dañan las puertas de las estaciones, lo que se ha convertido en otro hueco para TM. De acuerdo con una investigación del concejal Juan Carlos Flórez (ASI), de 3.069 puertas que tiene el sistema, hay 1.748 en mal estado (56,9 %). El cabildante ya había hecho este ejercicio en 2016 y detectó un 21,2 % averiadas, lo que muestra un incremento. Para atacar este problema, el Distrito instaló puertas anticolados, con una alarma que se activaba si intentaban abrirlas. No obstante, también fue en vano.

En vista de esta situación, el ingeniero mecánico e inventor Eduardo Arjona fabricó unas puertas que, según él, no se pueden abrir a la fuerza ni detener con el pie, porque se siguen cerrando. “La puerta sólo se detiene faltando 40 centímetros, dándole la oportunidad al usuario para retirar el pie o la mano”. La fabricación del prototipo costó $130 millones. Sin embargo, según el ingeniero, cada puerta costaría $18 millones. Aunque valen casi cuatro veces más de lo que pagó TM por las puertas que hoy tiene en servicio ($5 millones), el inventor resalta que eso es mínimo frente al ahorro, no sólo en la reducción de colados, sino en el mantenimiento, que cuesta $1 millón al año.

El ingeniero presentó la propuesta a TM y hace 15 meses instaló una prueba piloto en el Patio de La Hoja. Desde entonces esperó a que alguien del Distrito emitiera un concepto, pero nadie lo contactó. Ante ese silencio, Arjona desinstaló la puerta hace un mes. “No puedo decir que no la probaron. Para mí, sí lo hicieron y se asustaron al ver que funcionaba. Después de dos años, TM dejó de contestar mis llamadas y creo que no les interesa solucionar el problema”.

Según el inventor, ingenieros de TM le ratificaron que él había sido el único que había desarrollado una puerta anticolados. “Entonces, si fue así, ¿por qué no me la compraron?”, cuestiona. Transmilenio parece no tener respuesta para esta ni para otras preguntas, como los costos de la evasión. Por más de 20 días este diario esperó conocer su versión sobre el episodio con Arjona, pero no fue posible.

¿Qué se puede hacer?

El lío de los colados se ha discutido en varias ocasiones en el Concejo. En el último, cabildantes de distintas corrientes expresaron la necesidad de reestructurar las estrategias antievasión y combinarlas con más seguridad. Emel Rojas (Partido Libres) adelantó que este semestre presentará un proyecto para que los infractores no puedan recibir subsidios ni acceder a cargos distritales.

Por su parte, Álvaro Argote (Polo Democrático) propuso que las inversiones para las campañas se dividan entre Distrito y operadores. “Si el empresario no pone nada y toda la rentabilidad es para él, no va a alcanzar la plata. Propongo que las campañas también sean pagadas por los operadores, pues es a ellos a quienes más les conviene”. Finalmente, Jairo Cardozo (Partido Mira) indicó que en todo el sistema sólo hay 156 cámaras de seguridad, por lo que cree que no estar al día en este aspecto propicia la evasión.

No hay duda de la necesidad de atacar eficientemente este fenómeno, que le quita al sistema más de $58.000 millones al año, agravando su hueco financiero y, de paso, el servicio. No obstante, vale resaltar que, por más inversiones o estrategias del Distrito, si los usuarios no ponen de su parte, el deterioro del sistema persistirá.

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