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Memorias del Bronx en cuatro actos: una década de la intervención que abrió una nueva grieta

Este especial reconstruye la memoria de un lugar marcado por la violencia, las desapariciones y la exclusión, pero también por los esfuerzos de recuperación y transformación que hoy intentan darle un nuevo significado.

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Juan Camilo Parra
02 de junio de 2026 - 05:40 p. m.
10 años de la toma del Bronx.
10 años de la toma del Bronx.
Foto: Juan Camilo Parra

Era 28 de mayo. A las 6:00 a. m., el amanecer llegó con el rumor de un gran operativo. Era sábado de madrugón en San Victorino y, mientras avanzaban las tanquetas del Esmad, las motocicletas con patrulleros de la Policía y los camiones llenos de soldados del Ejército rumbo al temido Bronx, en la “olla” sucedían simultáneamente estas cuatro escenas:

Alexánder estaba frente a la pantalla de una máquina tragamonedas, pasando los efectos del bazuco; Alejandro reciclaba para conseguir con qué comprar “merca”; Rafael se encontraba en una zona...

Juan Camilo Parra

Por Juan Camilo Parra

Periodista egresado de la Universidad Externado de colombia con experiencia en cubrimiento de orden público en Bogotá.jparra@elespectador.com
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Helga66(40077)02 de junio de 2026 - 09:28 p. m.
Se intervino y se avanza. Fue imperfecta pero se salvaron vidas. El proceso debe seguir con las otras ollas distritales. Corrigiendo errores, Metiendo más politica social. Más alcance. Pero el ejercicio fue válido y muestra resultados.
Usuario(63255)02 de junio de 2026 - 07:20 p. m.
Hay que dar garrote con zanahoria. Las ollas nunca deben existir, ningún territorio debe ser descuidado por el estado, sino tenemos un estado fallido. Pero también hay que darles soluciones, ponerlos a trabajar en campos de "rehabilitación" no es mala idea. Al estilo Unión Soviética.
Carlos Rodríguez(jbw8b)02 de junio de 2026 - 06:52 p. m.
La absurda política de Peñalosa fue cerrar un hueco con tierra extraída de otro, que a su vez se vuelve a convertir en otro pozo infecto, sin atacar la raíz de la problemática social. Esa no es la solución. El estado en pleno tiene que entrar a una zona decaída ofreciendo soluciones, no cercenando la cola de la lagartija para que le vuelva a crecer otra.
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